La vida no es una siesta, más bien es una fiesta y por eso hay que estar despiertos, espabilados y vigilantes para que no se pierda nada, y nada entorpezca nuestro
proceso de crecimiento. Todo es importante.
“Velad”, imperativo o consejo necesario para el crecimiento personal;
si no estamos espabilados, el sistema en que vivimos -capitalista y neoliberal- nos presentará y venderá lo superfluo como imprescindible, lo relativo como absoluto
y lo secundario como fundamental. Quedaremos atrapados, entretenidos y enredados con su oferta y dejaremos
la senda que conduce a la plenitud de nuestro ser personal, lo que de verdad nos interesa. “Velad”, una invitación a quedarnos con lo imprescindible, con lo realmente necesario; lo superfluo sobra entorpece la marcha. La austeridad,
saber prescindir de lo no-necesario espabila, aligera el sueño y dificulta sestear. La vida no es un deslizarse por la existencia, ni la suma de
días tontos sobre la faz de la tierra.
“Velad”, es lo mismo que decir: “confórmate con lo justo”,
quédate con lo imprescindible, con lo que de verdad
es necesario y estarás más espabilado. Vivirás desprendido, sin apegos, desasido
y ligero de equipaje.
“Velad”, ayunad, desprendeos de lo superfluo para que el hambre de lo importante y necesario os despierte.
“Velad”, ocuparos y preocuparos de lo fundamental, no seáis de los que acumulan y atesoran para llenar el vacío de su corazón.
Hay quien come para vivir y quien vive para comer, hay quien come por necesidad y quien come por rutina o por vicio. Por cierto, nosotros venimos a la eucaristía, a la cena del Señor a comer el cuerpo de Cristo y me pregunto si lo hacemos por necesidad, por rutina o porque está mandado. Cada cual, con toda sinceridad, que responda.
Los dietistas afirman que incorporamos lo que comemos, que uno es lo que come. Nosotros, al comer el pan eucarístico vamos a incorporar a Cristo a nuestras vidas. La gran pregunta es: ¿los demás lo notan?
“Vigilad” para acertar, para no engañarnos ni engañar a nadie, no nos dejemos conducir
por costumbres o mandamientos vacíos
y sin sentido.
"Vigilad”, estad alerta, no hagáis ruido, guardad silencio, que el silencio conduce siempre a la oración y la oración conduce a la caridad, al servicio, al amor.
¿Por qué hay que “velar y vigilar”? Porque la oración es una gracia que Dios concede y el creyente propicia. Estar alerta -velando y vigilando- exige guardar silencio exterior, la no-palabra, no hacer ruido, y, correlativamente, el silencio interior, el no-pensar, el no-imaginar, el no perderse entre musarañas …
El silencio exterior, la no-palabra, sumado al silencio-interior, el no-pensar ni imaginar lleva a la contemplación, al conocimiento más profundo. A vivir en la Presencia. Esto no se improvisa, no nos cansemos de “velar y vigilar”.
“Vela y vigila”, si quieres encontrarte contigo mismo vive en sobriedad y guarda silencio, interior y exterior. Olvida lo viejo que el pasado, pasado está y deja lo que te sobra, lo que te aleja del amor al prójimo y del reino de Dios.
“Velar y vigilar” te permite olvidarte de ti mismo y te hace capaz de pensar en el bien de los otros, de los demás.
Nos realizamos y alcanzamos la plenitud personal desde lo más simple y sencillo, velar y vigilar; de lo contrario, solo los ricos podrían conseguirlo. Cuanto más poseemos, más difícil resulta realizarnos. Cuanto más cargado vas de equipaje, menos fácil es viajar. Si quieres encontrarte con el Dios encarnado, “vela y vigila”, ayuna y ora. Merece la pena.
“Velad, vigilad”, prestad atención, vivid el ahora y el aquí, el presente, que el pasado ya se fue para no volver y el futuro está por venir.
Es ahora y aquí cuando Dios puede nacer en ti, en mí, en todos. Nacerá si velas y vigilas, oras y ayunas, guardas silencio y vives con sencillez. No hay mejor preparación personal para la Navidad.
CELEBRACIONES
Horarios Verano
Sábados a las 19:00 h
Domingos y Festivos a las 12:00 h.
Martes 5 diciembre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Delfín Labernia Fibla.
➤ 19:30 h. Vigilia de la Inmaculada Concepción
Miércoles 6 diciembre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Trinidad Pascual Soria; Isabel López Puche y difuntos de la familia; Antonio Aguilar y difuntos de la familia.
Jueves 7 diciembre:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 8 diciembre: Fiesta de la Inmaculada Concepción
➤ 10:00 h. Eucaristía.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
Sábado 9 diciembre:
➤ 19:00 h. Eucaristía por los enfermos (Virgen de Lourdes).
Domingo 10 diciembre: 2º de Adviento (B)
➤ 10:00 h. Eucaristía.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
ADVIENTO
Carta semanal del Arzobispo de Valencia
Durante
estos días todo nos habla de la cercanía de la Navidad. El ambiente de las
calles de nuestros pueblos y ciudades, los planes de las familias para reunirse
y poder encontrarse durante estas fiestas, los preparativos para las
celebraciones familiares… todo nos invita a sumergirnos en un ritmo que tiene
algo de especial y que hace que estos días sean diferentes al resto del año.
La dinámica que la sociedad
nos impone nos puede llevar a caer en una tentación casi sin darnos cuenta:
cuando vamos a vivir un acontecimiento importante y lo esperamos con ilusión,
nos preocupamos tanto de los preparativos de la celebración, que llegamos a
ella cansados y con ganas de que termine todo. La obsesión por las cosas nos impide centrarnos en lo
esencial y disfrutar de lo que realmente debería ser importante, e incluso
provocar un cierto hastío. Las celebraciones se disfrutan más cuando más
sencilla es la preparación. Con las fiestas de Navidad ocurre esto cada vez con
más frecuencia: muchos llegan a ellas cansados y con ganas de que pasen cuanto
antes. La preparación puede matar la celebración.
3 de
diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad: «Tú y yo somos
Iglesia»
«Tú y yo somos Iglesia». Con este lema, el área para la discapacidad de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado pone en marcha una Campaña con la que se suma al Día
Internacional de las Personas con Discapacidad, que se celebra el 3 de
diciembre.
Lo explica el obispo responsable
de este área, Mons. Román
Casanova, la Iglesia quiere unirse a este Día y participar de manera activa, «dando luz y
compartiendo vida, porque son muchas las personas con discapacidad que forman
parte de la Iglesia, del «nosotros» eclesial que camina unido». Porque, «Aquí y ahora, Tú y yo somos Iglesia».
Parolin: El Papa pide un nuevo
impulso a la Cop28 porque el mundo se desmorona
El Cardenal Secretario
de Estado, que está en Dubai para participar en la COP28, comparte con los
medios vaticanos las preocupaciones y esperanzas del Papa por la crisis
climática, las guerras y las divisiones que desgarran el planeta. Sobre las
crisis en Oriente Medio y la guerra entre Rusia y Ucrania reitera el compromiso
constante de la Santa Sede en la construcción de la paz.
AVISOS
➤ El martes 5 a las 19.30 h celebramos en Comunidad la Vigilia de la Inmaculada. "Celébrala con nosotros antes de irte de puente".
➤ Hemos iniciado la Campaña de recogida de alimentos. ¡Participa con nosotros!
➤ Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).
➤ Festival Parroquial Navideño: sábado 16 de diciembre (al concluir la misa de 19 h). ¡Acude a disfrutarlo con toda tu familia!
➤ La próxima Formación de adultos la tendremos el miércoles 20 de diciembre. ¡Os esperamos!.
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Queridos hermanos y hermanas:
Empezamos el Adviento uno de los tiempos
fuertes de la Liturgia que nos prepara para vivir mejor la Navidad; es un
tiempo de “preparación”, de tomar conciencia de lo que vamos a celebrar.
Tiempo de estar atentos, de estar en vela. Preguntémonos
qué esperamos. ¿Qué espero de la vida?, ¿de los estudios?, ¿del trabajo?, ¿de
la familia?, ¿de la iglesia?... Somos seres de esperanza por naturaleza, siempre
estamos esperando cosas, personas, ... ¿qué aguardo en mi vida?
Para recibir aquello que deseo debo
prepararme, estar atento y en vela, porque si no, no la recibiré aunque venga a
mí aquello que quiero. No es lo mismo la esperanza como actitud pasiva,
resignación (¡Qué remedio!), que la esperanza como actitud activa, esperando
conseguir aquello que yo espero llegue a mí, poniendo mi voluntad y mis sentimientos.
Pidamos al Señor que nos disponga para prepararnos,
no sólo para recibirlo a Él, sino para recibir en nuestra vida todo aquello que
deseamos, necesitamos y queremos, con una actitud de estar en vela, colaborando para que se dé aquello que
deseamos y queremos.
Durante esta semana respondamos a la
pregunta: ¿Qué cosas o qué personas espero?
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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