HOJA PARROQUIAL
3 de MARZO de 2024 - DOMINGO 3º de Cuaresma

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Comentario de Benjamín Oltra
No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”, (…), “El celo de tu casa me devora”
En Jesús hay dos absolutos innegociables: Dios, el trato con Dios, su relación personal con Dios buscando cumplir su voluntad y el sufrimiento del prójimo, su actitud ante las necesidades y carencias de los que sufren, la caridad. Ante estos dos absolutos, Dios y el servició al que sufre, todo lo demás queda relativizado. El creyente ha de tener sus ideas y sus sentimientos muy claros.
La religión, el trato de amor con Dios, comienza cuando me pongo a rezar y descubro que entre Dios y yo, si alguien ha de cambiar ese soy yo y no Él.
Desde Jesús, la religión
deja de ser el arte de convencer
a Dios para que cumpla mi voluntad y actúe a mi favor, a base de salmos, sacrificios y holocaustos. Él no necesita
cambiar, quien lo necesita soy yo.
Jesús nos presenta un modo nuevo de relación con Dios que, por ser amor, le sobran los intermediarios, los funcionarios de lo religioso.
Jesús llega al templo y toma consciencia de que amor y negocio se autoexcluyen; que la religión, por ser un trato de amor con el Padre, siempre se ha de dar en la más pura gratuidad.
Si no hay gratuidad no hay amor, ni hay relación con Dios, hay negocio con jerga religiosa. La palabra “negocio” viene de “nec-ocio” = “no ocio” = ganancia.
Jesús nos enseñó a vivir la paternidad divina y la fraternidad humana como la más válida de las religiones, como la más sana, segura y auténtica religión.
Entre nosotros
se pueden dar la paternidad y fraternidad por sangre o por sacramento. Y el dinero es siempre un catalizador para la sangre y para los sacramentos,
al mezclarse con la sangre
o los sacramentos los convierte en agua.
Sangre más dinero, agua; sacramento más dinero, lo mismo. Paternidad, fraternidad y religión por ser tratos de amor son pura gratuidad, ocio del bueno. Nunca nec-ocio.
Sólo desde la gratuidad se viven y mantienen las relaciones de amor.
El amor es gratuito, nunca es interesado ni superfluo.
El enojo de Jesús sólo lo comprenden los destinatarios de su enfado, bien sean sacerdotes, mercaderes o los que negocian
favores con Dios.
El modo de relación
con Dios que enseña Jesús es de puro amor, no entiende de conveniencias, negocios,
pérdidas o ganancias.
La religión
no puede ser un mercadeo
divino por el que los sacerdotes sacan honores,
privilegios, poder, beneficios, ganancia o influencia social y los creyentes cobertura
divina a sus proyectos, deseos o necesidades.
En tu trato con Dios, lo torcido se endereza si tú lo enderezas; lo que tú no endereces, ni Dios lo va a enderezar en tu lugar. Limosnas, salmos, himnos, sacrificios, cirios e inciensos
de poco te valen si a ti no te hacen cambiar, si no te llevan a la conversión.
Entre Dios y tú, el
que ha de cambiar eres tú, no Él; rezar no es tratar de convencer
a Dios para que se ponga de nuestra parte.
Ir al templo para seguir como estabas es perder el tiempo; de nada sirve ser generoso con Dios y egoísta con los hermanos; Dios no acepta genuflexiones de quienes pisotean la justicia; ir a Él no puede ser un refugio para cobardes ni para egoístas.
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Martes 5 marzo:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Delfín Labernia Fibla.
Miércoles 6 marzo:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Trinidad Pascual Soria; Isabel López Puche y difuntos de la familia; Antonio Aguilar y difuntos de la familia.
Jueves 7 marzo:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 8 marzo:
10:00 h. Eucaristía.
19:00 h: Via Crucis (prepara Coro)
Sábado 9 marzo:
➤ 17:00 h. Actividad de Fallas (Juniors y Primera Comunión).
➤ 19:00 h. Eucaristía.
Domingo 10 marzo: 4º de Cuaresma (B)
➤ 10:00 h. Eucaristía por el pueblo.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
LA PALABRA DE DIOS EN EL TIEMPO DE CUARESMA
Carta del Arzobispo de Valencia
Con este lema celebramos el domingo 3 de marzo el día del Seminario en nuestra archidiócesis. En los seminarios mayores 50 jóvenes se están preparando para el sacerdocio. A ellos hay que añadir los 12 que están siguiendo un camino de discernimiento vocacional en el seminario menor de Xàtiva, bien residiendo allí en la comunidad formativa o como seminaristas en familia. Si comparamos estos números con los de otras épocas, ciertamente no son muchos; pero debemos agradecer al Señor el testimonio y la generosidad de estos jóvenes, porque en estos tiempos cada vocación sacerdotal es un pequeño milagro.
Día del Seminario, este domingo en la diócesis de Valencia, con oraciones y colectas en las parroquias
Arzobispo de Valencia: “En estos tiempos cada
vocación sacerdotal es un pequeño milagro”
La archidiócesis de Valencia celebrará este domingo, 3 de marzo, el Día del Seminario, un día para rezar especialmente por los seminaristas que en Valencia se preparan para ser sacerdotes, con oraciones, misas y colectas en las parroquias, bajo el lema “Padre, envíanos pastores”. Tradicionalmente, esta jornada tiene lugar en torno al 19 de marzo, pero en el caso de Valencia se adelanta la fecha para no coincidir con las fiestas de Fallas.
El Papa: Acoger a los vulnerables es vivir con el estilo del Evangelio
El Francisco recibió en el Vaticano a los participantes en la segunda edición de la "Cattedra dell'accoglienza" (Cátedra de la acogida) que se clausuró el 27 de febrero en Sacrofano. La invitación que realizó fue a no arriesgarse a reducir el servicio a los más frágiles a un tema "políticamente correcto" o a una "mera organización de prácticas, por buenas que sean". Debemos permanecer firmemente anclados en el Evangelio, considerando a los vulnerables como protagonistas, no como objetos, del anuncio de Dios.
Queridos hermanos y hermanas:
Se nos olvida que los Mandamientos hay que entenderlos desde su origen: el recuerdo de la esclavitud en Egipto, la liberación y el deseo de vivir según unas normas que permitan constituir una sociedad distinta a la egipcia. Sin faraón, y con Dios. Sin esclavitud, y con libertad. Sin desigualdades, y con igualdad. Sin muerte, y con vida. La sociedad, el mundo que Dios quiere para todos. No es ya un catálogo de pecados graves a evitar, como piensan muchos.
En el Evangelio,
se reflexiona sobre el templo de Jerusalén, durante la Pascua. Seguramente, era
la época del año donde todo el mundo “hacía el agosto”, con la gran cantidad de
sacrificios, cambios de monedas y visitantes necesitados de alojamiento que llenaban
la ciudad. Ante el volumen de negocio, parece que no había nada sagrado. Ni en
el interior ni el exterior del templo.
Mientras que para los judíos no
pasaba nada, Jesús reacciona de forma poco pacífica. Los discípulos vieron que
el celo por la casa de Dios devoraba a Cristo. Él hizo una limpieza en
profundidad (los cuatro evangelistas lo recogen, debió de ser algo notable),
corrigió todos los excesos, expulsando a los mercaderes a golpes, incluso a los
animales y aprovechó para hablar del nuevo templo de su cuerpo. El espacio
físico del templo, que era considerado como la garantía de la cercanía de Dios
con su pueblo, ya no será más necesario. Se acaba con la necesidad de
peregrinar a la ciudad santa para ser un buen judío. El encuentro de Dios con
cada uno de nosotros ya no sucederá en un lugar determinado, sino en el nuevo
templo del cuerpo de Cristo Resucitado. Ese Jesús que, tras su muerte,
resucitará y al que debemos adorar en espíritu y verdad. Que está siempre con
nosotros, donde dos o más se reúnen en su nombre (Mt 18, 20).
Si nos podemos encontrar con Cristo en cualquier parte, ¿para qué necesitamos las iglesias, entonces? Pues, por ejemplo, para encontrarnos con la comunidad, cada domingo, cada vez que nos juntamos para la Misa. Para tener un sitio tranquilo donde rezar, celebrar los sacramentos y recordar lo que Dios ha hecho por nosotros. Un lugar especial de referencia para todos.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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