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III DOMINGO DE PASCUA - Ciclo B

  HOJA PARROQUIAL

14 de ABRIL de 2024 - III DOMINGO de PASCUA



Lectura del III Domingo de Pascua según san Juan (24,35-48)

   En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros. Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.

   Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo que comer?»


   Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado.


   Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

Palabra del Señor

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Comentario de Benjamín Oltra


  En la 1ª lectura, Pedro dice: "El Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jesús 11matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos" Para él, la resurrección es el visto-bueno de Dios al estilo de vida de su Jesús.


   Nosotros entendemos que la muerte es un momento transitivo para el encuentro definitivo con Dios, no es parada y fonda ni punto final, es punto y seguido, es como el nacer, es un momento transitivo.


Con la muerte no se nos cierra ninguna puerta, sino que se nos abren todas. Tras ella, la fe será visión y la esperanza posesión de lo que durante tanto tiempo anhelamos y, buscamos.


Pero ¿en qué consiste nuestra esperanza? En vivir como Jesús vivió, siguiendo sus pasos para al resucitar encontrarnos y unimos con Él.


Tras la traición, el abandono y la muerte de Jesús parece que Dios Padre quiere salvar los restos de aquel gran naufragio concediendo a sus discípulos experiencias de resurrección, "apariciones".


Cristo-Jesús resucita, repetidas veces aparece a sus discípulos, recurriendo a las pruebas más crasas de su realidad, a los cinco sentidos: oído, "les dijo"; a la vista, "Mirad mis manos y mis pies"; al tacto, ''palpadme "; al gusto y al olfato, "¿tenéis ahí algo que comer?". Se muestra vivo y presente.


La resurrección y las apariciones no son alucinaciones colectivas puesto que marcaron un antes y un después en la vida de los que la experimentaron, conduciéndoles a todos al martirio.


Los que vivieron las apariciones cambiaron de raíz, se convirtieron. Por mantener en pie su testimonio de que Jesús estaba vivo y resucitado se enfrentaron a los poderes de este mundo y acabaron también muriendo.


Los primeros discípulos murieron por testificar que Jesús está vivo y ha resucitado.


A Jesús su muerte le valió la resurrección, a sus discípulos, al revés, la resurrección les condujo a la muerte, les costó la vida. Sin resurrección de Jesús vana hubiera  su fe, su vida y su historia.


Los discípulos desde sus experiencias  de  la  resurrección, apariciones, repensaron sus años de convivencia y las palabras del Maestro. Solo a la luz de la resurrección entendieron sus enseñanzas.


El asunto está claro: los judíos piden y necesitan signos para creer, los discípulos, que son judíos, tuvieron como signo la resurrección.


La resurrección es el signo que justifica nuestra fe; tener fe no será según la razón; pero no es de locos.


La resurrección es el visto-bueno de Dios a la vida que llevó Jesús; su vida temporal con la resurrección recibió el sello de calidad  divina, quedó definitivamente divinizada. Tan humana que solo podía ser divina.


Para nosotros, gracias a la resurrección, vivir o morir como Jesús ya no es locura ni escándalo es cordura, la única forma digna de vivir o de morir, no encontramos otra mejor.


El fragmento acaba diciendo: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto".


Predicar en su nombre la conversión y en su nombre perdonar pecados reclama-exige vivir y morir como Él; lo contrario es de una gran desfachatez. Nuestra única razón de ser es ser como Jesús fue.


En su vida, en su muerte y en su resurrección, Jesús fue la expresión histórica del misterio de Dios. Por eso, no tenemos más Dios  que Jesús.




 CELEBRACIONES



 Horarios Invierno

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.


Martes 16 abril:

    10:00 h. Eucaristía.


Miércoles 17 abril:

    10:00 h. Eucaristía.


Jueves 18 abril:

    10:00 h. Eucaristía.


Viernes 19 abril:

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Carlos Alapón Tomás y difuntos de la familia; Manuel Garza Cordeiro y difuntos de la familia.


Sábado 20 abril:

   10:00 h. Eucaristía.

Domingo 21 abril: Domingo IV de Pascua (B)

 10:00 h. Eucaristía por el pueblo.


 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.

NOTICIAS

   JORNADA POR LA VIDA: LA VIDA, BUENA NOTICIA

   Carta del Arzobispo de Valencia

   La solemnidad de la Encarnación del Señor, que este año hemos celebrado en nuestra diócesis al terminar la octava de Pascua y la solemnidad de San Vicente Ferrer, es el día escogido por la Conferencia Episcopal Española para celebrar la Jornada por la Vida. El lema de este año (La vida, buena noticia) nos recuerda, en primer lugar, que la vida de todo ser humano es un don de Dios que debemos acoger con alegría y con gratitud. Decir que la vida es un don significa, en primer lugar, reconocer que es algo que nos ha sido dado y sobre lo que no podemos disponer absolutamente: unos padres pueden decidir, en un momento dado, tener un hijo; pero nunca podrán decidir es quien será su hijo, porque cada ser humano es una criatura única, cuya identidad personal más profunda no depende de los padres biológicos. Acoger una vida humana es acoger a una persona amada y querida por el Creador y, por tanto, debe ser acogida con el mismo amor con el que Dios la ha llamado a la existencia.


   La Iglesia en 12 Semanas

   La Conferencia Episcopal Española comienza su proyecto #LaIglesiaen12Semanas. Desde este mes de abril y hasta junio, se irá mostrado la vida de la Iglesia que celebra y anuncia la fe (FE), evangeliza (ESPERANZA) y ejerce la caridad al servicio de las personas (CARIDAD).

Esta vida de la Iglesia se irá recorriendo a través de estos 12 temas: Cuidado de la Vida; Educación; Mayores; Inclusión laboral; Sin Hogar; Salud Mental; Pastoral Penitenciaria; Migrantes; Jóvenes; Patrimonio; Vida contemplativa; y Adicciones.

   Mostrar la actividad de la Iglesia es mostrar la entrega de centenares de miles de personas que están detrás de cada una de las cifras que se ofrecen. Cada miembro de la comunidad cristiana aporta según sus posibilidades: unos ofrecen su tiempo, otros su oración y otros su aportación económica. Junto a ellos, los consagrados, que aportan su vida entera.

   

   El Papa en Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur

   El viaje apostólico del Papa Francisco tendrá lugar del 2 al 13 de septiembre. Así lo anunció el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, quien precisó que el programa se dará a conocer "a su debido tiempo".


AVISOS

El Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

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Queridos hermanos y hermanas:


   Tener clara la imagen de Jesús es importante también para nosotros. Hay tantas imágenes de Cristo, y tan distintas, que no es difícil confundirlo con un fantasma. Se nos desvanece. Se nos olvida que hablamos de una persona de carne y hueso.

   Por eso, para ver a Cristo, es tan importante encontrarse en el domingo, el día del Señor. En comunidad, escuchando la Palabra del Señor y compartiendo el Pan y el Vino, podemos sentir la experiencia del Resucitado en medio de nosotros. 

   Saber reconocer a Jesús, esperarlo siempre, y ver los signos de su manifestación; hacer de nuestras manos unas manos como las de Jesús, siempre abiertas y serviciales; superar nuestros miedos personales, y ser testigos auténticos con toda nuestra vida. Pueden ser los mensajes que nos deja la Palabra hoy. No los desaprovechemos.

    Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier. 

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