HOJA PARROQUIAL
28 de MAYO de 2023 - DOMINGO de PENTECOSTÉS
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a
vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los
discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado,
así también os envío yo».
_______
Comentario de Benjamín Oltra
En el cristianismo, como en todo, más vale fondo que forma, contenido y espíritu que letra. Por eso nos importa tanto recibir el Espíritu de Jesús,
tener su presencia y recibir su fuerza para seguirle, para vivir y ser cristianos de verdad hasta las últimas
consecuencias sin quedarnos
en las formas.
Ser cristiano es ser discípulo
de Cristo, teniendo claro que una cosa es saber y otra vivir; pues aprender bien una lección no supone ponerla en práctica; no es lo mismo saberse los ríos de la vertiente
cantábrica que haberse bañado
en el Bidasoa.
Suponemos que los discípulos habían aprendido bien la lección,
que la teoría se la sabían, pero no la ponían en práctica; ni vivían ni amaban en el estilo y en la intensidad del Maestro.
Jesús se presenta en medio de ellos sin ningún reproche, eran pobres personas derrotadas y atemorizadas, se sabían y sentían
fracasados; exhaló su aliento sobre ellos, su “Ruah”,
y les confiere una nueva vida. Lo pasado, pasado está. Jesús, frente
a ellos, sabe-salir-perdiendo, perdona.
Su Espíritu les dará vida, les hará vivir de forma nueva, les conferirá la generosidad y el coraje
que nunca tuvieron.
El Espíritu Santo nos da la vida misma de Cristo. Cuando el Espíritu nos habita contemplamos el mundo con los mismos ojos de Jesús, con sus mismos sentimientos, pensamos y actuamos
como Él.
El Espíritu Santo nos hace cristianos, nos hace “alter Cristus”, “otros Cristos”; sin el Espíritu no somos nada, solo fachada, formas y nada más. Os recuerdo que ser cristiano no es aparentar virtud, ni vivir una espléndida religiosidad.
El creyente, al ser habitado por el Espíritu se transforma, pasa de sujeto de salvación a agente de salvación, de salvado a querer salvar.
Al vivir en cristiano, se experimenta transformado por el evangelio y por la fuerza del Espíritu que le habita, desea evangelizar. Pasa de discípulo a apóstol. Es el Espíritu quien nos hace apóstoles.
El Espíritu obra en nosotros maravillas, nos une haciendo de nosotros una comunidad; nos une, pero no nos uniformiza, no hace de nosotros una amalgama de gentes anónimas, cortadas por un mismo patrón, sin libertad ni pensamiento propio.
El Espíritu nos permite dialogar, disentir sin traicionar y llegar al consenso, nos conduce y exige pasar del anatema al diálogo y de la exclusión al abrazo.
Con el Espíritu
Santo nunca se da la ruptura, ni el cisma,
ni la división,
esas cosas son propias de las gentes que tienen
poder y ostentan
cargos.
El Espíritu, como dice nuestra
liturgia, es padre de los pobres, dador de dones, dobla lo que está rígido, es luz de los corazones, calienta lo frío y endereza
lo desviado.
Vivir en el Espíritu es vivir en Iglesia, vivir en una comunidad de salvados; vivir en la Iglesia
sin el Espíritu Santo es, simplemente, participar de una multinacional de la religión.
Os recuerdo que después de la Pascua todo discípulo
acaba en apóstol, que todos y todas estamos llamados al apostolado, a acabar siendo apóstoles, capaces de vivir y de animar a vivir…
Ser discípulo de Cristo es un regalo
que Dios nos hace; ser apóstol es el regalo que Dios espera de nosotros.
Aceptar ser apóstol
es aceptar ser enviado por Cristo a vivir y a morir por lo mismo
que Él vivió y murió.
Convendría que recordáramos que Jesús vivió y murió por ir en contra de la propiedad privada, que la justificaba si estaba puesta al servicio del bien común, y por poner el poder al servicio
del amor, al servicio del perdón, o sea, que quien tenga el poder,
que siempre sepa-
salir-perdiendo,
pues eso es amar.
El Espíritu, al habitarnos, hace de nosotros
hombres
y
mujeres nuevos, capaces
de
preferir
el
bien
común
por
encima
del
particular, capaces de trasformar el instinto de conservación en una pasión
por el prójimo. (Los políticos en esta campaña llaman al bien común, interés general. No sé por qué).
En Pentecostés rezaremos: “Señor, vacíame de mi y lléname de ti. Vacíame de mi y lléname de los demás”.
“Vaciarte de ti y llenarte de los demás” eso es ser cristiano, sólo con la ayuda del Espíritu Santo lo podremos conseguir.
CELEBRACIONES

Martes a viernes Eucaristía a las 10:00 h.
y a continuación Exposición del Santísimo hasta las 12:00 h.
Martes 30 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
Miércoles 31 mayo:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Rafa Porcar Escriche.
Jueves 1 junio:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Josefa Ferrer Genovés (benefactora del templo).
Viernes 2 junio:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Joaquín Juan Ballena.
Sábado 3 junio:
➤ 19:00 h. Eucaristía.
Domingo 4 junio: Domingo 9º del Tiempo Ordinario (A)
➤ 10:00 h. Eucaristía en sufragio de Antonio Olbier y Delfín Labernia Fibla.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
El Espíritu y la vida del
cristiano
Carta semanal del
Arzobispo de Valencia
La solemnidad de Pentecostés no es únicamente el día en
que finaliza el tiempo pascual. Celebramos el acontecimiento en el que la
Pascua llega a su plenitud. El Espíritu que el Padre envía sobre la Iglesia
naciente, que penetra hasta lo más profundo del corazón de los creyentes y que
llena toda la tierra, es el fruto de la Pascua. Cristo vivió, oró, murió y
resucitó para alcanzarnos el don del Espíritu de modo que, perdonados nuestros
pecados y hechos criaturas nuevas por su acción en nuestros corazones, amemos a
Dios, vivamos como hijos suyos y alcancemos la meta a la que hemos sido
llamados en nuestro bautismo: la santidad.
28 de mayo, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar: «Juntos anunciamos lo que vivimos»
La
Iglesia celebra el día de Pentecostés, este año el 28 de
mayo, el Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar. «Juntos
anunciamos lo que vivimos» es el lema que la Comisión Episcopal para los Laicos,
Familia y Vida propone para la Jornada de este año.
¿Cuál es el mensaje de los obispos?: La Jornada de este año, explican los obispos de
la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, “nos invita
a todos los bautizados, especialmente a los laicos, a tomar conciencia de la
importancia del anuncio explícito de Jesucristo, con palabras y con obras”.
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del
Vaticano
