HOJA PARROQUIAL
1 de OCTUBRE de 2023 - DOMINGO 26º del Tiempo Ordinario

Contestaron: «El primero.»
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Comentario de Benjamín Oltra
La obediencia denuncia el amor y define a las personas al delatar sus intereses. La clave de tu vida se aclara al ver a qué y a quién obedeces.
El amor y los deseos se expresan
y realizan en la obediencia. Obedecemos
a quien amamos; cuando no amamos, acatamos.
No es lo mismo amar que acatar.
Partimos de la base que los que estamos
aquí somos cristianos, que queremos amar a Dios al estilo de Jesús y que deseamos
vivir su evangelio.
En este proyecto evangélico de vida corremos peligros.
Uno de ellos es creer que escuchar y conocer el evangelio es vivirlo, pero Jesús advierte: “No todo el que diga Señor, Señor, entrará en el Reino”; una cosa es conocer y otra es vivir. Nadie adelgaza por saberse de memoria una dieta.
Otro peligro es confundir el “hecho religioso” con el “acontecimiento cristiano”.
La religión no siempre conduce a cumplir la voluntad de Dios; uno puede sentirse satisfecho cumpliendo sus deberes religiosos y desatender lo que Dios o las necesidades del momento le están pidiendo. Mucho, demasiado golpe de pecho…, ¡¡¡sobran!!!
Hay quien cree que cumpliendo con su religión ya está todo hecho y está satisfecho, es perfecto y no necesita
conversión alguna. A estos habrá que recordarles la renuncia bautismal, que invita a: “No creerse
convertido del todo y a estar muy seguro de sí mismo”; pues hasta Jesús oraba para discernir
la voluntad del Padre y cumplirla, expresaba
su amor en la obediencia: “Hágase tu voluntad
y no la mía”.
Cumplir la voluntad de Dios es lo que nos salva, nos restaura y nos redime. Donde no hay metanoia,
verdadera necesidad de conversión, hay paranoia.
Si quieres saber
a quién amas y quién
de verdad te importa, simplemente mira a quién estás obedeciendo. Obedecer, hacer tuya la voluntad de otra persona
es fundirte con ella, es amarla. Por eso es mejor cumplir la voluntad de Dios sin reconocerla, que conocerla y no cumplirla.
Mejor es vivir la verdad que conocerla
y no cumplirla; no se trata de conocer la voluntad
de Dios, aprobar
en teología moral, sino de vivirla, ponerla en solfa llevándola a la práctica.
Jesús dijo: “Mi madre y mis hermanos
son los que oyen la Palabra y la cumplen”.
La esencia del cristianismo es vivir y sentir como Jesús, es perderse uno a sí mismo para ser por entero en Dios, es realizar
y cumplir su voluntad, vivir unido a Él.
Iremos donde Dios quiera y haremos lo que Él mande. Fiarnos de Él es nuestra mejor suerte, obedecerle es lo que nos da paz, felicidad
y salvación, es lo que nos restaura.
Hoy, en el evangelio, Jesús nos está diciendo: un mandato que no se cumple,
¿de qué sirve?
No sirve de nada, y cuando se dé por conocido,
no puede darse por cumplido.
Hay quien
conoce y no cumple y quien cumple
sin conocer, estos últimos “son los que llevan
la ley escrita en sus corazones”.
Toda ley que no sea referente
en el actuar humano, que desaparezca; si no se cumple
es inútil, es como si estuviera escrita
en el agua, no sirve.
Por sí misma ninguna
ley salva ni redime a nadie. Tampoco
la Palabra de Dios ni salva ni redime si no se cumple, sólo si se obedece por ser referente
en el vivir diario salva,
redime y da felicidad.
Tengamos presente que ser cristiano es un trato de amor con Dios, un trato
de amor gratuito, jamás comprado, negociado ni merecido.
La obediencia se convierte en código de comportamiento cuando
al amor que recibimos le respondemos a su vez con más amor, y entonces pasamos de ser amados a ser amantes, obedeciendo al que primero
nos amó.
Dios ama primero, es el amante
y los creyentes sus amados;
pero quienes fueron
primero amados quieren
también ser amantes
y obedecen.
Cuando sabiéndonos amados por Dios deseamos pasar a ser sus amantes, le obedecemos y en todo le decimos: “Hágase tu voluntad, haz de mi lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias”.
CELEBRACIONES

Horarios Verano
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 12:00 h.
Martes 3 octubre:
10:00 h. Eucaristía.
Miércoles 4 octubre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Antonio Olbier.
Jueves 5 octubre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Delfín Labernia Fibla.
Viernes 6 octubre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Trinidad Pascual Soria; Isabel López Puche y difuntos de la familia; Antonio Aguilar y difuntos de la familia.
Sábado 7 octubre:
➤ 19:00 h. Eucaristía.
Domingo 8 octubre: 27º del Tiempo Ordinario (A)
➤ 10:00 h. Eucaristía por el pueblo.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
TIEMPO DE LA CREACIÓN
Carta semanal del Arzobispo de Valencia
El pasado 1 de septiembre, con la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación, dio comienzo el Tiempo ecuménico de la Creación de este año, que finalizará el día 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. El lema para este año ha sido Que la justicia y la paz fluyan, y está inspirado en unas palabras del profeta Amós: “Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable” (Am 5, 24). Dios quiere que reine la justicia, que todos trabajemos para que todo aquello que dignifica a la humanidad y anticipa el Reino de Dios sea realidad en nuestro mundo. Para ello hemos de mantener una justa relación con Dios, con todos los que formamos la familia humana y con la naturaleza. Cuando esto ocurre, “la justicia y la paz pueden fluir, como una corriente inagotable de agua pura, nutriendo a la humanidad y a todas las criaturas”.
Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores: La plenitud de la vida
Francisco se reúne con sacerdotes en una parroquia de Roma
"Ha sido un
diálogo fraterno", declaró monseñor Reina al término de la reunión. El
obispo señaló que "los temas tratados se refirieron a los desafíos
pastorales con referencia también a los problemas de la zona. Una zona en la
que el malestar juvenil y la exclusión social son evidentes, pero en la que
viven muchas personas de buena voluntad".
Queridos hermanos y hermanas:
La semana pasada se nos dijo que los últimos serán los primeros. Ya eso lo tuvimos que asimilar. Sobre todo, los que nos sentimos “primeros”. Hoy, además, se nos dice que los publicanos y las prostitutas nos llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Me imagino cómo le sonaría a los contemporáneos de Jesús. Incluso hoy suena raro. Acostumbrados a juzgar, dividimos entre buenos y malos, los nuestros y los otros, los míos y los ajenos. Según nuestra lógica.
Y de nuevo la Palabra nos recuerda qué es lo importante. No decir, sino hacer. No sólo decir que creemos, sino hacer lo que decimos. Eso lo entendieron bien aquellos que estaban fuera de la sociedad, en tiempos de Jesús. Todo los que acompañaron a Mateo en el banquete que dio por su conversión. Todas las que sintieron el perdón. La prostituta que regó con lágrimas los pies de Jesús, Zaqueo, jefe de publicanos y ladrón, los enfermos, marginados por su condición de pecadores... Esos que no se sintieron juzgados, sino aceptados, perdonados. Con una segunda oportunidad. Hubo mucha gente que recapacitó, después de oír a Jesús. A Pablo. A muchos santos. Mucha gente que, primero, dijo no, pero luego se arrepintió. Ojalá nosotros seamos de esos. Ojalá seamos capaces de pensar siempre que es lo que querría Jesús que hiciéramos y actuemos en consecuencia.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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