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II DOMINGO DEL TIEMPO ORDANARIO - Ciclo A

                 HOJA PARROQUIAL

15 de ENERO de 2023 - DOMINGO 2º del Tiempo Ordinario




Lectura del santo evangelio según san Juan (Jn 1, 29 - 34)

   E aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
   
   «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

   Y Juan dio testimonio diciendo:

   «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

   “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

   Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Palabra del Señor


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Comentario de Benjamín Oltra


   “Éste es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, es lo mismo que decir: Éste es el regalo de Dios que hace que otro mundo sea posible; pues decir “Cordero de Dios” es lo mismo que regalo de Dios, y que “Quita el pecado del mundo” es decir sin pecado otro mundo es posible.

     El bautismo de Juan era un rito religioso, un rito de purificación; al bautizarse uno agradaba a Dios y se ganaba su protección puesto que purificarse era agradar y no molestar a Dios. Esto se pensaba entonces y todavía hoy hay quien lo piensa así.

   El bautismo religioso o de purificación está vigente, es moneda corriente, hoy tenemos padres de buena voluntad, poca formación y pobre práctica cristiana que solicitan el bautismo para sus hijos por evitarles el castigo divino, creen que si no están bautizados no irán al cielo y aún cosas peores -accidentes o desgracias -Esto mueve a muchos.

   El bautismo que instaura Jesús no es un rito religioso de purificación, es bautismo en el Espíritu; esto supone que la conversión no es un simple y sincero dolor de los pecados, es, más bien, un firme deseo y clara decisión de vivir al modo que el Espíritu inspire. Bautizarse en el Espíritu es optar y comprometerte a vivir siguiendo los pasos de Jesús.

   Querer ser bautizado o, en nuestro caso, renovar las promesas y renuncias bautismales expresa el deseo de ser habitado por el Espíritu para que guíe nuestra vida.

   Sólo el Espíritu nos puede conceder el morir a nosotros mismos y nacer de nuevo, o sea, dejar nuestro propio camino para seguir el camino de Jesús siguiendo sus pasos.

   Vivir en cristiano no es arreglar las cuentas con Dios -que también-, no es estar a buenas con Él haciendo lo que está mandado; vivir en cristiano es vivir a la manera, en el estilo y en la intensidad de Jesús de Nazaret, en la medida en que acogemos al Espíritu.

   Por el Bautismo somos otros cristos, “sacerdotes, reyes y profetas”; quien no esté dispuesto a ponerlo por obra que no pida este sacramento.

   ¿Quieres saber cuándo no actúas conforme al Bautismo en el Espíritu Santo?. Cuando por tu incoherencia dificultas todo acercamiento a Dios; cuando te morirías de vergüenza si la gente supiera que eres cristiano y, por eso, callas, disimulas y escondes tu condición de creyente, y vives tu fe de forma anónima, disimilándola en público; cuando no ejerces la profecía por lo que te pueda pasar, optas por lavar los trapos sucios en casa, haces silencio y miras a otra parte y dificultas así la justicia y la verdad; cuando no vives como sacerdote, como rey y como profeta.

   El Espíritu que recibimos “aggiorna-actualiza, pone al día- en nosotros el evangelio y nos facilita el que podamos responder a los avatares de la vida en clave evangélica.

   Por el Bautismo recibimos la gracia del Espíritu Santo, pero afortunadamente su actuación no nos hace autómatas del evangelio; sin oración y discernimiento personal el Espíritu no actúa ni se manifiesta.

   Para ser fiel al Espíritu Santo es necesario desearlo y buscarlo en toda circunstancia; de lo contrario ni lo veremos ni lo podremos obedecer.

   La fidelidad siempre es el resultado de unos deseos de encuentro y de entrega. El amor es encuentro y entrega mutua; no hay amor donde no se da la reciprocidad.

   Seguir  los pasos de Jesús es una opción de amor; sólo el amor nos puede mantener en su seguimiento.

   El Bautismo nos mete de lleno en la causa del Espíritu Santo, nos lleva a actuar filialmente con Dios y fraternalmente con todos.

   Juan el Bautista es presentado como un preámbulo del creyente cristiano, uno que al cuestionar su vida descubre a Dios en Jesús e, inmediatamente, lo anuncia, denuncia y define en público:

   “Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”.

   Es como decir: “Este es quien me aligera de mis pecados, potencia mi vida y me incapacita para presentarme a mí mismo como clave, meta o solución de la vida de nadie”. Eso sólo lo es Jesús de Nazaret, el Cristo, el Señor.

   Gracias al Espíritu somos lo que somos, pobres y simples hijos de Dios, que saciamos nuestra sed de serlo al sabernos instrumentos en sus manos.

   Jesús es nuestro único referente; la Iglesia no es una secta, en ella no caben los gurús.


CELEBRACIONES



 Martes a viernes Eucaristía a las 10:00 h.

y a continuación Exposición del Santísimo hasta las 12:00 h.

  

Martes 17 enero:

10:00 h. Eucaristía.


Miércoles 18 enero:

10:00 h. Eucaristía.


Jueves 19 enero:

10:00 h. Eucaristía en sufragio de Carlos Alapont Tomás y difuntos de la familia; Manuel Garza Cordero y difuntos de la familia.

Viernes 20 enero:

10:00 h. Eucaristía.


Sábado 21 enero:

19:00 h.  Eucaristía.

Domingo 22 enero: 3º del Tiempo Ordinario (A)

  10:00 h. Eucaristía en sufragio de Ramón y María Amparo.

  12:00 h. Eucaristía por el pueblo.

NOTICIAS


   Una etapa nova en la Missió Diocesana

   Carta semanal del Arzobispo de Valencia, Enrique Benavent

   Estimats germans:

   Celebrant la festa del Baptisme del Senyor acabem el temps de Nadal i iniciem en la nostra diòcesi una etapa nova en la Missió Diocesana amb motiu del Centenari de la Coronació de la imatge de la Mare de Déu dels Desemparats. Des de que es va obrir la Missió hem pregat, hem preparat missioners, hem format grups i ara ve el temps de fer l’anunci explícit per mig de les tres trobades que s’han proposat.


   La Iglesia celebra el 22 de enero el Domingo de la Palabra

   El tercer domingo del tiempo ordinario, este año el 22 de enero, la Iglesia celebra el Domingo de la Palabra de Dios. Una Jornada que instituyó el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019, con la firma de la Carta apostólica en forma de «Motu proprio» Aperuit illiscon el fin de dedicar un domingo completamente a la Palabra de Dios.



   La espiritualidad del encuentro es esencial para la sinodalidad

   Al recibir en audiencia al Consejo Primacial de la Confederación de los canónigos regulares de San Agustín, el Papa Francisco recordó que consagrarse a Dios significa hacer del Evangelio regla de vida, amar a Cristo y a la Iglesia que es su cuerpo. Pero también adaptándose a las circunstancias del tiempo, los lugares y las culturas. Y afirmó que las congregaciones no deben aislarse, sino vivir el presente abriéndose al futuro.


AVISOS

El último jueves de mes (26 de enero) celebramos la Eucaristía en acción de gracias por la vida.

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).


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Queridos todos:


   Juan Bautista nos muestra a Jesús como el Cordero de Dios para que experimentemos la gracia y el amor que Dios quiere manifestarnos a cada uno de nosotros.

 

   Dios quiere que nos encontrémonos con Él en su Palabra y en la eucaristía para que llene nuestro corazón y regalarnos su presencia para vivir, acompañadas por Él, todas las circunstancias de nuestra vida.

 

   Nuestra Iglesia necesita amigos de Jesús, cristianos con una profunda experiencia de Dios, que sean testigos de su amor en este mundo. Él cuenta con cada uno de nosotros para que nuestras vidas y nuestro encuentro personal transmitan la fe por el testimonio de una vida comprometida con el amor a los hermanos.

 

   Que seamos personas que nos dejamos amar por Dios para amar, con esa misma atracción, a los demás. “Yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”.



Os saluda y bendice,   

                                                                      Vuestro cura y amigo, Olbier.

   

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