HOJA PARROQUIAL
5 de MAYO de 2024 - VI DOMINGO de PASCUA

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Comentario de Benjamín Oltra
En 1ª Jn.4, 7, leemos: “Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El amor es un asunto tan divino, que a los humanos diviniza.
Amar es vivir en ti lo que inquieta o interesa a otra persona,
pero sin inmiscuirte en su vida,
ni intentar controlarla ni gobernarla.
El amor lleva a la común/unidad, a sentir en ti el bien y el mal del otro. Al amar, por nuestras venas corren más vidas que la nuestra propia.
“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor”, -permaneced en mi forma de amar-. Si amamos a los demás así y permanecemos en ese amor, al vivir expresaremos a Dios en nuestra experiencia de amar, un Dios que nos quiere, respeta y nos deja en libertad.
Podemos afirmar que pecado es ir contra ese Dios, es ir contra el amor, es centrarte en ti mismo ignorando la suerte o desgracia del prójimo- próximo, del que te encuentras en el camino de la vida o está a tu lado.
En Jn.15, 12, leemos: “Este es el mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado”
Un “mandamiento” no es norma de obligado
cumplimiento, es “norma de comportamiento” que facilita alcanzar un fin. No es norma de estricta observancia y obediencia, sino camino para llegar a una meta.
Los “mandamientos” no restringen la libertad ni dificultan la vida, más bien la facilitan; pensad
qué sería de un idioma sin una gramática, o del tráfico
rodado sin un código de circulación. Un caos.
Dicho esto, ¿se puede
amar por obligación? Depende cómo se entienda lo del amor. Si lo entendemos como un sentimiento,
no;
el
corazón es ingobernable. Si lo entendemos como
un
compromiso
de servicio, sí; eso depende
de la voluntad.
Sigamos: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor”.
¿Cómo puedo
permanecer en ese amor, en el amor en que el Padre le amó a Él? De entrada
imposible; pero si depuro el concepto
que tengo de mi mismo, tal vez. Pues al obrar, al actuar cada cual pone en acción lo que cree de sí mismo. Si me sé ladrón, robaré; y si no, respetaré
lo que no es mío. Si me sé estudiante, estudiaré y tal vez aprobaré.
Al actuar, actualizamos lo que creemos
de nosotros mismos.
Nuestras obras son nuestro
mejor autorretrato, hablan por nosotros. Si yo me sé enamorado de alguien, quiera que no, actuaré en consecuencia, mi vida lo proclamará, lo dará a conocer. Eso viene y se da por sí mismo.
El estilo de vida de cada cual depende
de la respuesta que dé a la pregunta: ¿De “quién” soy,
a “quién” pertenezco? Ese “quién” es la persona amada.
El amor legitima
los sacrificios; si no son por
amor son masoquismo, son una pérdida
de tiempo que nos llenan de hastío y rabia, no nos realizan. Por eso resulta
realmente difícil sacrificarnos por aquellos que no amamos.
Una aporía de la historia,
una aparente contradicción: Cuando me doy del todo a cambio de nada es cuando me poseo, cuando soy dueño de mí mismo. La vida me pertenece y es mía solo cuando
la doy.
La vida es como el dinero; hasta que no te desprendes de él no sabes si lo posees tú o es él quien te posee y te gobierna. O eres el señor de tu vida o serás su esclavo y, entonces, los demás o tus interese
decidirán por ti.
El amor conduce
a la entrega, a dar y a darte hasta
que te duela. Las crisis
de cristianismo vienen
por “no darse del todo”. Hasta que duela.
No hay cristianismo cuando uno, al pensarse
y proyectarse a sí mismo no tiene
como horizonte de su vida al “otro”, y a ese otro en Dios.
Repito: Toda persona al actuar realiza lo que cree de sí misma. Al vivir proclamamos lo que creemos que somos. Nuestro modo de vivir nos denuncia. Al actuar, actualizamos nuestro credo más auténtico: “Obras son amores y no buenas razones”.
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Martes 7 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
Miércoles 8 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
Jueves 9 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 10 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
Sábado 11 mayo:
Domingo 12 mayo: La Ascensión del Señor (B)
➤ 10:00 h. Eucaristía en sufragio de Familia Saiz Lucas.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
PASCUA DEL ENFERMO: DAR ESPERANZA EN LA TRISTEZA
Carta del Arzobispo de Valencia
Durante las fiestas de Pascua, en que los cristianos celebramos el acontecimiento central de nuestra fe, la Iglesia en España nos invita en este sexto domingo, a recordar a aquellos hermanos nuestros cuya esperanza se pone a prueba por la situación de enfermedad que están pasando. También a ellos debe llegarles el anuncio de la Resurrección de Cristo para que puedan abrirse al horizonte de Vida que se nos ha revelado en Cristo. La celebración de la Pascua del Enfermo nos recuerda que la Buena Noticia de Cristo Resucitado debe llegar a quienes más necesitan ser sostenidos en la Esperanza, y la enfermedad es una situación en la que esta se pone a prueba.
La Iglesia celebra el 5 de mayo la Pascua del enfermo
«Dar esperanza en la tristeza» es el lema que propone
el departamento de
Pastoral de la Salud para
la Campaña del Enfermo 2024. Una Campaña que la Iglesia en España
inicia el 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes, con la
Jornada del Enfermo a nivel mundial y se cierra el 5 de mayo,
con la Pascua del Enfermo.
¿Qué dicen los obispos para la Pascua del
Enfermo?
Precisamente, “Dar
esperanza en la tristeza”, lema de toda la Campaña, es también el centro
del mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social para
la Pascua del Enfermo de este año.
Los obispos desean celebrar esta Pascua del
Enfermo en el contexto de las preparaciones para el Jubileo 2025, que
ayudará “a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un
nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente”. Por ello, llaman a todos
a ser “Peregrinos de la Esperanza”, uniéndose así al lema del
próximo Jubileo.
En este sentido, en su mensaje, los prelados
ofrecen dos propuestas ante la enfermedad: la fe y la oración, que
“nos abren a la esperanza que permite no sucumbir ante la tristeza y el
sufrimiento”.
Ante la primera, la fe, recuerdan las
palabras del papa Francisco en la Exhortación Apostólica “Evangelii gaudium»
cuando afirma que “comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las
graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que
permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta
pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias».
En cuanto a la oración, subrayan los obispos en
el mensaje, “es una gran escuela de esperanza y deberá estar en el centro de la
celebración de la Pascua del Enfermo, particularmente en esta ocasión”, que
además, es una de las invitaciones a llevar a cabo como preparación del Jubileo
2025.
El Papa: Ayuden a los jóvenes a dar lo mejor de sí en el servicio que Dios los llama
Francisco recomienda a los integrantes de la Fundación Blanquerna de Barcelona que se comprometan con el objetivo de liberarnos de los estereotipos inalcanzables que los grupos de presión tratan de imponernos y vivir la vida con espíritu de responsabilidad y humildad.
Queridos hermanos y hermanas:
Este domingo se nos invita a meditar sobre el amor y la elección. Fieles y alegres por haber sido elegidos para ser apóstoles en nuestro mundo.
Decidir es siempre dejar una cosa y elegir otra. No siempre entre una cosa buena y otra mala, a veces, nos toca elegir entre lo bueno y lo mejor.
Pedro renunció a sus creencias pasadas y se le abrieron nuevas posibilidades: el mundo entero como lugar de evangelización, con el don del Espíritu Santo accesible para todos.
Nuestro mundo siempre quiere nuevas ideas. No nos basta lo de ayer. A nuestro alrededor, vemos como todos quieren cambiar lo que ayer era lo último de lo último: ordenadores, coches, teléfonos móviles, … hasta nuevos maridos, nuevas esposas, todo se puede cambiar, si se gasta.
Lo que Jesús proclamó, puede no ser original, pero sí fue original la forma de anunciarlo. Llevando ese amor hasta la entrega en la cruz por amor. Siguiendo la voluntad del Padre, siempre. Respondiendo a lo que Dios quiere de nosotros, para ser felices. Porque si aceptamos esa misión, nos convertimos en “otros Cristos” y, a través de nosotros, es Él el que sana, ama, consuela y llena de paz. Unidos a Él, como el sarmiento a la vid, portadores de alegría y de paz.
Si lo pensamos bien, a nuestro alrededor hay muchas cosas que nos prometen esa paz y esa alegría. Pero pasan pronto. Más que hacernos crecer como personas, lo que la sociedad nos ofrece, en muchas ocasiones, solo fomenta el egoísmo, la búsqueda del placer y la autosatisfacción. Es atrayente, por supuesto, pero todas esas son alegrías efímeras, pasajeras. La auténtica alegría, la que da Jesús, se puede medir con la vara de la prueba. En los malos momentos, a pesar de las dificultades, el creyente puede mantener la paz y sentirse alegre, porque está cumpliendo la voluntad de Dios.
Jesús está a nuestro favor porque somos sus amigos, no sus siervos. Tenemos una comunión de vida con Jesús, no nos pide nada a cambio de haber dado la vida por nosotros. Y ahí está nuestra fuerza. Tenemos un aliado incansable en nuestro caminar por la vida.
Solo si practicamos la escucha, el perdón, la acogida, la tolerancia, podremos anunciar al mundo entero la Buena Nueva de Cristo. “Quien no ama al hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” (1 Jn 4,20). Y todo eso deriva de la experiencia de amistad con Cristo. Que sea nuestro confidente, que sintamos su apoyo y que nos mueva a amar, testimoniar y entregarnos a Él más y más cada día.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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