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V DOMINGO DE PASCUA - Ciclo B

    HOJA PARROQUIAL

28 de ABRIL de 2024 - V DOMINGO de PASCUA



Lectura del V Domingo de Pascua según san Juan (15, 1-8)

   En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Palabra del Señor

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Comentario de Benjamín Oltra


  En el Antiguo Testamento la “vid” es el pueblo de Israel y Dios su labrador, el labrador que esperaba uvas y recibió agrazones. Ahora, la Iglesia Primitiva que redacta el evangelio de Juan, llama a Jesús la “vid verdadera”.


Os recuerdo que una “figura teológico revelada”, en el caso de hoy “vid verdadera”, es aquella que aplicada a Jesús explica su personalidad.


Bien, para el evangelio de Juan es Dios Padre quien planta a Jesús, “vid verdadera”, entre las gentes y de Él recibe la salvación, la redención de la humanidad, las uvas que siempre esperó.


Jesús, “vid verdadera”, es la respuesta adecuada a lo que Dios esperaba, la realización del sueño que tuvo cuando creo a la humanidad, es el precipitado humano de su ser divino: Jesús es Dios hecho ser humano.


Jesús realizó  en sí  todas las  expectativas que  Dios tuvo  para  la humanidad, lo que Dios soñó del ser humano lo vió realizado en Jesús.


Este fragmento contiene dos expresiones: “permanecer” y “dar frutos”.


¿“Permanecer”? Sí, por supuesto, porque amar es compartir y estar juntos. Quien ama desea la proximidad, la cercanía, vivir en la máxima mínima distancia.


En el amor uno no es la mitad de dos; dos son las dos mitades de uno. El amor aproxima y une voluntades, deseos, sentimientos y anhelos, funde los corazones y hace vivir acordes, corazón con corazón.


Igual que las frutas maduran en presencia y colaboración del Sol, las personas maduran en la presencia y colaboración de otras personas. Los cristianos maduramos en presencia y unión con Cristo, sólo así podemos dar fruto.

Estar íntimamente unidos a Cristo garantiza la identidad cristiana y la calidad evangélica de la cosecha que se pueda dar.


La forma de vivir, de sentir y de proyectarse de muchos cristianos, -totalmente al margen de los de Cristo-, hace presagiar que su cristianismo es insostenible o que va a durar muy poco. Llamarse cristiano y tener puesta la esperanza en la lotería primitiva, en el dinero es una falacia.


Cuando Cristo no es nuestra vida somos como sarmientos que se secan; o nos injertamos a Cristo y tomamos su savia, su fuerza vital, sus sueños utópicos o seremos muy inútiles, madera muerta e infecunda.


El fruto más genuino del amor es sobreponerse a las derrotas, al fracaso. En esto, como en todo, Jesús es nuestro mejor Maestro y guía.

Preguntémonos, ¿por qué estamos metidos en el cristianismo? Porque deseamos alcanzar a Dios y llegar al cielo viviendo, ahora y aquí, del modo más divino posible. Vivir ya, ahora y aquí con una clara consciencia de eternidad nos exige que nada de lo que no merezca ser eternizado merece nuestra atención. Nos exige vivir la temporalidad con consciencia de eternidad.

Pindaro, decía: “Llega a ser lo que ya eres”.

Jasper, el psicólogo: “Eres lo que has ido haciendo tuyo”.

Y hoy, Jesús: “Para lograrlo, estate conmigo. Permanece en mí”

El cristianismo es una relación de amor con Cristo. Ser cristiano es desear estar y ser en Cristo. Es festear con Él, estar enamorado de Él, dejar que el te diga por dónde y cómo has de ir.

Don Quijote, afirma:

“El amor entre los amantes nace por orden del cielo. Yo nací para ser de Dulcinea”.

Nosotros afirmamos que: la fe es una suerte, una gracia que nace por orden del cielo.

Nosotros nacimos para ser de Cristo. Al margen de Cristo, nada.



 CELEBRACIONES



 Horarios Invierno

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.


Martes 30 abril:

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Rafa Porcar Escriche.


Miércoles 1 mayo:

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Josefa Ferrer Genovés (benefactora del templo).


Jueves 2 mayo:

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Joaquín Juan Ballena.


Viernes 3 mayo:

    10:00 h. Eucaristía.


Sábado 4 mayo:

   10:00 h. Eucaristía en sufragio de Antonio Olbier.

Domingo 5 mayo: Domingo VI de Pascua (B)

 10:00 h. Eucaristía en sufragio de Delfín Labernia Fibla; Trinidad Pascual Soria; Isabel López Puche y difuntos de la familia; Antonio Aguilar y difuntos de la familia.


 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.

NOTICIAS

   LA INICIACIÓN CRISTIANA

   Carta del Arzobispo de Valencia

   A lo largo de todo el año, pero de una manera especial durante este tiempo de Pascua, muchos niños, niñas y adolescentes de nuestra diócesis reciben los sacramentos de la Iniciación Cristiana: el Bautismo por el que entran a formar parte de la Iglesia; la Confirmación que los hace testigos de la fe en medio del mundo; y la Eucaristía, por la que llegan a ser comensales de la Mesa del Señor. En muchas de las visitas que he realizado a las parroquias desde que soy obispo, he tenido la ocasión de encontrarme con muchos niños y niñas que asisten a la catequesis y comprobar con qué ilusión se están preparando para recibir al Señor el día de su primera comunión. En las celebraciones del sacramento de la Confirmación compruebo siempre la alegría con la que los confirmandos viven este momento. Ellos, junto con los niños que a lo largo de todo el año reciben las aguas bautismales, son una esperanza para la Iglesia.


   21 de abril, Jornada de oración por las vocaciones y Nota ante el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se celebra el 28 de abril

Comprometidos por la defensa de la vida en el trabajo, nos sentimos llamados a acompañar a las víctimas

   Durante mucho tiempo venimos constatando cómo perdemos, cada día, entre dos y tres vidas en el trabajo. Cierto es, y nos alegramos por ello, que en 2023 hemos experimentado un descenso de estas negras cifras. Sin embargo, sigue resultando aterradora la cifra de 721 personas que perdieron la vida a causa de su trabajo.

Más allá de las estadísticas, nos preocupa la extensión tan amplia de la falta de salud laboral y, sobre todo, las devastadoras consecuencias que ésta tiene en la vida de las personas trabajadoras y sus familias.

No son números, son personas

La vida con mayúsculas se juega hoy día, también, en los puestos de trabajo de nuestras empresas. El Papa Francisco nos recuerda que “no son números, son personas”[2]

Los números nos ayudan a apreciar la magnitud del problema al que nos enfrentamos, pero esto no nos puede hacer olvidar que hablamos de personas, de seres únicos. Cuando nos acercarnos a la víctima de un accidente laboral lo primero que nos recuerda es el dolor y la soledad con la que se tienen que enfrentar a esta situación y nos hace constatar la tragedia personal y familiar que hay detrás de cada accidente.

El cuidado de la vida humana pasa por erradicar esta tragedia, por identificar sus causas profundas y empeñarse en eliminarlas desde todos los ángulos posibles. Nos va la vida en ello.

No podemos olvidar que hay personas que sufren secuelas físicas y psíquicas que les acompañarán ya toda su vida. Familias que se rompen tras la pérdida de uno de sus miembros, o el golpe repentino de una discapacidad, una incapacidad laboral de mayor o menor grado… en definitiva, por el sufrimiento de un mal sobrevenido en sus vidas por el simple hecho de salir a la calle cada mañana a ganarse la vida.

   

   La CEE, en el Encuentro Internacional de Párrocos por el Sínodo del 28 de abril al 2 de mayo

   Este Encuentro mundial de escucha, oración y discernimiento va a reunir en Roma a 300 párrocos elegidos por las Conferencias Episcopales y las Iglesias orientales católicas. La cita internacional está promovida por la Secretaría General del Sínodo y el Dicasterio para el Clero, de acuerdo con el Dicasterio para la Evangelización (Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares) y el Dicasterio para las Iglesias Orientales.

   Esta iniciativa, explica en nota de prensa la Secretaría General del Sínodo, responde a la indicación señalada por los participantes en la Primera Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (4-29 de octubre de 2023), que en el Informe de Síntesis habían señalado la necesidad de «desarrollar modalidades para una más activa implicación de diáconos, presbíteros y obispos en el proceso sinodal durante el próximo año. Una Iglesia sinodal no puede verse privada de sus voces, de sus experiencias y de sus aportaciones».


AVISOS

El sábado 11 celebraremos la "Passejada" de la Virgen de los Desamparados. Todas las personas que forman parte de la Cofradía y aquellas que quieran sumarse han de pasar a recoger el formulario de inscripción y devolverlo cumplimentado.

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

El sábado 18, después de la misa de 19 h, la Cofradía celebrará la fiesta de de la Virgen de los Desamparados, ya que el domingo coincide con Pentecostés.

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Queridos hermanos y hermanas:


   La mirada de Dios no es como la de los hombres. A nosotros nos parece difícil, sino imposible, que la gente cambie. Pero lo que a nosotros nos parece imposible, no lo es para Dios. Por eso el hombre más malvado puede acabar siendo un santo. Y viceversa. No pongamos zancadillas a los que quieren caminar hacia Él, porque quieren dejar de ser pecadores. 

   Quizá, si revisamos nuestra vida, veamos que no siempre hemos sido fieles a la palabra dada. Muchas veces, se nos va la fuerza por la boca, caemos en los mismos errores y malos hábitos adquiridos. Nos condenamos antes del juicio porque pensamos que también Dios nos critica y nos condena. Y no es así. Si somos capaces de amar a pesar de todo, estamos cumpliendo los mandamientos, y podemos sentirnos y estar orgullosos de ser hijos de Dios. Él es capaz de ver el amor que tenemos, que ponemos en cada acto y en cada una de nuestras relaciones. Él quiere nuestra salvación, no busca nuestra condena. 

   De la vid se esperan frutos dulces, abundantes. De los sarmientos que son los discípulos, nosotros, se esperan frutos de amor y de justicia. Para que haya buenos frutos, es preciso dedicar tiempo al cultivo y cuidado de la vid. Insertados en la vid, limpios de ramas secas e improductivas, podemos dar mucho fruto, podemos ser portadores del amor de Dios e incluso llegar a dar la vida por Él.  

   Nuestra unión con la vid nos convierte en portavoces y continuadores de la obra del Maestro. Porque todos somos hermanos en Cristo, hijos de un mismo Dios. Por eso es importante cuidar nuestro crecimiento, para que la vid no deje de crecer.

    Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier. 

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