HOJA PARROQUIAL
5 de MARZO de 2023 - DOMINGO 2º de Cuaresma
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué
bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés
y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió
con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi
predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de
espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no
temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
_______
Comentario de Benjamín Oltra
Este fragmento es una teofanía,
nos narra una manifestación directa de Dios en un lenguaje
puramente mítico.
Como todo texto, tiene su contexto y
su pretexto.
Su contexto cultural es típicamente veterotestamentario, emplea elementos clásicos de las teofanías
que aparecen en el A.T.,
por ejemplo:
“Monte”, lugar
de la presencia de Dios;
“Resplandor”, signo de esa presencia de Dios;
“Nube”, elemento
que utiliza Dios para presentarse;
“Voz”, medio de comunicación de la voluntad
de Dios;
“Miedo” sentimiento propio
de los que descubren su presencia;
“Chozas”, referencia a la gran fiesta mesiánica
de aquel tiempo;
“Moisés y Elías”, la Ley y los Profetas, pilares de la religión judía.
Su pretexto, según la opinión mayoritaria de los expertos, la manifestación de la gloria de Jesús para que los apóstoles
estén preparados y soporten
la tremenda prueba de la pasión; de ser así, la “transfiguración” fue un gran fracaso, no les sirvió de nada; en la hora de la verdad los tres
lo abandonaron y uno, además, lo negó en público por tres veces.
Con esta interpretación -mostrar
su gloria para soportar después
el sufrimiento y la cruz, presentan la gloria como contraria al sufrimiento y a la cruz, con ello, se cargan el mensaje del evangelio;
conciben la cruz y el sufrimiento como el precio a pagar por la gloria.
Olvidan que Dios está presente en sus criaturas tanto cuando sufren
como cuando gozan.
La “transfiguración” no
es una fantasía oriental ni un espectáculo de luz y sonido organizado por Dios para disfrute y fortalecimiento de tres apóstoles. Creo que hay que leerla
en clave inversa
a los textos post- pascuales, los que después de la resurrección hacían exclamar a las gentes
“Este Cristo que se nos aparece es el mismo Jesús que caminó, comió y vivió con nosotros en Galilea”. Y, ahora sería: “Este Jesús que vive con nosotros es ya el Cristo
glorificado”.
El fragmento narra una “transfiguración”, un cambio de figura y no de esencia personal;
Jesús sigue siendo el mismo que vive con ellos, pero ese es ya el Cristo,
el ungido por Dios, el que será
Glorificado; este fragmento es un “relato anticipado” de una experiencia post-pascual.
Afirmar la “transfiguración”, que lo divino se muestra en lo humano, tiene graves consecuencias para el creyente
que vive esa experiencia, pues a partir de ese momento vivirá su temporalidad en clima de eternidad, vivirá su hoy como un adelanto
de eternidad. “Amará y hará lo que quiera, pero siempre -lo que haga- ha de merecer ser eternizado”, (S. Agustín).
Cuando lo divino se muestra en lo humano, cuando el creyente tiene la suerte -la gracia- de ver lo divino en lo humano,
se comportará en sus asuntos temporales con la unción
propia de la religión.
Su vida -el trato consigo mismo y con los demás-, será su templo y será su religión. Su vida será el mejor lugar y el mejor
modo de religarse con Dios, de relacionarse con Él. La
vida es nuestro mejor templo y nuestra mejor religión.
Moisés y Elías -Ley y profetas-
pueden retirarse, no nos hacen falta; tenemos a Jesús, Dios es Jesús, en Él tomó carne. No necesitamos más.
Descubrir a Dios en Jesús, a la divinidad
en la humanidad, nos conduce a una confrontación con nuestro modo de vivir y de practicar la religión. Vida y religión cambian
radicalmente al no tener más mediación que a Jesús, y éste encarnado en nosotros y en los que nos rodean.
Cuando en asuntos de religión -como es el caso de Pedro y las tres chozas-, jugamos a nuestro favor,
siempre perdemos por goleada.
La “transfiguración” -ver y vivir lo divino en lo humano-, nos reta
a asumir el riesgo del encuentro con la realidad
del “otro”, pues su realidad nos va a cuestionar y nos va a exigir
actuar en su favor.
Dejarnos interpelar por la suerte o desgracia
del prójimo y actuar en consecuencia va a ser nuestro modo de religión: si tienen hambre, daremos de comer, si tiene sed, daremos de beber. Su suerte es la nuestra.
Conocemos a Dios por medio de Jesús que se hizo carne, es humanidad y está dentro de cada uno de nosotros
tal y como somos y allí donde nos encontramos.
A Dios le damos culto en la vida y desde la vida, en espíritu y verdad.
CELEBRACIONES

Martes a viernes Eucaristía a las 10:00 h.
y a continuación Exposición del Santísimo hasta las 12:00 h.
Martes 7 marzo:
10:00 h. Eucaristía.
Por la tarde Formación Itinerario Parroquial.
Miércoles 8 marzo:
10:00 h. Eucaristía.
17:30 h. Charla de la Hna. Rosa (Pureza de María)
Jueves 9 marzo:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 10 marzo:
10:00 h. Eucaristía.
19:00 h. Via Crucis
Sábado 11 marzo:
➤ 19:00 h. Eucaristía por los enfermos (Virgen de Lourdes).
Domingo 12 marzo: 3º de Cuaresma (A)
➤ 10:00 h. Eucaristía en sufragio de la familia Saiz Lucas.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
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recordar especialmente a los sacerdotes españoles que han salido de sus
diócesis de origen para colaborar con la Iglesia católica en
Latinoamérica. Estos sacerdotes se agrupan en la Obra para la
Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA). Los sacerdotes de la
OCSHA también hacen posible su tarea a través de la ONG «Misión
América».
