Jesús, os recuerdo que, es la forma visible del Dios invisible, tal y como actúa Jesús así es Dios, su forma de proceder retrata a Dios. Si quieres conocer, saber cómo es Dios mira a Jesús.
Este fragmento nos habla tanto de Dios como del ser humano, ya que Jesús, en su modo de proceder, nos revela a los dos, a Dios y al ser humano. Aquí Jesús es compasivo y misericordioso; también Dios es compasión y misericordia y nosotros lo podemos ser.
En la vida diaria encontramos dificultades para ser compasivos y misericordiosos:
1ª) Nosotros solemos relativizar los fallos propios al tiempo que absolutizamos los ajenos. Lo nuestro se justifica y se relativiza, mientras que lo de los demás, se condena.
2ª) Nosotros nos juzgamos desde nuestras intenciones mientras que a los demás, desde sus acciones; las intenciones se justifican, los actos no.
Solemos tener dos varas de medir, una para mi y otra para los demás; habrá que recordar que nadie es superior a nadie, a lo más que llegamos es a ser deudores de todos. A los demás nos debemos.
Unas preguntas que conviene hacerse:
Qué os parece, ¿los individuos que presentan a la mujer adúltera a Jesús, son constructores del Reino de Dios en este mundo?, ¿interpretan el mundo como una fraternidad, cómo la familia de Dios?
La mujer adultera es una acusada que no pide perdón, Jesús la perdona sin habérselo pedido: “Tampoco yo te condeno, anda y en adelante no peques más”.
Jesús, la forma visible de un Dios invisible, de un Dios que es Amor, que es perdón, compasión y misericordia, carga en su corazón con las
miserias de esta pobre mujer. Dios, con nosotros, actúa de la misma manera, su misericordia asume nuestra miseria. Dios lo que quiere y busca es nuestra salvación.
En esto radica nuestra felicidad y nuestra salvación: en buscar la salvación y la felicidad de todos, la realización de un Reino fraternal.
Dios, por ser Amor, no puede castigar al ser que Él ama; si lo hiciera dejaría de amar y pasaría a ser un amante perverso, tendría y mantendría esclavos; nunca conquistaría sus corazones. Los corazones no se compran con premios, ni se retienen con miedos al castigo.
Cualquier amante quiere ser amado, nunca quiere ser temido. Dios, que es el amante, quiere ser amado y no temido, por eso no condena.
Deberíamos aprender de Dios a no condenar a nadie; ni somos Dios, ni hoy es el día del juicio final.
Dios sabe muy bien que siempre es tiempo para la conversión, que nunca es tarde, ni demasiado tarde para empezar de nuevo.
Jesús nos presenta un Dios que es Santo, no por ser puro sino por ser bueno, compasivo y misericordioso. Al tiempo, nos presenta un modo de relación con Él, una religión que no es un concurso de méritos.
Una religión que no entiende por moral una carrera de obstáculos a saltar y evitar para ir al cielo; de ser así yo me saldría y me haría ateo, no quiero acabar loco.
Quien juzga y condena al prójimo ese no se conoce a sí mismo; si se conociera se avergonzaría al condenar a otro y no a sí mismo.
Todos somos de la misma condición, estamos hechos del mismo barro, somos igualmente débiles y pecadores, somos capaces de vivir en contradicción.
Pero a los demás les juzgamos por lo que hacen y acaban condenados; mientras que a nosotros nos juzgamos por nuestras mejores intenciones y sentimientos y salimos justificados; ellos si la hacen la pagan, pero para nosotros siempre encontramos y tenemos excusas y justificaciones.
Indudablemente que estamos capacitados para conocer y juzgar las acciones y omisiones del prójimo, sus las palabras y sus silencios, pero no somos capaces de ni juzgar sus sentimientos ni sus intenciones.
Eso solo le corresponde a Dios y Dios lo justifica y a perdona; nada más anticristiano que hacer juicios de intenciones de los otros.
Aprendamos del Papa Francisco cuando dijo:
“¡Quién soy yo para juzgar a nadie!”

Horarios
Sábados a las 19:00 h
Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h
Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.
Martes 8 abril:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Julieta Soriano y Joaquín Juan Ballena
Miércoles 9 abril:
10:00 h. Eucaristía
Jueves 10 abril:
10:00 h. Eucaristía
Viernes 11 abril: VIERNES DE DOLORES
10:00 h. Eucaristía por los enfermos (Virgen de Lourdes)
19:00 h. Eucaristía, Pregón y Procesión Interparroquial
Sábado 12 abril:
19:00 h. Eucaristía
Domingo 13 abril: DOMINGO DE RAMOS
10:00 h. Eucaristía por el pueblo
11:30 h. Bendición de Ramos P. San Francisco
12:00 h. Eucaristía conjunta en San Miguel
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.