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DOMINGO 14º DEL TIEMPO ORDIINARIO Ciclo A

HOJA PARROQUIAL

5 DE JULIO DE 2026 -  DOMINGO 14º DEL TIEMPO ORDINARIO


Lectura del santo evangelio según San Mateo (Mt  11, 25-30)

“Jesús exclamó: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.
Palabra del Señor
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Comentario de Benjamín

Aquí no se está exaltando la ignorancia ni el no-conocimiento; sino que se nos advierte sobre las condiciones para aceptar la revelación, el evangelio.

Se presenta una aparente contradicción: los sencillos captan de inmediato el mensaje para cumplirlo mientras que los sabios y entendidos ni se enteran, ponen oídos sordos. El sabio suspenden y el ignorante, aprueba.

Jesús, en esta oración de acción de gracias, que dice: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla”, advierte que la revelación no es fácil de entender, pero dura y difícil de vivir; por eso los sabios y entendidos, con toda su preparación, no la quieren captar mientras que las gentes sencillas la hacen suya cueste lo que cueste.

Decíamos el domingo pasado que “Dios es el Reino y el Reino, Dios”; que entrar, vivir y pertenecer al “Reino” es entrar, vivir y pertenecer a Dios”. Sencillo, pero no fácil y en ocasiones duro.

Para los creyentes cristianos el “Reino” es la forma que tenemos de entender a Dios, de entender la vida, de vivir la paternidad de Dios realizándola en una humanidad fraterna y universal.

Repito, esta revelación es fácil de entender, pero riesgosa y dura de vivir, por eso está al alcance de los sencillos y no de los sabios y entendidos. Vivir el evangelio es un mal negocio, pierdes tus intereses.

A mí, ahora lo que me interesa de verdad es saber si soy de los primeros o de los segundos, si soy sabio y entendido o gente sencilla, si soy o no capaz de captar la revelación y el evangelio. Para ello, me pregunto:

*¿Vivo como Dios me soñó cuando me creó, soy como Dios manda, vivo gozando y sufriendo a mi prójimo, sea quien sea el prójimo, y esto me supone perdida o ganancia, tristeza o alegría?

Vivir para los demás es un mal negocio para sabios y entendidos, ni es dicha ni placer, los demás molestan, y, ¡ya se apañarán!

Los “sabios y entendidos” no necesitan de Dios ni de nadie para sustentarse y sostenerse, por eso no les importa para nada el Reino. No pueden decir como Pablo, “en Dios soy, me muevo y existo”.

“Las gentes sencillas” encuentran al compartir sus vidas, alegrías y tristezas, solución a sus problemas y, con ello, su alegría y su esperanza. Además, los “sencillos” son los que en el Reino, en Dios, encuentran su felicidad y respuesta a sus necesidades.

Para “los sencillos” el mundo es un caos, mientras que Dios y su Reino son armonía. Por eso hacen de Dios y del Reino su modo de vida.

Los “sencillos” son los que creen que “otro mundo es posible”.

Pedro Casaldáliga, hombre sencillo, sabio y entendido, dijo a San Romero de las Américas, también sencillo, sabio y entendido: “Los pobres y sencillos nos han enseñado a leer el Evangelio”.

De lo contrario él, como todos los sabios y entendidos, que no consienten que los pobres les enseñen el evangelio, hubiera hecho de Dios y su Reino una religión; sin embargo, tanto Pedro Casaldáliga como San Romero de las Américas supieron y aceptaron ser testigos del evangelio.

Uno dio su vida de golpe, (mártir-testigo), lo mataron, y el otro dio su vida gota a gota, día a día.

Los dos fueron mártires, maestros y testigos de la fe ante el mundo.

Benjamín González Buelta, afirma: “Los pobres, sencillos e ignorantes son santuarios donde Dios habita”

Y Rabindranath Tagore, hombre de gran sensibilidad, dijo: “Yo esperaba encontrar a Dios en el cuerpo de mi amada y Tú me esperabas en el cuerpo del leproso”, del que es último, sencillo y humilde.

Conclusión: Dios no elige a los capacitados, sino que capacita y enseña a los que elige.

Para vivir y ser en Dios, para entrar en el Reino, lo primero es la moral y luego viene el dogma, primero es vivir y luego pensar.

Cuando nos muramos, San Pedro no nos preguntará el Catecismo; si lo hiciera me reiría mucho. Mas bien creo que nos dirá: “¿Cómo has vivido?”

CELEBRACIONES

Horarios

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h



Durante los meses de verano: de martes a viernes NO habrá eucaristía.


Sábado 11 julio: 

   19:00 h Eucaristía  por los enfermos (Virgen de Lourdes)

Domingo 12 julio:

10:00 h. Eucaristía por el pueblo

12:00 h. Eucaristía por el pueblo


NOTICIAS

LA ACTIVIDAD POLÍTICA AL SERVICIO DE LA PERSONA
Carta del Arzobispo de Valencia

En su visita apostólica a España, el papa León XIV no solo se dirigió a la Iglesia, sino que tuvo ocasión para ofrecer distintos mensajes a la sociedad y a sus representantes en las instituciones políticas del Estado. Especialmente significativo fue su discurso en las cortes generales, en el que habló con la actitud de quien sabe que tiene que respetar “la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar”. Es seguramente este tono de respeto y diálogo lo que provocó esa reacción positiva ante sus palabras que a todos nos sorprendió. El Santo Padre dijo lo que tenía que decir sin ofender a nadie y sin otra intención que presentar la propuesta cristiana y ofrecer una reflexión de naturaleza ética sobre los fundamentos, los límites y la misión del poder político. Al actuar de este modo, el Papa ha querido dialogar con la sociedad y servir también a la misión de la Iglesia, que no es una institución alejada de la vida de las personas, sino que “camina con la humanidad, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y mujeres de hoy”.

En este discurso León XIV abordó todos los temas que preocupan a la Iglesia en su diálogo con la sociedad: la situación de la familia, que debe ser sostenida; el valor de la vida humana, que debe ser reconocida como un valor fundamental; la misión de las instituciones educativas, que deben respetar el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos; el drama migratorio, que debe ser abordado no únicamente como una cuestión económica, sino desde una perspectiva eminentemente moral, por lo que tiene que evitarse cualquier discriminación en base al “origen nacional, étnico, religioso, lingüístico, económico o social”; la aspiración de la humanidad a la paz, por la que todos hemos de luchar; la necesidad de que en la vida política se desarme el lenguaje para que la discrepancia no conlleve desprecio o humillación; y la libertad religiosa, que debe ser escrupulosamente respetada y positivamente valorada por las autoridades públicas.

Cuando la Iglesia habla de estos temas, no lo hace con una intencionalidad directamente política, sino por el deseo de defender la dignidad de toda persona humana, que no depende de ninguna concesión del estado, si puede “quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento”. De este modo “el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición de intereses particulares”. La Doctrina Social de la Iglesia pretende ser una contribución al bien común, que “es la forma social de la dignidad humana”; y que debe ser también el objetivo de todo compromiso político, de modo que se establezcan las condiciones necesarias para que las asociaciones y las personas lleguen a su perfección. Esto significa que el poder político nunca puede ser absoluto, sino que tiene unos límites que no puede ignorar.

Estoy convencido de que si este mensaje fuera acogido, el clima de nuestra vida política mejoraría mucho.

ÓBOLO DE SAN PEDRO 2026: AYUDEMOS AL PAPA EN SU MISIÓN
La Iglesia ha celebrado la Jornada de la caridad del Papa —con motivo de la fiesta litúrgica de los Santos Pedro y Pablo— lleva a cabo la tradicional recolección del Óbolo de San Pedro. Esta es una forma concreta de apoyar al Santo Padre en su misión al servicio de la Iglesia universal. Este año, la colecta se ha celebrado el 28 de junio, domingo anterior a dicha fiesta.

Hacer una donación al Óbolo de San Pedro es un gesto concreto de comunión con el Santo Padre y de solidaridad con su misión de llevar el Evangelio por todo el mundo. En apoyo a esta iniciativa, la Secretaría para la Economía y el Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede han preparado materiales informativos y multimedia que explican su significado.

Como cada año, toda contribución —pequeña o grande— apoyará al Santo Padre en su ministerio y en sus actividades caritativas, en respuesta a situaciones de emergencia y necesidad en todo el mundo.


POR EL RESPETO DE LA VIDA HUMANA, LA INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL PAPA EN JULIO.
El Pontífice invita a rezar para que toda persona, desde su concepción hasta su muerte natural, sea acogida, protegida y respetada. En su mensaje, denuncia la cultura del descarte y pide que la Iglesia sea un hogar donde nadie se sienta sobrante.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

"Por el respeto de la vida humana" es la intención de oración que el Papa León XIV confía a toda la Iglesia para el mes de julio. A través de la iniciativa Reza con el Papa, promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, el Pontífice invita a los fieles y a las personas de buena voluntad a elevar su plegaria para que cada ser humano sea acogido, protegido y respetado en todas las etapas de su existencia.

La intención prolonga una convicción que el Santo Padre ha expresado en distintas ocasiones durante su ministerio petrino. En su reciente Viaje Apostólico a España, durante su intervención ante el Congreso de los Diputados, afirmó que "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia", subrayando que la defensa de la vida constituye una auténtica "meta de civilización".

En la oración que acompaña la intención de este mes, León XIV se dirige al "Señor de la vida" y reconoce que cada persona es "un don sagrado que refleja tu rostro". Al mismo tiempo, pide la gracia de reconocer y custodiar "el valor único e irrepetible de cada ser humano", aprendiendo a acoger la vida sin condiciones, sostener con ternura la fragilidad, acompañar con respeto cada etapa de la existencia y defender con valentía a quienes no tienen voz.

La plegaria incluye también una petición de perdón por las ocasiones en que prevalece la indiferencia o la cultura del descarte, cuando se deja de reconocer en el otro a una persona digna de amor. Finalmente, el Obispo de Roma encomienda a Dios el deseo de que la Iglesia sea "un hogar abierto donde toda existencia sea celebrada, donde nadie se sienta sobrante" y donde la dignidad humana sea siempre respetada y protegida.

Una llamada ante los desafíos de nuestro tiempo
La intención de julio adquiere una resonancia particular en un contexto en el que numerosas formas de vulneración de la vida continúan interpelando a la comunidad internacional.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen alrededor de 73 millones de abortos inducidos en el mundo. Al mismo tiempo, diversos países mantienen abiertos debates sobre la eutanasia y el suicidio asistido. A ello se suma el incremento de las ejecuciones por pena de muerte: Amnistía Internacional registró al menos 2.707 ejecuciones durante 2025, la cifra más alta desde 1981. Por otra parte, la OMS señala que una de cada seis personas mayores de 60 años sufre algún tipo de abuso.

Frente a estas realidades, Prevost propone una respuesta que nace de la oración, pero que está llamada a traducirse en un compromiso concreto con los más vulnerables.

Durante su encuentro con los parlamentarios españoles, celebrado el pasado 8 de junio en Madrid, León XIV planteó una pregunta que atraviesa el núcleo de esta intención de oración: "Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?". En ese mismo discurso recordó que una comunidad verdaderamente justa no puede relegar al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende del cuidado de los demás.

Una conversión del corazón
El director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, el padre Cristóbal Fones SJ, explica que esta intención invita, ante todo, a redescubrir el valor sagrado de toda existencia humana.

"La vida humana es ante todo un regalo de Dios, autor de la vida", afirma el sacerdote jesuita. "Cada uno de nosotros tiene un valor intrínseco más allá de sus méritos o circunstancias. Respetarnos mutuamente y proteger este don es una misión que parte desde una conversión del propio corazón y nos abre al compromiso con los demás en las diversas etapas de la vida".

En este sentido, añade que el Pontífice anima a promover la dignidad y el desarrollo de toda persona, compartiendo la misión de Cristo, que mostró compasión hacia todos y llamó a construir una auténtica cultura de la vida frente a la cultura del descarte.

La Red Mundial de Oración del Papa, Obra Pontificia confiada a la Compañía de Jesús y presente en más de 90 países, reúne a millones de personas que cada mes se unen espiritualmente a las intenciones confiadas por el Santo Padre para responder, desde la oración y la acción, a los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

AVISOS

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

Durante los meses de verano, entre semana NO habrá eucaristía.

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