HOJA PARROQUIAL
17 de DICIEMBRE de 2023 - DOMINGO 3º de Adviento

Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
El dijo: «No lo soy.»
«¿Eres tú el Profeta?»
Respondió: «No.»
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una
respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto:
"Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el
Profeta?»
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Comentario de Benjamín Oltra
Así deberíamos ser nosotros y la propia
Iglesia: testigos y camino, nunca fin ni meta en nosotros
mismos. Nadie es la clave de la salvación de nadie. Si se trata de predicar y de testimoniar, que sea a Cristo y no al padre “fundador” o al personaje
de turno; aquí nadie es más que nadie, ni es la luz para nadie,
a lo sumo solo somos
testigos de la luz, que es Cristo.
Cualquier cristiano, como Juan, huyendo de todo poder, fama o prestigio, sin predicarse a sí mismo, ha de ser testigo de la salvación que le trae Jesús. Nosotros ni somos ni traemos la salvación a nadie; solo por la gracia conocimos a Jesús el Salvador y ahora somos sus testigos-apóstoles.
Lo triste es que, al relacionarnos mal con Jesús, lo presentamos fatal:
“La canción es buena pero los cantantes no convencen”.
Nos pasa lo contrario que a Juan Pablo II en U.S.A. cuando los jóvenes le dijeron:
“El cantante nos gusta, pero su canción no”.
Presentarnos
como testigos sin engañar a nadie y sin consentir
que nadie nos confunda tiene un precio:
vivir las costumbres de vida del Bautista; si no vivimos
en pobreza, austeridad y desierto no convenceremos, no haremos
creíble el evangelio
que pretendemos predicar al vivir. El evangelio se predica de palabra, pero, sobre todo, por obras.
Al vivir en pobreza, austeridad y desierto uno pierde el miedo a descararse, a vivir la profecía;
si perdemos la profecía, lo único que nos queda es la complicidad. Quien calla el mal, otorga, no puede vivir el bien.
Nuestra capacidad de atracción es muy limitada;
nos creerán si además de evangelizadores nos dejamos evangelizar. Ningún discurso, por bello que sea, puede reemplazar a la práctica;
la práctica, la vida vivida puede hacer creíble
a la palabra predicada.
Hoy sufrimos una erosión cristiana
provocada por el neoliberalismo en el que estamos
insertos. Sólo la pobreza, austeridad, disciplina, silencio, soledad y desierto, las costumbres del Bautista, ayudarán
a hacer creíble el evangelio. Las gentes sencillas entienden mejor estas cosas que los
dogmas y los discursos teológicos.
Ante todo, vivamos el Evangelio, así allanaremos los caminos del Señor, pues “si tenemos de qué hablar las palabras fluirán, vendrán solas”.
Hoy tenemos un Juan Bta. que se llama Francisco, que no nos saca de las crisis, pero nos recuerda que “al Dios de Jesús no le salen las cuentas: siendo Padre y siendo Amor tiene unos hijos que viven ignorándose unos a otros, mientras unos mueren de hambre otros viven hartos”.
Cuando la Iglesia pierde la fraternidad es un erial; hoy se está secando, no tiene repuesto generacional, le sobramos predicadores y le faltan profetas. Profetas que sepan despertar el gusto de vivir como hijos e hijas de Dios.
Al tener a Dios por Padre y a los demás por hermanos recuperamos la dignidad de creyentes y vivimos, seamos
o no cristianos, en Navidad.
Todo no está perdido, todavía es Adviento y hay tiempo para preparar la Navidad.
¿Por qué se insiste tanto en preparar los caminos del Señor? Porque el reino de Dios no es un paraíso privado; es imposible entrar en su Reino solo, sin llevar contigo al mundo entero. Bertol Breght, decía:
“O todos o ninguno. Uno solo no puede salvarse”.
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Martes 19 diciembre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Carlos Alapón Tomás y difuntos de la familia; Manuel Garza Cordeiro y difuntos de la familia.
Miércoles 20 diciembre:
10:00 h. Eucaristía.
Jueves 21 diciembre:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 22 diciembre:
10:00 h. Eucaristía.
Sábado 23 diciembre:
➤ 19:00 h. Eucaristía en sufragio de Ramón y María Amparo.
Domingo 24 diciembre:
➤ 10:00 h. Eucaristía 4º Domingo de Adviento.
➤ 12:00 h. Eucaristía 4º Domingo de Adviento.
➤ 19:30 h. Misa del "pollito".
Lunes 25 diciembre: Soleminidad de la Navidad (B)
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
JUAN BAUTISTA: TESTIGO Y VOZ (Adviento 2023-III)
Carta semanal del Arzobispo de Valencia
En el camino del adviento, en este tercer domingo aparece con fuerza la figura de Juan el Bautista. En el primer capítulo del cuarto evangelio, después de presentar a Cristo como la Palabra en la que se halla la vida y como la Luz que ilumina a toda la humanidad, se describe la figura y la misión del Precursor con dos imágenes: él era un testigo de la Luz y una voz que clama en el desierto. El evangelista san Juan indica explícitamente que Juan no era la Luz y el Bautista, a aquellos que le preguntaban si él era el Mesías o Elías o el Profeta que esperaban, no duda en afirmar que no lo es, y se presenta a sí mismo como la voz que está al servicio de la Palabra y hace posible que esta llegue al corazón de las personas.
Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2024
La Santa Sede ha hecho público, el 14 de diciembre, el mensaje del Papa Francisco para la 57 Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2024 con el lema “Inteligencia artificial y paz".
El Santo Padre, en este
mensaje, pide esfuerzos para
que la inteligencia artificial «pueda contribuir a la resolución de conflictos
y de las injusticias» y que sea una aportación a la «fraternidad humana y a la
paz».
Pero, también, fija su atención sobre algunos de los riesgos potenciales de la inteligencia artificial (IA), como son, entre otros, la desinformación y el control social. En este sentido, subraya la «necesidad de un desarrollo responsable», de regular y supervisar las tecnologías de la IA para que estén al servicio de la familia humana y de la protección de la casa común.
El Papa: Una inteligencia artificial que sea camino de paz
Queridos hermanos y hermanas:
Como hizo Juan el Bautista, hablar del cambio era la misión de los profetas. Su lengua era como espada de dos filos, hiriente y provocativa para los componentes de una sociedad de clases enfrentadas. Su mensaje, como el de Isaías en la primera lectura, era de igualdad. Todos iguales ante Dios. Porque Dios es el único pastor de todo el rebaño. Del único rebaño. Compartir, hacer justicia y la no violencia, fue el resumen de su mensaje. ¡Una clara invitación a cambiar!
Juan fue para su tiempo un rayo de luz, una
lluvia de justicia, una llamada a la conversión. Si su doctrina se pusiera en
práctica hoy, «otro gallo cantaría» a nuestra sociedad que ha tomado la
injusticia y el desorden como ley y norma de vida. Nos hemos acostumbrado. A
muchos les parece adecuado, incluso, porque les va bien en este mundo injusto.
Surge entonces la pregunta: ¿quién será el Elías, o el Juan Bautista, que hoy clame y grite a los grandes que este mundo ha de cambiar, que ya basta de dividir la sociedad mundial entre los pocos que tienen cada vez más y los muchos que tienen cada vez menos? Quizá hoy también podemos decir que «tiene que volver Elías», como esperaban los judíos, o que hace falta un nuevo «precursor» que prepare el camino al Evangelio. ¡Tú puedes ser ese mensajero!
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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