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DOMINGO DE Pascua de la Resurrección del Señor Vigilia Pascual de la Noche Santa - Ciclo C

 HOJA PARROQUIAL

20 DE ABRIL DE 2025 -  DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN 



Lectura del santo evangelio según san Lucas (Lc 24, 1-12

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les preguntaron:

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado” Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar”. Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás. María Magdalena, Juana y María la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los Apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose vio solo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.

Palabra del Señor
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Comentario de Benjamín

Indiscutiblemente, las mujeres tomaron la delantera del apostolado pues ser apóstol es comunicar, anunciar y dar a conocer al que amas y conoces.

Primero es conocer y amar, después dejarte llenar y dejarte poseer, luego proclamarlo, decirlo a los que te encuentres y se quieran enterar. Todo apostolado es una historia de amor; no hay apostolado donde no se da el amor.

La primera persona que anunció al Jesús histórico fue la profetisa Ana; las primeras que lo anunciaron resucitado fueron las de hoy, las de Lucas.

Este grupo de discípulas fueron al sepulcro con aromas para agradecer un amor vivido y cumplido, su amor por el Maestro.

Los discípulos y apóstoles ni se movieron, quedaba en evidencia que ninguno de ellos le siguieron por amor, sino por interés. Acordémonos de los Zebedeos que querían sentarse a su derecha e izquierda en el Reino con el enfado subsiguiente de los demás. Todos ellos eran como esos amigos que te quitan la soledad y no te dan compañía.

En Lucas, estas mujeres viven el amor como gracia que hay que agradecer, pues el amor es, justamente eso, un acontecimiento inmerecido. Algo que nos ocurre sin más y porque sí y es lo mejor que podemos vivir.

Sin embargo, el machismo que siempre es muy mal entendedor conduce a vivir el amor como fruto del mérito personal, de la conquista y el logro, por tanto, el amor lo viven como una posesión personal a explotar.

El amor es un don sagrado que la vida regala raras veces. En esto, como en otras muchas cosas, las mujeres llevan la delantera a los hombres.

Cuando uno ama a alguien enseña a los de su alrededor a amar también de la misma manera a esa persona, cuando amas contagias amor, enseñas a amar.

En esto radica el ser apóstol, en enseñar a querer y amar a Jesús de Nazaret; por eso hacer apostolado no es hacer proselitismo, sino compartir ese amor y su correspondiente felicidad.

La resurrección nos invita a salir de la finitud en que estamos para abrirnos a un infinito real que nos permite amar a tumba abierta. Sin resurrección el dar y el darnos serían una temeridad, una sinrazón.

El apóstol es testigo viviente de la resurrección de Jesús, testigo de la misericordia de Dios y vocero, portavoz de su amor. El apóstol comunica lo que goza, disfruta y, por ende, le hace feliz.

El apóstol no espera que vengan; si está enamorado va a por ellos, como estas mujeres.

El apóstol anuncia que Dios optó por nosotros y nos eligió a todos; a Dios no le importa que seamos como somos para amarnos.

Cuando hablo de apóstoles, no me refiero a curas, frailes y monjas que simplemente son clérigos, habrá que recordarles que ya no son personas como las demás, son para los demás; son distintos al tener a Jesús por centro, por eso la sociedad los tienen desplazados. A ellos no les ha de preocupar ir contracorriente, ese es el destino que han de abrazar con gusto.

Ser apóstol y estar en el poder es una quimera, es un imposible.

El apóstol vive de tal forma que muere a modo de recompensa; es vulnerable, indefenso, está enamorado. Recordad que a estas mujeres no las creyó nadie.

Quienes enferman de Jesús, enferman de amor, enferman de apostolado. Esos ya no se curan nunca.

Quien deja el apostolado porque se cansó de comunicar, es porque no vivió nunca enamorado, vivió otra experiencia, honrada y bonita, pero equivocada. En el amor uno nunca se cansa de amar ni se cansa de comunicar, de apostolar.

Todo auténtico apóstol, como estas mujeres, anuncia que la tumba está vacía, que la muerte ha sido vencida, que nada está del todo perdido, que todavía queda la esperanza porque siente en sí mismo a Jesús vivo, resucitado.

 CELEBRACIONES

 


Horarios

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h

Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.


Martes  22 abril

    10:00 h. Eucaristía   

 Miércoles  23 abril

     10:00 h. Eucaristía 

Jueves  24 abril:

     10:00 h. Eucaristía

Viernes  25 abril

     10:00 h. Eucaristía

 Sábado 26 abril

    19:00 h. Eucaristía

 Domingo 27 abril: SEGUNDA PASCUA - DIVINA MISERICORDIA

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Familia Sanchis Segovia; Salvador Rodrigo y Amparo Tamarit; Roberto Riera Gabriel y Consuelo Balbastre Soria.

    12:00 h. Eucaristía por el pueblo

   NOTICIAS


TESTIGOS DEL RESUCITADO
Carta del Arzobispo de Valencia

Cuando meditamos los relatos evangélicos en los que se nos narran los acontecimientos pascuales, generalmente nos solemos fijar en las circunstancias que rodean las apariciones del Resucitado, en la situación espiritual en la que se encontraban los personajes que viven estos acontecimientos o en el proceso por el que cada uno de ellos va siendo recuperado para la fe. Pocas veces caemos en la cuenta de que todo comienza con un anuncio: lo primero que escucharon, tanto las mujeres que habían ido a visitar el sepulcro, como los discípulos, fue el anuncio de la resurrección.

Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas nos narran que fueron unos personajes con vestidos refulgentes los primeros que anunciaron a las mujeres que aquel a quien buscaban había resucitado (Mt 28, 6; Mc 16, 6; Lc 24, 6); y que inmediatamente les ordenaron: “id aprisa a decir a sus discípulos: <<Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea>>” (Mt 28, 7; Mc 16, 7). Las mujeres, después de escuchar esta buena noticia, sin haber visto todavía al Señor “corrieron a anunciarlo a los discípulos” (Mt 28, 8); “anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás” (Lc 24, 9). A medida que va difundiéndose la noticia el corazón de todos se va preparando para el encuentro con el Señor. Por ello, cuando las mujeres, llenas de alegría van anunciar a los discípulos la buena noticia de la resurrección, están viviendo la pascua; están preparando su corazón para poder encontrarse con el Señor y poder reconocerlo. Podemos imaginar que, sin ese anuncio previo, el desconcierto y el miedo se habrían apoderado de los discípulos al encontrarse con el Resucitado. Ellas mismas, antes de encontrarse con Él, tuvieron que escuchar el anuncio pascual de aquellos personajes que estaban en el sepulcro.


La #Iglesia12Semanas: catequesis


La Conferencia Episcopal Española comienza su proyecto la #Iglesia12Semanas. Desde este mes de abril y hasta junio, se irá mostrando la vida de la Iglesia que celebra y anuncia la fe (FE), evangeliza (ESPERANZA) y ejerce la caridad al servicio de las personas (CARIDAD).

Mostrar la actividad de la Iglesia es mostrar la entrega de centenares de miles de personas que están detrás de cada una de las cifras que se ofrecen. Cada miembro de la comunidad cristiana aporta según sus posibilidades: unos ofrecen su tiempo, otros su oración y otros su aportación económica. Junto a ellos, los consagrados, que aportan su vida entera.

Entre todos se hace posible que detrás de cada cifra también esté el rostro de cada uno de los que encuentran en la Iglesia acompañamiento tanto espiritual como material.


Vía Crucis, el Papa: En un mundo de algoritmos, la economía de Dios no descarta

En las meditaciones escritas para la meditación del Viernes Santo en el Coliseo (Roma) esta noche, 18 de abril, presidido por el cardenal Baldo Reina; Francisco explica que el camino del Gólgota es el descenso de Jesús «hacia el mundo que Dios ama». Cristo, «clavado», se pone «en medio», «entre opuestos» y los lleva al Padre; su cruz «derriba muros», «establece la reconciliación».

Tiziana Campisi - Ciudad del Vaticano

Un camino propuesto a cada hombre, un camino para mirar dentro de uno mismo y reconciliarse con la propia conciencia, deteniéndose en los sufrimientos de Cristo camino del Calvario. Las meditaciones preparadas por el Papa Francisco para el Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo, que el vicario general para la diócesis de Roma, cardenal Baldo Reina, preside esta tarde, 18 de abril, por delegación del mismo Pontífice, muestran que el camino de la cruz es el descenso que Jesús hizo hacia los que amaba, «hacia el mundo que Dios ama» (estación II). Y es también «una respuesta, una asunción de responsabilidad» por parte de Cristo. Aquel que, «clavado», intercede, se coloca «entre las partes, entre los opuestos» (estación XI) y los lleva a Dios, porque su «cruz derriba muros, cancela deudas, anula juicios, establece la reconciliación». Jesús, «el verdadero Jubileo», que se despoja de sus vestiduras, se revela «íntimo incluso con los que le destruyen» y mira a «aquellos» que le denigran «como personas queridas que el Padre» le ha confiado, muestra que quiere salvar «a todos, a todos» (10ª estación).
AVISOS

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

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