HOJA PARROQUIAL
24 de DICIEMBRE de 2023 - DOMINGO 4º de Adviento
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Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante “del Señor a preparar sus caminos”, anunciando a su pueblo
la salvación por el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz».
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Comentario de Benjamín Oltra
El relato de la anunciación, Lc 1,26-38, es una página
preciosa, en mi vida de fe es un gran referente.
Su escena central es el encuentro directo y sencillo entre un enviado de Dios, -el Ángel-, y una criatura humana, -María-. Nada que ver con la parafernalia propia de los personajes importantes de este mundo.
Se desarrolla en una ciudad marginal, cuyo nombre no aparece en el A. Testamento, para la Biblia ni existe, no tiene renombre, es Nazaret de Galilea, perfectamente contrapuesta a la gran Jerusalén.
Su telón de fondo lo forman
tres realidades complejas sobre una misma mujer:
1ª) María,
desposada con José que es de la estirpe de David, una familia con glorioso
pasado glorioso venida
a menos.
2ª) María, parienta de Isabel, una mujer seca que a pesar de su vejez y esterilidad está ya en el sexto mes de embarazo.
3ª) María,
que antes de vivir con su esposo
también queda embarazada.
El ambiente
y la luz de esta escena
es a la vez sencilla
y difícil, la ilumina la voz de Dios por boca del Ángel,
que dice: “Alégrate, no tengas miedo, llena de gracia, que el Señor está contigo; de ti va a nacer un hijo, Jesús; será grande y lo llamarán Hijo del Altísimo; recibirá el trono de David, su padre; su reino no tendrá fin,
no conocerá el ocaso…”
Esta luz que comienza
a resplandecer para María bajo el cobijo
del Espíritu Santo, y que pone claridad en las tinieblas de su existencia, también es para nosotros una experiencia frecuente.
Tal y como es esta escena
del evangelio así son también muchas escenas en las que vivimos
nuestra fe.
Cuando Dios se encuentra con nosotros,
se nos revela y experimentamos su presencia, lo primero que sentimos es su sencillez
ante nuestra debilidad
y pobreza. A nuestro Padre Dios le guste hacer planear lo divino sobre la pobreza y miseria real de nuestras
historias personales.
Ante la Encarnación de Dios, ya próxima la Navidad, todos estamos invitados a que resuenen
en nuestros corazones con todas sus fuerzas las palabras del Ángel: No temas, porque has hallado gracia ante Dios. No temas al Señor Jesús que quiere
encarnarse en ti haciendo simple y sencillo lo que a ti te parece tan complejo y difícil. No temas, simplemente atrévete
a construir en tu vida espacios y lugares fraternos, vivificadores, llenos de confianza y, si fuera necesario, si lo necesitas de verdad atrévete
a comenzar de nuevo cada día. Conviértete.
No temas responder SÍ a Dios, como María, para que el Espíritu Santo te cubra con su sombra, con su fuerza
que limpia pasados y arropa futuros,
que inunda de esperanza y anima a rehacer modos de proceder, para que te identifiques con la humanidad
de Cristo y puedas experimentar que para Dios nada es imposible.
A todos os deseo una Navidad
tan rica que en
vuestras vidas se abran caminos a la Verdadera Esperanza.
Vivid la Navidad
hasta convertir vuestras
vidas en Navidad.
Bon Nadal.
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Lunes 25 diciembre: Soleminidad de la Navidad (B)
➤ 12:00 h. Eucaristía.
Martes 26 diciembre:
10:00 h. Eucaristía.
Miércoles 27 diciembre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Familia Sanchis Segovia; Familia Sousa Rodrigo; Roberto Riera Gabriel y Consuelo Balbastre Soria; Ignacio y Carmen.
Jueves 28 diciembre:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 29 diciembre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Vanesa Vicedo Gracia y familiares difuntos.
Sábado 30 diciembre:
➤ 19:00 h. Eucaristía.
Domingo 31 diciembre: Sagrada Familia
➤ 10:00 h. Eucaristía en sufragio de Rafa Porcar Escriche.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
VIVAMOS LA NAVIDAD COMO LOS PASTORES
Carta semanal del Arzobispo de Valencia
Un año más celebramos la Navidad. Son unas fiestas particularmente entrañables: los encuentros con los familiares y amigos; las felicitaciones y regalos que recibimos que fortalecen la amistad entre las personas; el ambiente que se crea en nuestros pueblos y ciudades; las tradiciones vinculadas a estas fechas, los nacimientos que decoran nuestros hogares… todo ayuda a crear un clima espiritual y humano que hace brotar los mejores sentimientos en nuestros corazones. Pero todo esto no debería distraernos de centrar nuestro corazón en Aquel cuyo nacimiento celebramos: Jesús ha de ser el centro de estos días.
El Niño Jesús traerá la paz: ¡Feliz Navidad!
La Navidad es el tiempo en el que la Iglesia celebra que Dios se hace hombre. Los cristianos celebramos su humilde nacimiento en Belén, anunciado a los pastores. Nace un niño que se presenta como signo de luz y paz en medio de la oscuridad de la violencia y de la guerra. Este niño nacido pobre en Belén traerá la paz. Jesús es nuestra paz y la fuente de nuestra alegría. Él es nuestra esperanza, como dice el Evangelio. En este mundo de hoy azotado por las guerras: Él será el Salvador.
La OICEE ha preparado un «especial Navidad» que se puede visitar en la sección «Creemos» de la web, con diversas secciones: comentarios a las lecturas del domingo; Orar en familia; significado del tiempo litúrgico de Navidad y la Misa del gallo; historia del Belén y películas y canciones para esta Navidad.
Krajewski, enviado por el Papa a Tierra Santa para un mensaje de paz
"Paz" es el don que el Papa, especialmente en este tiempo de Navidad, ha invocado varias veces en los numerosos llamamientos que ha lanzado para poner fin al conflicto entre Israel y Hamás, pero también por la martirizada Ucrania que sufre desde hace casi dos años. En esta tercera guerra mundial en pedazos, la oración se hace acción y se convierte en misión a través del cardenal Konrad Krajewski, a quien Francisco envió a Tierra Santa, "como signo concreto -se lee en un comunicado del Dicasterio para el Servicio de la Caridad- de su participación en el sufrimiento de quienes están experimentando personalmente las consecuencias de la guerra".
Queridos hermanos y hermanas:
Acaba el Adviento y llega la Navidad donde celebramos que Dios entra, a pesar de que nosotros no le hayamos abierto las puertas de nuestro corazón ante sus insistentes llamadas. Aunque en el mundo no lo recibimos, Dios decide encarnarse cada día.
Estas fiestas son
días de abrir la puerta de nuestras casas a muchas personas, pero también se
las cerramos a otros. ¿Quién queremos que esté con nosotros?, ¿por qué tenemos
miedo a abrirles a ciertas personas la puerta de nuestra casa?, ¿por qué nos
sentimos maltratados?, ¿por qué tenemos experiencias de dolor?
¿Por qué nosotros, que
somos cristianos y nos sentamos alrededor de la mesa del altar, no podemos
humanizar nuestra vida como Dios? “Hacernos más humanos”.
Si nos deshumanizamos,
comienza en nosotros el proceso de “animalizarnos” pasando a tener
comportamientos irracionales.
Dios viene a decirnos
que la forma perfecta de ser hombre es cuando nos encarnamos en la vida y en la historia
de todos los que tenemos a nuestro lado.
Dios está donde está
lo pequeño, en el “no-poder” y esto es lo que celebramos en cada
eucaristía. Dios no puede nada en el sacramento de la eucaristía. ¡Es el
sacramento del amor! ¡Si tú no te dejas amar por Dios, Dios no puede hacer nada
en ti!
¿Quieres vivir “animalizado” o “humanizado”?
¡Contemplemos la
eucaristía con la mirada del AMOR! Esa mirada de Dios hacia ti para que nos
transforme y nos cambie. Dios sólo puede desde el amor.
Que María, nuestra
Madre, nos acompañe en el camino hacia Jesús y nos enseñe a preparar
nuestro corazón para recibir al Niño Dios.
Reflexionemos estos días que: "Dios solo puede desde el amor y nosotros debemos corresponder a ese AMOR de eternidad que Dios tiene".
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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