HOJA PARROQUIAL
4 de FEBRERO de 2024 - DOMINGO 5º del Tiempo Ordinario
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les
respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también
allí; que para eso he salido.»
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Comentario de Benjamín Oltra
Este fragmento es una página de la agenda de Jesús y hoja de ruta para la vida de cualquier cristiano, pues el cristianismo no es una religión, de serlo sería la religión de la vida, más bien, de un cierto estilo de vida capaz de relacionarnos con Dios.
Jesús realiza en Cafarnaúm lo que profetizó en Nazaret. Sus actos le definen, hablan por sí mismos, son su autorretrato. Jesús es el Mesías.
Pasamos a ver el programa o plan de vida que presenta:
1º) “Visita
la sinagoga”: Aprender
y enseñar la Palabra de Dios es necesario; si no sabes quién es Dios no podrás amarle ni vivir a su imagen. En el conocer
a Dios, que es el sujeto de nuestro amor, nadie nos puede suplir ni reemplazar, somos irreemplazables, porque Dios, como la verdad, tiene muchas caras, es poliédrico y hay que encontrar la cara que sea capaz de entusiasmarnos; no la que más nos complazca y acomode, sino la que nos enamore y esto nadie
puede hacerlo en nuestro lugar.
Seamos realistas, cada uno ve algunos lados de la realidad, (no todos), por lo que no nos basta con estudiar, saber de memoria, también necesitamos “contemplar a Jesús para conocer a Dios y aprender humanidad”. Temo a los que afirman que “sobre Dios ya está todo dicho”; creo que estos pretenden callar lo que a ellos no les interesa que se sepa, y prefieren vivir en un fundamentalismo de manicomio y no en la verdad. Que no sea este nuestro caso. Después del estudio y de la contemplación si decidimos seguirle veremos qué nos pide y adónde nos va a llevar.
Hay que formarse e informarse pues tener fe no es tener tragaderas ni tenerlo todo claro, es vivir en esperanza a pesar de la posible oscuridad.
El apóstol ha de estudiar y contemplar, conocer cada vez mejor a Jesús porque ha de acompañar, ayudar y animar a otros a consagrarse, a hacer de sus vidas historias agradables a Dios.
2º) “Al salir de la sinagoga, (…), se fue a casa de Pedro”. Va a la Iglesia naciente -la familia de Pedro-, deja el A.T. para entrar de lleno en el N.T., deja la ley para entrar en el amor, en el servicio que salva, regenera y restaura la dignidad humana, cura, perdona pecados y expulsa demonios.
Muy importante: Hoy, cuando decimos “curar” pensamos en médicos y enfermeras, en el momento de Jesús era asunto de sacerdotes y penitentes. En casa de Pedro, Jesús se encuentra en su salsa, en familia y con los suyos.
3º) “Curar y echar demonios”: Liberar de ataduras físicas y espirituales. Nuestra vocación es bajar de su cruz a los crucificados de este mundo. Porque el Reino de Dios no es una utopía bonita, lejana y abstracta; es muy concreto, sencillamente es liberar de todo sufrimiento.
No se puede exigir que practique la bondad ni la alabanza divina quien sufre y soporta calamidades; primero pan, después catecismo. Cuando se pisotea lo humano se pisotea lo divino, se pisotea a Dios.
¿En qué Dios creerán los que justifican o se despreocupan del mal, el dolor y carencias del prójimo?
Desentenderse de las penurias del hermano es dejarlo en la estacada, es negarle el derecho que tiene todo animal, el derecho al bienestar.
4º) “Estar en Oración”: Hacer silencio interior y exterior en presencia de Dios para contemplarlo, encontrarle, conocer su voluntad, cumplirla y que sea lo que Él diga y como Él quiera.
El corazón humano es único, es capaz de oración, es capaz de encontrar a Dios en el fondo de sí mismo al hacer silencio y acallar la mente. “Dios nos habla tras el silencio de la flor del almendro” (Tagore).
La oración no es una vía de escape ni de intimismo, es vía de encarnación; pues solo se puede vivir en cristiano desde el corazón de la realidad. Oramos para servir “a” quien sea y nunca servirnos “de” nadie.
Orar y sentirse habitado por Dios hace digeribles los malos tragos, ayuda a relativizar los buenos y a tomar consciencia de la misión.
5º) “Vayamos a las aldeas cercanas…”: Quien se para a recoger aplausos, acaba cosechando poder. Tú cumple con tu vocación y basta, que lo demás está de sobra.
El cristianismo es un billete de ida a ninguna parte en concreto y sin vuelta. Jesús, yéndose a otro sitio, enseña que nunca hay que hacer ruido religioso, que no hay que pararse a recoger los aplausos que nos puedan dar ni las piedras que seguro que nos echaran. El aplauso y el fracaso son dos grandes mentiras (Kipling).
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Martes 6 febrero:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Trinidad Pascual Soria; Isabel López Puche y difuntos de la familia; Antonio Aguilar y difuntos de la familia.
Miércoles 7 febrero:
10:00 h. Eucaristía.
Jueves 8 febrero:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 9 febrero:
10:00 h. Eucaristía.
Sábado 10 febrero:
➤ 19:00 h. Eucaristía con la administración de unción de enfermos. Al terminar compartiremos la Cena del hambre.
Domingo 11 febrero: 6º del Tiempo Ordinario (B)
➤ 10:00 h. Eucaristía por los enfermos (Virgen de Lourdes). Se administrará la unción de enfermos.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo. Se administrará la unción de enfermos.
NOTICIAS
JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA
Carta del Arzobispo de Valencia
El dos de febrero, fiesta de la presentación del Señor, se ha celebrado la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Este día es una buena ocasión para que, en la Iglesia, cobremos conciencia de la importancia que este estado de vida, con sus diversas variantes y modos de realizarse (monjas y monjes contemplativos, eremitas, congregaciones que socorren a personas necesitadas, órdenes religiosas con diversidad de carismas, institutos seculares, sociedades de vida apostólica, vírgenes consagradas, etc…) tiene para la Iglesia. Todas estas formas distintas de vivir la entrega consciente, pública y de por vida al Señor Jesús, manifiestan la riqueza de la vida consagrada, las múltiples virtualidades del Evangelio y las muchas urgencias que implica la construcción del Reino de Dios. Y también manifiesta que ha habido, hay y habrá mujeres y varones que se dejan seducir por Dios hasta el punto de querer dedicar su vida entera al servicio del Evangelio.
2 de febrero, Jornada de la Vida Consagrada
Con el lema «Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad» se ha celebrado la XXVIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que coincide cada año con la fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de febrero. Esta Jornada recuerda el don para la Iglesia y para el mundo de las personas consagradas «en su riqueza de modos y carismas, inspirados por el Espíritu Santo a través de la escucha y el discernimiento comunitario», como señalan los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje para este día.
Entre los materiales para esta Jornada, la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ofrece seis testimonios, de diferentes carismas, que relatan cómo llegaron a pronunciar el «Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad» y cómo cada uno de ellos sigue agradeciendo ese camino emprendido.
El Papa: No descuidar el papel esencial de la religión en la educación de las personas
Queridos hermanos y hermanas:
La casa de Pedro donde acontece el pasaje de este domingo hace referencia a la Iglesia, a la comunidad cristiana en la que encontramos mucha enfermedad y miseria. Reconocer nuestra debilidad y nuestros males es el primer paso para la sanación porque enfermos no podemos servir; necesitamos la gracia de la salvación.
Quien nos sana como personas y como Iglesia es la Palabra de Dios en un proceso de escucha para que entre en mi vida y me transforme para seguirle; es Jesús quien nos devuelve la sanación corporal humana y la salvación integral. La Palabra tiene que hacer eco en mí, tocarme profundamente y confrontarme con ella.
La Palabra cura porque nos relaciona y nos hace humanos, personas. Nos constituye en cuerpo, en Iglesia; existimos como comunidad en entorno a la Palabra. Mucha gente de fuera de la casa, acude a buscar a Jesús al conocer la sanación. La Palabra viene para curar a todos, no sólo para los que están en el interior de la casa.
Jesús se va solo a orar y, en su relación íntima con Dios, reinventa su relación con los demás. ¿Cómo es nuestra oración?, ¿qué le decimos a Dios?, ¿contemplamos en nuestra oración a los demás? Oremos por la sanación de nuestras almas, de nuestros pensamientos, ideas y sentimientos; por la sanación de todo aquello que queremos en nuestra vida y la de los demás.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.

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