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I DOMINGO DE CUARESMA - Ciclo B

    HOJA PARROQUIAL

18 de FEBRERO de 2024 - DOMINGO 1º de Cuaresma



Lectura del santo evangelio según san Marcos (Mc 1, 12 - 15)

   En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.

   Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».

Palabra del Señor


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Comentario de Benjamín Oltra

 

En la vida del creyente, Dios y desierto van siempre unidos; cuando un creyente se encuentra con Dios, Dios le invita a purificarse.


Todo encuentro con la divinidad, toda auténtica experiencia espiritual exige, reclama y requiere una catarsis personal, un cambio en profundidad. No hay mística sin ascética, lo bueno siempre nos cuesta un desierto”.


La prueba fehaciente de que te has encontrado con Dios es que, sin más y porque sí, de inmediato te sorprendes midiéndote contigo mismo.


Los encuentros con Dios exigen aclarar ideas e intenciones, para no confundir tus propias fantasías o interese con su santa voluntad.


En esencia, “Dios es pobreza y pureza absoluta” y conduce a los creyentes a su misma esencia y experiencia, les conduce a la pobreza y pureza personal. Les exige una verdadera catarsis.


Exige una catarsis, una pobreza y pureza personal, porque ser cristiano es vivir para los demás, es olvidarse de uno mismo, es dar y darse del todo a los demás, es vivir sabiendo-salir-perdiendo, es dar a los otros un trato-de-favor.


Experimentamos nuestra pobreza y pureza personal cuando por nosotros mismos, por nuestras propias fuerzas vemos que no podemos nada y acudimos a Dios para que nos acoja, acompañe y nos sostenga.


Si tu encuentro con Dios no te exige pasar por una catarsis, un sacrificio, oblación o conversión personal en profundidad no te fíes, lo más seguro es que estés viviendo un gran flato mental o espiritual.


Otra razón por la que hay que pasar o sufrir un desierto es porque cuando muchos tienen sed y alguien encuentra la fuente, necesita purificación personal para no caer en la tentación de poner coto y vender el agua. En nuestro caso sería no vender el cielo, no hacer simonía.


Los humanos pueden tener la tentación de especular y manipular incluso en lo sagrado; pero con Dios no se juega, ni se negocia, ni se comercializa. Dios es amor y con el amor nunca se comercializa.


Además, de encontrarse con Dios a endiosarse hay un paso y si no sufres un “desierto”, el narcisismo, el egoísmo y el egolatrismo, todos los vicios clericales, los tendrás servidos y te podrán.

Jesús, después de su catarsis personal se fue a Galilea a proclamar:

Se ha cumplido el plazo, ya no tenéis tiempo que perder, es vuestro momento oportuno, vuestro Kairós, no lo dejéis escapar.


Está cerca el reino de Dios, está en vuestro corazón, conquístalo, hacedlo vuestro. Es el reino de la libertad.


Convertíos y creed en la Buena Noticia, esto no son dos apremios, no se trata de convertirse por una parte y creer en el Evangelio por otra. Convertirse es cuestión previa y necesaria para creer en la Buena Noticia, en el Evangelio. Nos advierte que o cambias olvidando y negando a tu “ego” o la Buena Noticia, el Evangelio no es para ti. Convertirse es dejar de ser gobernado por el “ego”, es “capgirarse”, darse la vuelta como un calcetín, así se dice en valenciano, es dejar de pensar como piensas y de proyectarte como te proyectas. Es cambiar tu instinto de conservación por una pasión por el prójimo.


Convertirse y creer en el Evangelio”, es apostar y jugar a favor del prójimo, es darle un trato-de-favor; es ir en contra de tu egoísmo, es dejar de pensar en ti y en tu provecho para pensar y apostar por él.


La Buena Noticia es promesa y es reto de un Reino de relaciones nuevas, una sociedad en la que se vive de forma fraterna, justa y sin explotaciones.


Imaginaos un mundo donde políticos, alguaciles, carteros, barrenderos, médicos, jueces, obispos, sacerdotes, padres e hijos…, todos viviesen sus vidas poniéndolas a disposición de los demás, persiguiendo el bienestar y la felicidad de los otros, de los que les rodean y nunca pensando con la riqueza o ganancia personal. Ese mundo sería la gloria, el Reino, el cielo en la tierra. De eso se trata, eso es vivir en cristiano, en la bienaventuranza.


Creer en el Evangelio es creer que lo anterior es posible, que se puede conquistar la libertad y dejar de ser esclavo de uno mismo.


Dejar de ser nuestros propios esclavos es la primera libertad a conquistar rompiendo el círculo vicioso del narcisismo, egoísmo y egocentrismo. Todos fuimos llamados y creados para ser libres: “Dios nos creó para la libertad”, (Gálatas).


Creer en el Evangelio es vivir en la libertad de los hijos de Dios, es ser dueño de uno mismo, es pasar haciendo el bien evitando todo mal.



 CELEBRACIONES



 Horarios Invierno

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.


Martes 20 febrero:

    10:00 h. Eucaristía.


Miércoles 21 febrero:

    10:00 h. Eucaristía.


Jueves 22 febrero:

    10:00 h. Eucaristía.


Viernes 23 febrero:

 10:00 h. Eucaristía.

         19:00 h: Via Crucis (prepara Amigos de San Miguel)

Sábado 24 febrero:

19:00 h.  Eucaristía.

Domingo 25 febrero: 2º de Cuaresma (B)

 10:00 h. Eucaristía por el pueblo.


 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.


NOTICIAS

   «Una Iglesia esperanzada», primera carta pastoral del Arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent

   – «Desitge que estes paraules ens ajuden a créixer en l’esperit de comunió i, puguem afrontar amb esperança els desafiaments que tenim en estos moments per a continuar anunciant l’Evangeli”.

   El Arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha dirigido su primera Carta pastoral a la diócesis, con el título «Una Iglesia esperanzada», en castellano y valenciano en el mismo volumen, que desde este miércoles llegará a parroquias y entidades de la Iglesia, pero que además podrá ser descargada en la página de web del Arzobispado.


   Convierte tu “match” en un “Forever match, un amor para siempre»

   La Conferencia Episcopal Española celebra, del 14 al 19 de febrero, la Semana del matrimonio 2024 con una nueva propuesta: convierte tu “match” en un “Forever match, un amor para siempre”, que es el lema de este año.

Por tercer año consecutivo, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la vida pone en marcha esta campaña con el objetivo de visibilizar la grandeza y dignidad del matrimonio cristiano y mostrar a la sociedad su belleza. La página web matrimonioesmas.org se renueva para mostrar que hay “matches” que son para toda la vida.

   Las delegaciones de familia se unen a esta Semana con distintas iniciativas en las diócesis. El calendario con todas las propuestas es una de las opciones disponibles en «MatrimONio», una app de esta Subcomisión para poner “tu matrimonio en modo ON”. Las opciones de descarga están en el enlace appmatrimonio.es  .


  Es esencial para una vocación trabajar la madurez afectiva

   "La formación sacerdotal es una obra en la que todos están llamados a dedicarse a través de la verdad, para permitir que Dios construya su obra a lo largo de los años". Palabras del Papa Francisco a los seminaristas de Nápoles.

AVISOS

El viernes 23 de febrero a las 19:00 horas, dirigirá el Via Crucis la Asociación Amigos de San Miguel.

El Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes). En las misas del sábado y domingo se administrará la unción de enfermos.

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Queridos hermanos y hermanas:

   Nos saluda el primer domingo de la Cuaresma con el final del diluvio y el desierto donde vamos con Jesús, a verle superar las tentaciones.

   El amor de Dios a la humanidad es eterno. Al final del diluvio, se presenta el nuevo mundo, con la garantía de que Dios no volverá a destruirlo. La familia, la naturaleza, todo adquiere un nuevo color, a la luz del amor de Dios. A pesar de las dificultades. A pesar de que no todo va como debería. Dios es fiel, guarda siempre su alianza.

   El desierto, por su parte, es el lugar de discernimiento, formación y maduración. En el silencio, podemos pensar en lo que Dios quiere para cada uno. Fue en el desierto donde el pueblo de Dios tomó conciencia de que eran los elegidos por el Señor. Cuarenta años de éxodo, de pruebas, de luchas y problemas, para salir fortalecidos y unidos.

   Después del desierto, el mismo Jesús, tras la prueba, se dirige a Galilea, para comenzar su anuncio de salvación: el anuncio del Reino de Dios. 

   El Reino es abrazar nuestras realidades y descubrirle en medio de ellas. Alegrémonos porque el Señor está con nosotros.

   Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier. 

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