HOJA PARROQUIAL
21 de ABRIL de 2024 - IV DOMINGO de PASCUA
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Comentario de Benjamín Oltra
Una previa:
En la Iglesia no hay clases, unos no son ovejas y otros son pastores, no. Todos somos ovejas y todos somos pastores. Nuestro
único pastor es Jesucristo. Los demás,
todos somos ovejas
llamadas a ser pastores.
El buen Pastor es una figura
teológico/revelada que aquí se interpreta como quien se entrega y sirve hasta la muerte. Cuando un buen Pastor se entrega
hace lo que debe, porque debe darse. Las ovejas son suyas en la medida en que a ellas se da y les da su propia su vida.
Esta figura teológico/revelada
del
buen
Pastor
nos
recuerda
que la fe cristiana es un “compromiso de servicio a título de deuda”. El cristiano debe darse, porque
al darse paga lo que debe. Deuda saldada.
Quien trabaja por los demás sin esperar recompensa es buen pastor; quien trabaja para los demás esperando una recompensa es jornalero.
Trabajar para los demás, ser jornalero, es siempre una fuente de disgustos y frustraciones; por el contrario, trabajar por los demás, ser buen pastor, es siempre una fuente de liberación y realización personal.
Recuerdo que yo, antes, trabajaba
para vosotros y sufría mucho; ahora, no. Ahora trabajo por vosotros
y os doy las gracias.
Vivir y trabajar
“por los demás”
lleva a la plenitud y realización personal; los demás son, sin más y porque sí, el motivo de mi entrega y mi trabajo. Al darme siento la felicidad de mi vocación, aquello para lo que nací. Vivir y trabajar “para los demás” es siempre
fuente de penas y disgustos,
al vivir y trabajar para los demás esperas recompensas, respuestas; tu felicidad está en sus manos, la tienes hipotecada.
Para el jornalero, si las cosas no resultan como él espera
se frustra. “Trabajar por los demás”, como un padre o madre, es un asunto de amor; trabajar a jornal, por ganancia o beneficio, es un asunto del sindicato.
El Pastor trabaja por los demás y el asalariado trabaja para los demás. Si aprendiéramos a trabajar por los demás, la vida sería una fiesta.
Quien vive y trabaja
“para” los demás necesita
acatarles; quien vive y trabaja “por” los demás llega conocerles, a amarles y a comprenderles, a obedecerles.
Vivir y desvivirse “por” los demás es la vía de realización cristiana; nos guste o no, sólo nos cabe ser como el buen Pastor: vivir por ellos.
Los cristianos, ¿cómo podemos saber si estamos en el camino acertado?
Simplemente viendo si acatamos
o conocemos y amamos. “Yo conozco a las mías y las mías me conocen”, les trato de cerca. Conocer no es fruto de un
juicio,
de
una
suma
de
datos
de
valor, sino de una experiencia vivencial. Aquí, conocer es resultado de convivir.
El conocimiento-relación interpersonal conduce a entregar
la vida: “Conozco a la mías y las mías me conocen; yo doy mi vida por las ovejas”. El amor universal
no existe; amar en general
es como no amar a nadie.
Amar es entrega y compenetración,
es lo contrario del individualismo
asalariado.
La soltería,
el “single state”, está de moda, el vivir solo y sin compromisos pues el individualismo asalariado promete un paraíso de no sufrimientos; pero,
con el tiempo, acaba siendo
es un edén de vacíos
y soledades.
La vida sólo se llena con otras vidas, nunca con dinero o jornales; los dineros y jornales solo dan comodidades. El dinero lo puede comprar todo, todo menos los corazones.
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Martes 23 abril:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Ramón y María Amparo.
Miércoles 24 abril:
10:00 h. Eucaristía.
Jueves 25 abril:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 26 abril:
10:00 h. Eucaristía.
Sábado 27 abril:
Domingo 28 abril: Domingo V de Pascua (B)
➤ 10:00 h. Eucaristía en sufragio de Vanesa Vicedo Gracia y familiares difuntos.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Carta del Arzobispo de Valencia
El cuarto domingo de Pascua, en el que en la Eucaristía escuchamos las palabras del Señor en las que se presenta como el Buen Pastor que conoce a sus ovejas y da la vida por ellas, celebramos la Jornada Mundial de oración por las vocaciones. Como nos ha recordado el papa Francisco en su mensaje, esta celebración nos invita a considerar el don precioso de la llamada que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros para que podamos ser partícipes de su designio de amor y, de este modo, convertirnos en signos e instrumentos de ese amor de Dios a toda la humanidad.
21 de abril, Jornada de oración por las vocaciones y Jornada de vocaciones nativas
La Iglesia celebra el 21 de abril, domingo del Buen Pastor y cuarto de Pascua, la Jornada Mundial de oración por las vocaciones y la Jornada de vocaciones nativas con el lema, «Hágase tu voluntad. Todos discípulos, todos misioneros».
La
Comisión Permanente unió, en su reunión de junio de 2015, estas dos jornadas.
Desde entonces, se implican conjuntamente en la preparación de los materiales y
en su difusión la Conferencia Episcopal Española, ahora desde el nuevo servicio de Pastoral Vocacional, la Conferencia
Española de Religiosos (CONFER),
las Obras Misionales Pontificias (OMP) y la Conferencia
Española de Institutos Seculares (CEDIS).
Aunque se celebran el mismo día, cada jornada mantiene sus objetivos. La Jornada de oración por las vocaciones invita a los jóvenes a interrogarse sobre su vocación y a la comunidad cristiana, a acompañar y rezar por ellas. La Jornada de vocaciones nativas busca sostener las vocaciones de especial consagración que surgen en los territorios de Misión, para que ninguna de ellas se quede frustrada por falta de recursos. Para ello, además de la oración, promueve la colaboración económica.
El Papa invita a los estudiantes a soñar con un futuro basado en la paz y el diálogo
Este pasado viernes 19 de abril, el Santo Padre recibió en audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano a más de seis mil estudiantes de la Red Nacional Italiana de las Escuelas de la Paz. A los jóvenes el Pontífice los invitó a rezar por sus coetáneos en Ucrania y Gaza, y los animó a ser “artesanos de la paz”.
Queridos hermanos y hermanas:
El Buen Pastor quiere que todos formemos un solo rebaño; las ovejas que son más obedientes y las que se encuentran más alejadas del redil. ¡Todas!. Con mucho respeto y libertad, invita a volver y no deja de amar a ninguna. Eso es lo que recordamos cada vez que celebramos la Eucaristía, que todos estamos en juntos en este camino.
No es fácil ser pastor.
Parece que es una de las profesiones para las que cuesta encontrar voluntarios.
Calor en verano, frío en invierno, la amenaza de los depredadores… Hay que
entregarse y, a veces, arriesgar la vida. Jesús es el auténtico Pastor. Ser
auténtico significa ser fiel, genuino, probado, legítimo. Y lo es, porque “da
la vida por las ovejas”. A Jesús le importan tanto las ovejas que está
dispuesto a dar la vida por ellas. De hecho, así lo hizo. Ese “dar la vida” es
la prueba de la autenticidad del Buen Pastor, frente a los asalariados, que
huyen ante la primera adversidad.
El Buen Pastor, que es
auténtico, nos invita a ser también nosotros auténticos. Y orgullosos de ser
hijos de Dios, vivir dignamente. De forma coherente. Tenemos el ejemplo de
Jesús, que llego a dar la vida por sus ovejas.
El Buen Pastor nos da ejemplo, nos muestra el camino, va delante de nosotros, para que le sigamos y podamos ser felices. ¿Vas a escuchar su voz? De ti depende.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.

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