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DOMINGO 15º DEL TIEMPO ORDIINARIO Ciclo A

HOJA PARROQUIAL

12 DE JULIO DE 2026 -  DOMINGO 15º DEL TIEMPO ORDINARIO



Lectura del santo evangelio según San Mateo (Mt  13, 1-23)

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a Él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: “Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros setenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga”.

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?” Él les contestó: “a vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender, miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos ni oír con lo oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”. Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador. Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y a entiende; ese dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno”

Palabra del Señor

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Comentario de Benjamín

Para nosotros “Dios es Jesús de Nazaret, no tenemos otro Dios al margen de él”. Y para evangelizar con esta semilla se necesita que el campo, que eres tú, la acojas y te cambie, trasforme, convierta y des fruto.

También el texto dice que hay tres tipos de personas, de terrenos: los pedregales, los zarzales y los tierra profunda y fértil.

Pedregal son los muy ocupados por todo aquello que les impide ser y vivir la presencia de Jesús; zarzal, los que viven alimentando contravalores evangélicos y no valores evangélicos; tierra fértil los que libres de obstáculos y contravalores acogen la Palabra y la cumplen.

Sin duda, nosotros somos todo a la vez: a ratos somos pedregal, zarzal o tierra fértil y profunda. En cada persona habitan todas las posibilidades de justicia y de pecado; en cierto modo, somos responsables de ser de una u otra forma. Se trata de trabajarnos a nosotros mismos para dar los frutos que se esperan de los que quieren seguir a Jesús.

Para Jesús no existe ni el “destino” ni la “predestinación”; nadie nace campesino para morir irremediablemente siervo de la gleba.

Hay quien nació pastor de cabras y acabó catedrático de universidad.

Estamos dotados de inteligencia y libertad, somos responsables de nosotros mismos; a nadie se le dio la vida hecha y acabada, hacerla es nuestra responsabilidad; y la hacemos rebelándonos contra el “destino”, viviendo en plenitud.

La Palabra, la revelación por ella sola, si tú no te trabajas a ti mismo no te va a cambiar. Si no prescindes de las piedras que ocupan tu vida alejándote de Jesús, si no quitas tus zarzas, los contravalores que alimentas y sostienes, no acogerás la Buena Noticia ni darás los frutos que se esperan de ti.

Los creyentes cristianos somos buscadores de la voluntad de Dios. “Buscadores” los hay de dos tipos: los “incansables”, que apuestan y arriesgan incorporando nuevos matices a sus vivencias y los “muy seguros de sí mismos” que se saben poseedores de la verdad y ya no buscan nada. Estos últimos son los conservadores o ultraconservadores.

Los muy seguros de sí mismos suelen ser gentes que ni piensan, ni leen, ni escuchan; si se abrieran al saber podrían entender y tendrían que convertirse. Estos son de los que “tienen ojos y no ven, oídos y no oyen” y así “miran sin ver y escuchan sin oír ni entender”.

Los muy seguros de sí mismos son dogmáticos, suelen dar vivas a la “obediencia ciega”, que es la no inteligencia y aparentando virtud lo que pretenden es mantenerse donde están conservando su posición de prestigio o ciertos privilegios y prebendas. No conozco a ningún dogmático y que a su vez sea amante del progreso.

Su seguridad, dogmatismo y ortodoxia se cura pensando, leyendo, escuchando.

Jesús nos advierte: “Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen”, mantened bien abiertos ojos y oídos, no aceptéis censura alguna que, en las cosas de Dios, que son las cosas del mejor amor, quien no arriesga no gana y los cobardes, siempre pierden.

Más vale arriesgar y equivocarse que por miedo a errar renunciar a vivir. Somos un campo que para dar buenos frutos necesita estar limpio de todo lo que hace irrespirable la esperanza y la alegría, la libertad. Olvídate de ti mismo y mira por Jesús y su Evangelio.

No importa que los frutos que vayamos a dar sean muchos o pocos; no se nos van a pedir cuentas de los éxitos sino de los esfuerzos vividos.

Si al final somos pocos y pobres, seamos resto, levadura, que viviendo para el Señor y su Reino no hay que apurarse, pues el Señor, que nos creó, no nos va a abandonar. Dios provee siempre.

CELEBRACIONES

Horarios

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h



Durante los meses de verano: de martes a viernes NO habrá eucaristía.


Sábado 18 julio: 

   19:00 h Eucaristía  

Domingo 19 julio:

12:00 h. Eucaristía en sufragio de Carlos Alapón Tomás y difuntos de la familia.


NOTICIAS

EL CAMINO DE LA IGLESIA
Carta del Arzobispo de Valencia

Entre los encuentros y celebraciones del papa León XIV en su reciente visita apostólica a España, hay dos que tienen un importante significado eclesial porque nos ayudan a discernir el camino que como Iglesia estamos llamados a recorrer en el momento presente: el encuentro con los obispos y la Eucaristía de la solemnidad del Corpus Christi.

La Iglesia recorre su camino en la historia acompañando a la humanidad en circunstancias a menudo cambiantes, con la misión de anunciar a Cristo a los hombres y mujeres de cada época. En cada momento y, por tanto, también hoy, es necesario un ejercicio de discernimiento: a menudo llevamos demasiadas cosas en el equipaje que pueden ser inútiles y acaban siendo un lastre. La historia de nuestras iglesias ha producido un patrimonio rico en manifestaciones de religiosidad, que ha ayudado a mantener y trasmitir la fe a lo largo de generaciones y ha configurado la identidad de nuestros pueblos. Pero en estos momentos necesitamos valentía y prudencia para que todo esto, que ha configurado nuestra identidad espiritual y religiosa, “produzca los frutos de los que es capaz”. No nos conformemos en conservar manifestaciones exteriores y nos quedemos en los adornos estéticos: que todo nos ayude a “volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios”.

Los cristianos no podemos olvidar que debemos recorrer este camino “como miembros de un solo cuerpo”. Este vínculo de fraternidad nos exige, en este tiempo de polarizaciones y contraposiciones cada vez más duras, un testimonio de unidad en la pluralidad. En el seno de la Iglesia no todos pensamos lo mismo en todas las cuestiones, pero eso no significa que no estemos en comunión. Hemos de cultivar aquellas actitudes que nos capacitan para acoger la riqueza de los dones y de las sensibilidades que el Espíritu Santo suscita en el Pueblo de Dios. Entre todos hemos de manifestar la belleza del único Señor. La comunión vivida así posee una fuerza misionera. Solo una Iglesia reconciliada por dentro es creíble ante el mundo.

En el camino de la historia los cristianos nos encontramos con personas que, aunque tengan dificultades para creer, llevan en su corazón una sed profunda de verdad. Estamos llamados a escuchar a todos con respeto, comprensión, generosidad y franqueza; a acercarnos a los que más sufren con los gestos de caridad que nacen del Evangelio, para que lleguen a la convicción de que son amados por Dios. De este modo, les ofreceremos el amor de Dios revelado en Cristo.

En este camino no estamos solos. Cristo es nuestro alimento, nuestro Viático. La Iglesia, que vive y crece por la Eucaristía, sabe que el Pan de la Palabra y de la Eucaristía son más necesarios que el alimento material, porque nos abren el camino de la salvación. Cristo es también nuestro compañero de camino: Él sigue pasando en medio de nosotros, es el Dios cercano que camina con su Pueblo.

Cuatro palabras resumen el mensaje del Papa a la Iglesia en España: discernimiento, comunión, cercanía de amor a todos, centralidad de la Eucaristía. Que estos criterios nos ayuden a revisar nuestra vida eclesial.

16 DE JULIO, DÍA DE LAS GENTES DEL MAR

El 16 de julio se celebra el Día de las gentes del mar, coincidiendo con la fiesta de su patrona, la Virgen del Carmen.  María, madre marinera, haz de nosotros una barca abierta a todos, es el lema de este año.

El departamento «Stella maris» (Apostolado del Mar), dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, es el encargado de editar los materiales para esta Jornada.


Con el lema María, madre marinera, haz de nosotros una barca abierta a todos, el obispo promotor de Apostolado del Mar, Mons. Antonio Valín, obispo de Tui-Vigo, proclama con especial fuerza en su mensaje para este día que María es la esperanza para la gente del Mar.

Por ello, subraya: «seamos todos y todas barca abierta, disponible, acogedora, cercana a toda persona. Tener un corazón comprometido que no se quede en la mirada, que dé un paso adelante, que se implique de verdad».

En este sentido, en el mensaje recuerda al papa Francisco cuando afirmaba que estamos llamados a ser «una Iglesia en salida, centrada en la persona por encima de la lógica puramente económica o logística, y presente en las periferias humanas». Es la Iglesia que sale al encuentro acercándose a las fronteras, también a las invisibles fronteras del mar. Y es la Iglesia que nos recuerda que lo importante son las personas, todas, las que trabajan en el mar y las que quedan en tierra.

El obispo promotor constata que hay muchos retos en el mundo del mar. Según la FAO, más de mil millones de personas dependen del pescado como fuente principal de proteínas. «Sabemos que el gran reto no es solo técnico o económico; el gran reto es humano. Porque no basta con barcos más seguros o rutas más eficientes si no cuidamos a las personas que hacen posible todo eso», explica en el texto.

LEÓN XIV A LOS JÓVENES: SEAN UNA LUZ EN MEDIO DE LA OSCURIDAD QUE PUEDE PARECER ABRUMADORA

En un video mensaje para el Encuentro Juvenil de Ankawa (AYM) en Irak, el Papa exhorta a las nuevas generaciones a descubrir una "relación viva con Dios", para iluminar y ser iluminadas. «Quizás no puedan controlar su situación ni los desafíos que enfrentarán», dice, «pero siempre pueden elegir permitir que la paz de Cristo reine en sus corazones».

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano

Las circunstancias y las pruebas son difíciles de controlar, pero hay una elección ineludible: «permitir que la paz de Cristo» reine en sus corazones. Un dominio dócil de la luz «en medio de una oscuridad que a veces puede parecer abrumadora». Esta es la imagen que el Papa León XIV ofrece a los jóvenes reunidos en el Encuentro Juvenil de Ankawa (AYM) en Irak, en un video mensaje publicado este 8 de julio. El Pontífice se dirige a los reunidos hasta el sábado en un evento organizado por la Arquidiócesis de Erbil, que congrega a jóvenes cristianos de este país de Oriente Medio.

“Han venido de diferentes partes de Irak para reunirse en un clima de fe y comunión, y ruego que esta sea una oportunidad para que todos ustedes crezcan en la amistad con Jesús y entre sí”.

Jóvenes, el futuro y el presente de la Iglesia
«Misión» es el tema elegido para el encuentro de este año. Este término evoca el deseo innato de «lograr grandes cosas y marcar la diferencia en el mundo», típico de los jóvenes. El camino al que la Iglesia nos llama, recuerda el Papa, es compartir la luz de Cristo, guiando a la humanidad a la comunión con él.

“Ustedes participan en esta misión, y cuento con ustedes para ayudar a moldear la Iglesia —y el mundo— en los años venideros. Como he dicho antes, los jóvenes no solo son el futuro de la Iglesia, sino también su presente”.

La confianza del Papa y del Señor
«No siempre es fácil» llevar la luz al mundo, reconoce León XIV. Especialmente en el mundo actual, marcado por la guerra y la inestabilidad. Pero es en los jóvenes en quienes el mismo Señor y el Pontífice depositan gran confianza.

“Deben ser la luz de Cristo en medio de una oscuridad que a veces puede parecer abrumadora. ¡No tengan miedo! Y no piensen que están solos en esta tarea. Yo estoy con ustedes; la Iglesia está con ustedes. Pongan su confianza en Jesús; Escúchalo en la oración y a través de la guía de otros, y permítele que te guíe”.

Luz para ver
El Pontífice examina tres aspectos de esta luz: primero, su función como guía para ver, que recuerda el don de la fe: no simplemente un medio para afrontar las dificultades de la vida, sino más bien «reconocer la realidad y vivir en la verdad», contemplando el mundo con los ojos de Dios, conscientes de su presencia incluso cuando no está a la vista.

“Tu forma de vivir también debe dar testimonio de tu fe, para que otros puedan ver en ti la verdad y el sentido que también anhelan y así participen de la misma luz”.

Luz para amar
A través del derramamiento de calidez y la auténtica cercanía humana, cada rayo es un símbolo de amor. Para ser portadores de él, primero debemos participar en él, descubriendo una «relación viva con Dios», conociéndolo a través de la oración y los sacramentos.

“Asienten sus corazones en el sólido fundamento del amor de Dios por ustedes; descubran el corazón de Cristo y no teman edificar su vida sobre él. Al hacerlo, no solo... Podrás realizarte como desees, pero también podrás compartir la calidez del amor de Dios y el poder reconciliador de su gracia con quienes te rodean”.

Luz para la Esperanza
Finalmente, la luz es imagen de crecimiento, nueva vida y esperanza. El Papa exhorta a los jóvenes a arraigarse en la caridad, construyendo e infundiendo esperanza para una paz duradera.

“Quizás no puedas controlar tu situación ni los desafíos que enfrentas, pero siempre puedes elegir permitir que la paz de Cristo reine en tus corazones”.

Nunca duden de la bondad de Dios
La esperanza es una virtud que nos invita a mirar hacia arriba, sin olvidar el mundo, sino compartiendo con él la paz y la vida de Cristo.

“Queridos jóvenes, nunca duden de la bondad de Dios y no teman el plan del Señor para cada uno de ustedes. Incluso el profeta Jeremías tuvo que enfrentar tiempos difíciles, y él da testimonio de que los planes del Señor son de paz, no de desgracia, para concederles un futuro lleno de esperanza”.


AVISOS

Durante los meses de verano, entre semana NO habrá eucaristía.