1)Amad. 2)Haced el bien. 3)Bendecid. 4)Dad. 5)Prestad. 7)Sed compasivos. 8)No juzguéis. 9)No condenéis. 10)Perdonad.
Pregunto, ¿ son mandamientos o recomendaciones?
Recomendaciones para crecer en humanidad y ser santos y felices.
La felicidad y la salvación no están sujetas a decreto ni a derecho. En este campo el “mando y ordeno” nunca funciona. En esto, recuerdo la pragmática de Carlos I: “El Emperador manda que los moros se hagan cristianos”. Suena a broma o chiste.
Jesús es, para nosotros, Dios y hombre verdadero, es la encarnación de Dios, es la imagen histórica de Dios, es la forma visible del Dios invisible.
Llevó a la perfección el ser y el vivir a imagen y semejanza de Dios; Dios se identificó plenamente con Jesús; conocer a Jesús es conocer a Dios.
Lo que en Jesús fue una realidad, en los cristianos es y ha de ser un deseo, por eso, recomienda a sus discípulos sus mismas costumbres de vida, de modo que alcanzaran a experimentar a Dios en su vida cotidiana al vivir como Él, y les dice:
+Amad, salid de vosotros mismos, trascendeos, no os encerréis, descubrid lo humano y maravilloso que es necesitar a alguien y que alguien os necesite.
+Haced el bien, pensad en las carencias de los demás que, más felicidad y salvación reporta ayudar gratuitamente que cumplir deberes por remuneración, que ser un asalariado.
+Bendecid, hablad bien de los demás, decid-bien-de-ellos, solo así ayudareis a que se superen, a que sean mejores.
+Dad, desprendeos, sed señores de lo vuestro, pues dar es el acto supremo de posesión, muestra nuestro señorío sobre las cosas. Solo quien posee puede dar.
+Prestad, compartid, participad con los demás lo mucho o poco que tengáis, que para ser felices les necesitáis, no sois islas. Sois continentes.
+Sed compasivos, vivid con-pasión, desterrad toda apatía que es signo de desgana, de muerte.
+No juzguéis, no condenéis, dad siempre una nueva oportunidad que, quien juzga en cierto modo mata, y quien ama siempre perdona y espera.
+Perdonad, no baséis vuestras relaciones personales en el derecho que, per-donar es renunciar al derecho para entrar en el amor, es dar a fondo perdido y apostar a favor de la persona, es creer en ella. Aprended a saber-salir-perdiendo.
Sólo el que ama per-dona, sabe-salir-perdiendo. Per-donar, dar a fondo perdido posibilita el re-nacer, el comenzar de nuevo. Siempre el perdón hace brotar la esperanza en quien lo recibe.
Jesús nos recuerda que no es libre quien no es agente de libertad. Que no ama quien no hace sentirse al otro amado, quien no lo da a conocer. Que no es rico quien no se desprende, quien no enriquece a nadie. Y que solo el dar y el perdonar transforman cualquier tipo de poder en autoridad.
Postdata. -
Os recuerdo que el término “autoridad” viene del verbo griego “augeo”: aupar, elevar, subir a alguien por encima, hacer crecer.
No lo dudéis, ayuda más a crecer el sentirse y saberse amado y perdonado que el saberse vigilado. No atemorices al personal, alégralo. Saldrás ganando.
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