HOJA PARROQUIAL
9 de ABRIL de 2023 - DOMINGO de RESURRECCIÓN
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos
corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y
llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no
entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el
sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la
cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
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Comentario de Benjamín Oltra
Quien mata a un profeta
puede que gane paz, pero pierde su futuro. Los que para ganar la paz matan -o hacen callar-
a un profeta me dan mucho miedo; los que aman al profeta
son los que pierden el respeto a los que dan miedo. Se ríen de ellos.
Estas dos mujeres -a diferencia de los hombres-
no tuvieron miedo; ellas amaron a Jesús en vida, lo siguieron hasta el final para servirle;
y una vez muerto -perdiendo el miedo a los verdugos- visitan
su sepulcro como un último gesto de cariño.
Seguir, servir y visitar
son expresiones del amor; pero el amor no se agota en sus expresiones, no se agota ni en uno ni en mil gestos, no se agota ni con todos
los besos del mundo. Los gestos le hacen crecer.
El amor no se agota ni nos agota, siempre nos hace crecer,
nos transforma y nos cambia, nos hace la pascua. El amor hace que dejemos de ser como somos y seamos
como es debido,
como él dicta, ordena y manda.
El amor transformó a estas mujeres
en apóstoles, las hizo proto-apóstoles: “Id a decir a sus discípulos: Ha resucitado”
No sabemos cómo fue la resurrección del Señor, qué ocurrió en ella, cuál fue su mecánica. No nos interesa demasiado. Lo que nos importa de verdad es subrayar que el amor las hizo libres -perdieron el miedo- y su experiencia de resurrección las hizo apóstoles.
De no contar para nada en la sociedad, de no ser capaces de poder dar testimonio válido ante un juez, ellas, a sí mismas, se erigen en apóstoles, en testigos del Maestro. La Resurrección les cambió, les transformó y ocuparon el puesto que les correspondía en la comunidad naciente. Nada les pudo retener, llegaron a su Pascua, a su cambio, a su conversión.
Podríamos preguntarnos si también nosotros estamos dispuestos al cambio, a la conversión o tenemos miedo a perder seguridades.
Jesús con su modo de vivir, su muerte y su resurrección nos abrió el camino de la vida en plenitud, de la felicidad o salvación -llamadlo como queráis-.
Nos mostró que la vida merece llamarse así cuando estamos dispuestos a desvivirnos, cuando somos capaces de darla en servicio de una causa o unas personas sin las cuales no merecería la pena ni seguir viviendo.
Cuando uno se desvive gana la vida y pierde el respeto a los que se la pueden quitar. No hay dictador ni dictadura que mil años dure.
Para nosotros, Jesús, por su resurrección no es un recuerdo del ayer, no es un muerto
del pasado; por eso lo buscamos entre
los vivos que nos necesitan y entre los que se desviven por los demás.
Jesús vive en nosotros,
es eternamente contemporáneo nuestro, nos habita y da sentido a nuestras vidas,
nos enseña a amar y a perdonar,
nos llena de esperanza. No necesitamos nada más.
A Jesús ya no lo podemos ver ni tocar, ya no podemos
comer con él; poco importa, la fe nos lo hace íntimo, tan íntimo como nuestro propio
yo.
La fe nos da unos ojos para saberlo
ver, tanto en nuestra micro- historia como en la macro-historia del mundo que nos rodea.
Lo vemos en sus transfiguraciones o manifestaciones invisibles: la eucaristía, la comunidad, los pobres, los necesitados; no damos un paso sin que Jesús salga a nuestro encuentro.
Vivir la resurrección es encontrar al Cristo que la fe nos revela en:
+ la Iglesia,
que es su cuerpo, que nos enseñó
y transmitió la fe,
+ la Eucaristía, prolongación de su sacrificio en la tierra,
+ los Evangelios, “Palabra de Dios”
puesta por escrito,
+ los pobres, los únicos santos
canonizados por Él,
+ los signos de los tiempos, mensajes
de Dios…
Vivir la resurrección es tanto saber
ver a Cristo en todo,
como saber ver a todos en Cristo.
CELEBRACIONES

Martes a viernes Eucaristía a las 10:00 h.
y a continuación Exposición del Santísimo hasta las 12:00 h.
Martes 11 abril:
10:00 h. Eucaristía por los enfermos (Virgen de Lourdes).
Miércoles 12 abril:
10:00 h. Eucaristía.
Jueves 13 abril:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de la familia Saíz Lucas.
Viernes 14 abril:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Amparo Gimeno Roca y Vicente March Lluna.
Sábado 15 abril:
➤ 19:00 h. Eucaristía.
Domingo 16 abril: Domingo 2º de Pascua (A)
➤ 10:00 h. Eucaristía por el pueblo.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
El VIVIR DESDE LA PASCUA DEL SEÑOR
Carta semanal del
Arzobispo de Valencia
Después de la muerte del Señor, los discípulos vivían una situación de desconcierto: no entendían cómo Dios había abandonado a Jesús. Él había pasado por el mundo haciendo el bien, había sido fiel a la voluntad del Padre. ¿Cómo era posible que Dios lo hubiera dejado morir en manos de unas autoridades que habían actuado por envidia? El final de Jesús no suponía para ellos únicamente desilusión o desengaño en una persona en la que habían puesto sus esperanzas y por la que lo habían dejado todo. Aquello que se cuestionaban era la misma fe en Dios: ¿Qué Dios es este que, en el momento de la prueba, en lugar de proteger al justo lo abandona en manos de los injustos? Los discípulos no solo necesitaban recuperar una ilusión humana, tenían que ser conducidos a la fe en el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
La nueva fiscalidad de la Iglesia
La Santa
Sede y el Gobierno de España acaban de firmar un intercambio de notas que
modifica el contenido del Acuerdo sobre asuntos económicos de 1979.
Mediante este intercambio de notas, la Santa Sede renuncia a las exenciones en
el ICIO (Impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras), así como a las
exenciones por contribuciones especiales.
