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FIESTA de PENTECOSTÉS - Ciclo A

   HOJA PARROQUIAL

28 de MAYO de 2023 - DOMINGO de PENTECOSTÉS




Lectura del santo evangelio según san Juan  (Jn 20, 19 - 23)

   Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.

   Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

   Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los  retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor


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Comentario de Benjamín Oltra


   En el cristianismo, como en todo, más vale fondo que forma, contenido y espíritu que letra. Por eso nos importa tanto recibir el Espíritu de Jesús, tener su presencia y recibir su fuerza para seguirle, para vivir y ser cristianos de verdad hasta las últimas consecuencias sin quedarnos en las formas.


Ser cristiano es ser discípulo de Cristo, teniendo claro que una cosa es saber y otra vivir; pues aprender bien una lección no supone ponerla en práctica; no es lo mismo saberse los ríos de la vertiente cantábrica que haberse bañado en el Bidasoa.


Suponemos que los discípulos habían aprendido bien la lección, que la teoría se la sabían, pero no la ponían en práctica; ni vivían ni amaban en el estilo y en la intensidad del Maestro.


Jesús se presenta en medio de ellos sin ningún reproche, eran pobres personas derrotadas y atemorizadas, se sabían y sentían fracasados; exhaló su aliento sobre ellos, su “Ruah”, y les confiere una nueva vida. Lo pasado, pasado está. Jesús, frente a ellos, sabe-salir-perdiendo, perdona.


Su Espíritu les dará vida, les hará vivir de forma nueva, les conferirá la generosidad y el coraje que nunca tuvieron.


El Espíritu Santo nos da la vida misma de Cristo. Cuando el Espíritu nos habita contemplamos el mundo con los mismos ojos de Jesús, con sus mismos sentimientos, pensamos y actuamos como Él.


El Espíritu Santo nos hace cristianos, nos hace “alter Cristus”, “otros Cristos”; sin el Espíritu no somos nada, solo fachada, formas y nada más. Os recuerdo que ser cristiano no es aparentar virtud, ni vivir una espléndida religiosidad.


El creyente, al ser habitado por el Espíritu se transforma, pasa de sujeto de salvación a agente de salvación, de salvado a querer salvar.


Al vivir en cristiano, se experimenta transformado por el evangelio y por la fuerza del Espíritu que le habita, desea evangelizar. Pasa de discípulo a apóstol. Es el Espíritu quien nos hace apóstoles.


El  Espíritu  obra  en  nosotros  maravillas,  nos  une  haciendo  de nosotros una comunidad; nos une, pero no nos uniformiza, no hace de nosotros una amalgama de gentes anónimas, cortadas por un mismo patrón, sin libertad ni pensamiento propio.


   El Espíritu nos permite dialogar, disentir sin traicionar y llegar al consenso, nos conduce y exige pasar del anatema al diálogo y de la exclusión al abrazo.


Con el Espíritu Santo nunca se da la ruptura, ni el cisma, ni la división, esas cosas son propias de las gentes que tienen poder y ostentan cargos.

El Espíritu, como dice nuestra liturgia, es padre de los pobres, dador de dones, dobla lo que está rígido, es luz de los corazones, calienta lo frío y endereza lo desviado.


Vivir en el Espíritu es vivir en Iglesia, vivir en una comunidad de salvados; vivir en la Iglesia sin el Espíritu Santo es, simplemente, participar de una multinacional de la religión.

Os recuerdo que después de la Pascua todo discípulo acaba en apóstol, que todos y todas estamos llamados al apostolado, a acabar siendo apóstoles, capaces de vivir y de animar a vivir…


Ser discípulo de Cristo es un regalo que Dios nos hace; ser apóstol es el regalo que Dios espera de nosotros.


Aceptar ser apóstol es aceptar ser enviado por Cristo a vivir y a morir por lo mismo que Él vivió y murió.

 

Convendría que recordáramos que Jesús vivió y murió por ir en contra de la propiedad privada, que la justificaba si estaba puesta al servicio del bien común, y por poner el poder al servicio del amor, al servicio del perdón, o sea, que quien tenga el poder, que siempre sepa- salir-perdiendo, pues eso es amar.


El  Espíritu,  al  habitarnos,  hace  de  nosotros  hombres  y  mujeres nuevos,  capaces  de  preferir  el  bien  común  por  encima  del  particular, capaces de trasformar el instinto de conservación en una pasión por el prójimo. (Los políticos en esta campaña llaman al bien común, interés general. No sé por qué).


    En Pentecostés rezaremos: “Señor, vacíame de mi y lléname de ti. Vacíame de mi y lléname de los demás”.


“Vaciarte de ti y llenarte de los demás” eso es ser cristiano, sólo con la ayuda del Espíritu Santo lo podremos conseguir.



CELEBRACIONES



 Martes a viernes Eucaristía a las 10:00 h.

y a continuación Exposición del Santísimo hasta las 12:00 h.

  

Martes 30 mayo:

10:00 h. Eucaristía.


Miércoles 31 mayo:

10:00 h. Eucaristía en sufragio de Rafa Porcar Escriche.


Jueves 1 junio:

10:00 h. Eucaristía en sufragio de Josefa Ferrer Genovés (benefactora del templo).


Viernes 2 junio:

10:00 h. Eucaristía en sufragio de Joaquín Juan Ballena.


Sábado 3 junio:

19:00 h.  Eucaristía.

Domingo 4 junio: Domingo 9º del Tiempo Ordinario (A)

  10:00 h. Eucaristía en sufragio de Antonio Olbier y Delfín Labernia Fibla.

  12:00 h. Eucaristía por el pueblo.


NOTICIAS

   El Espíritu y la vida del cristiano

   Carta semanal del Arzobispo de Valencia

   La solemnidad de Pentecostés no es únicamente el día en que finaliza el tiempo pascual. Celebramos el acontecimiento en el que la Pascua llega a su plenitud. El Espíritu que el Padre envía sobre la Iglesia naciente, que penetra hasta lo más profundo del corazón de los creyentes y que llena toda la tierra, es el fruto de la Pascua. Cristo vivió, oró, murió y resucitó para alcanzarnos el don del Espíritu de modo que, perdonados nuestros pecados y hechos criaturas nuevas por su acción en nuestros corazones, amemos a Dios, vivamos como hijos suyos y alcancemos la meta a la que hemos sido llamados en nuestro bautismo: la santidad.


   28 de mayo, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar: «Juntos anunciamos lo que vivimos»

   La Iglesia celebra el día de Pentecostés, este año el 28 de mayo, el Día de la Acción Católica y Apostolado Seglar. «Juntos anunciamos lo que vivimos» es el lema que la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida propone para la Jornada de este año.

   ¿Cuál es el mensaje de los obispos?: La Jornada de este año, explican los obispos de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, “nos invita a todos los bautizados, especialmente a los laicos, a tomar conciencia de la importancia del anuncio explícito de Jesucristo, con palabras y con obras”.


   Francisco: Toda persona tiene el deber de ser auténtica

   El Santo Padre concluye los trabajos del primer Congreso Mundial de las Ciudades Eco-educativas organizado por Scholas Occurrentes, en el Instituto Patrístico Agustinianum.


   Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

   El cuidado de la creación, la violencia, la educación, la pornografía, el diálogo intergeneracional fueron algunos de los temas tratados por el Papa Francisco y los participantes en la sesión conclusiva del primer Congreso Mundial de Ciudades Eco-Educativas promovido por Asociación Privada de Fieles de carácter Internacional, Scholas Ocurrentes. Este pasado jueves 25 de mayo por la tarde, en el Instituto Patrístico Agustinianum, el Santo Padre dialogó, en un ambiente cercano y fraterno, con unos 50 alcaldes de Latinoamérica y Europa, así como con jóvenes de Scholas.

AVISOS

 El jueves 8 de junio, a las 11 horas, será la próxima Escuela de la Palabra.

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).


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Queridos todos:

   

   Celebramos la fiesta de Pentecostés, día que marca el inicio de una Iglesia que se pone en marcha; sale y camina en comunidad habitada por el Espíritu Santo, encendida con el fuego de una misión, llamada a amar desde el perdón, liberar entregando la vida y anunciar la presencia de Dios con nosotros.

 

   Pedimos al Espíritu de Dios que, al igual que hizo con los primeros discípulos, su soplo encienda nuestros corazones, nuestras vidas y haga de nosotros una Iglesia en salida, sin miedo a anunciar su buena noticia en medio de nuestras vidas cotidianas “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Una Iglesia que sea paciente con los que le rodean; que acompañe procesos y no se quede paralizada y encerrada en sí misma.

 

   Que transforme nuestro lenguaje en un idioma de buenas obras hacia todas las personas; lenguaje inteligible por todos (“y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua”). Hombres y mujeres dejándose guiar por el Espíritu de Vida; comunidad de personas que vibran con el mismo amor.

 

   Que la paz, el valor y la alegría sean el distintivo de todos los cristianos que anhelamos vivir con una profunda experiencia de Dios. Dejemos que el Espíritu nos empuje y nos mueva allí dónde nos necesita.

 

Ven, Espíritu Santo de Dios.

Ven, Espíritu Santo de Dios.


Os saluda y bendice,   

                                                                      Vuestro cura y amigo, Olbier. 

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