HOJA PARROQUIAL
12 de MAYO de 2024 - La Ascensión del Señor
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
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Comentario de Benjamín Oltra
En Hch. 1, se lee: “No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre”. No tengáis prisa, no estáis preparados; tened ideas
claras y los pasos dadlos
cortos.
Y sigue: “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” O lo que es lo mismo: muchachos, de recuerdos
no se vive pero sin recuerdos tampoco;
si queréis mirar al cielo hay que tener los pies bien puestos en la tierra,
pues el reino de Dios comienza ya, en el ahora y en el aquí de cada cual. Este es el regalo y el reto que Jesús deja a los suyos cuando se va definitivamente.
El cielo, o sea, la salvación no se nos dará gratis ni será fruto del azar; quien la quiera se la habrá de trabajar, ganar y conquistar en su día a día. Que nadie espere ir al cielo despues de muerto si antes, en su propia vida, no ha sido capaz de vivirlo ya en la tierra.
“Mirar al cielo”, sí; pero desde el compromiso por trasformar la tierra. Los cristianos sabemos que el Reino comienza ya, hoy, ahora y aquí.
“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación…”. Jesús, en el momento de la verdad, al no tener ya más tiempo dice lo que para Él es lo más importante: manda universalizar su mensaje predicando con palabras y obras.
Les promete
su auxilio, unos signos que les acompañaran al evangelizar, signos que se fundamentaran en el mismo Jesús.
Jesús es el origen
de esos signos, por tanto, no se poseerán
a título personal ni por pertenecer a ciertas clases
o castas. (Los carismas
no se pueden distribuir ni administrar. Eso, al menos, causa escándalo).
Con su promesa Jesús está diciendo que nada hará daño a los que le crean, le sigan y propaguen la fe en Él, pues sabrán relativizar los peligros propios de una vida en la coherencia.
Al decir “Id al mundo entero y proclamad el evangelio”, les está diciendo que lo que les sirva y les salve que no se lo queden, ni se lo guarden solo para sí mismos y que tampoco especulen con ello. Que lo den, que lo compartan.
Lo que nos salva y hace felices es el Evangelio,
una vida en el amor, una vida que conduce siempre
a procurar el bien para los demás.
Lo que te sirve a ti en cuanto a salvación, felicidad y realización puede servir a los demás, comunícalo, compártelo, nada bueno debes guardarte para ti solo. Amor y egoísmo son antagónicos, se excluyen mutuamente.
Confesamos que hay una sola vida y es eterna, que esta vida es la única oportunidad que tenemos de realización y de felicidad; que nadie espere salvación
en el más allá fuera
o al margen del más acá.
El Señor promete su asistencia a una Iglesia misionera. Ya no importa que a los evangelizadores les acompañen signos, hoy no se necesitan para creer. En mi caso, que soy cura, la carencia de signos solo evidencia mi pobre y débil fe personal. Es así, es por mi culpa y me duele.
"Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios”. Esta escenificación es una forma de decir, de proclamar la exaltación del resucitado entronizándolo como Señor.
Los últimos verbos: actuaba, confirmaba, acompañaba indican que la asistencia del Señor es real y activa; nosotros podemos fallar, Él no.
“Ascendió al cielo…”, desapareció su presencia fisica en el momento oportuno, cuando aquí ya no hacía falta, pues ya había un grupo de hombres y mujeres que podía seguir su misión.
Con su resurrección, apariciones y sus últimos mandatos antes de la Ascensión, queda claro que su causa sigue adelante, que el Reino, un mundo regido por la misericordia, la justicia y el amor tiene quien
lo lleve adelante, la Iglesia
naciente, sus discípulos y discípulas.
Nota.-
Los que mandaba,
los que ostentaba el poder en el pueblo judío, los sacerdotes y el Imperio Romano, que seguiría ofreciendo
su PAX a cambio de impuestos, opresión,
hambre y muerte, pensaron: matamos al perro y se acabó su rabia.
El perro era un judío nazareno llamado Jesús y su rabia, su proyecto, su sueño, su utopía, el Reino de Dios en este mundo, una nueva sociedad regida por la misericordia, la justicia y el amor.
Los que acabaron con Él se equivocaron pues gracias a su muerte, dignamente aceptada, y a su resurrección, manifestada en forma de apariciones a ciertos seguidores suyos, la causa sigue todavía adelante.
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Martes 14 mayo:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Amparo Gimeno Roca y Vicente March Lluna.
Miércoles 15 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
Jueves 16 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
Viernes 17 mayo:
10:00 h. Eucaristía.
20:00 h. Velada de oración musical de Pentecostés
Sábado 18 mayo:
Domingo 19 mayo: Pentecostés (B)
➤ 10:00 h. Eucaristía en sufragio de Carlos Alapón Tomás y difuntos de la familia; Manuel Garza Cordeiro y difuntos de la familia.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
MADRE DE TODOS
Carta del Arzobispo de Valencia
Durante Coincidiendo con la Solemnidad de la Ascensión del Señor, nuestra archidiócesis celebrará este domingo la fiesta de nuestra patrona, la Virgen de los Desamparados. Esta fiesta está marcada por la vinculación identitaria de esta advocación de María con el pueblo y la iglesia de Valencia, y por su relación con los últimos, los pobres y quienes no tienen voz a nuestro mundo, a quienes con aprecio hemos denominado “desamparats”, confiándolos a la intercesión de la Virgen, y a quienes Ella nos enseña a querer y servir de forma privilegiada.
María, representada iconográficamente con los inocentes cubiertos bajo su manto, y dirigiéndolos su mirada, no deja de recordarnos la urgencia de tratar con aprecio a los más débiles e indefensos, despertando en nosotros el sentido de la caridad evangélica, y reanimando nuestros corazones tantas veces acostumbrados a mirar a quien sufre con indiferencia. Desde que el Padre Jofré, hace más de seis siglos impulsara la creación de la Archicofradía de Nuestra Señora de los Inocentes, hasta hoy, la Virgen María se ha convertido en un motor de aprecio en la vida humana, poniendo en valor la dignidad de todos los hijos de Dios, y recordándonos que los más pequeños son los preferidos del Señor.
12 de mayo, Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
Comunicaciones Sociales. «Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: para una comunicación plenamente humana» es el tema que propone el Santo Padre para la Jornada de este año. Ese mismo día, se celebrará en la ermita de Ntra. Sra. de los Ángeles, dentro del Cerro, en Getafe, una eucaristía que conmemora esta jornada mundial presidida por Mons. Ginés García Beltrán, obispo de Getafe, retransmitida por la 2 de TVE.
El Papa: Una madre no debe tener que elegir entre hijos y trabajo
Francisco intervino en los Estados Generales de la Natalidad y contradijo las teorías según las cuales el nacimiento de niños es un factor de desequilibrio: «La vida es un don, no un problema. Sí lo es el materialismo y el consumismo ciego y desenfrenado, que es un virus maligno». El Pontífice citó los datos de un demógrafo: «Las armas y los anticonceptivos invierten con más ingresos: uno mata la vida, el otro la impide». Pide a los gobiernos un mayor compromiso: frenar la hemorragia de vida.
Queridos hermanos y hermanas:
Jesús se despide de sus amigos. Los Apóstoles vieron marcharse al Señor con alegría (Lc 24, 52). Comenzaba un nuevo tiempo, el tiempo de la Iglesia naciente, misionera, dispuesta a llegar a los confines de la tierra.
Hoy, día de
la Ascensión, meditamos que uno de nosotros, un hombre, ha sido elevado por
encima de todo, hasta participar de la vida inmortal del mismo Dios.
Tenemos un
destino glorioso. La puerta está ya abierta, y Jesús nos ha mostrado que todo
lo que sucede en el mundo (los fracasos y los éxitos, las injusticias, los
sufrimientos, las muertes tempranas…) todo entra en los planes de Dios.
Sin la ayuda
de Dios, es difícil entender esto. Por eso Pablo pide la sabiduría para los
creyentes, para que seamos capaces de comprender la grandeza de la esperanza a
la que hemos sido llamados.
Habiendo
conocido al Señor, debemos aprender a amar por nosotros mismos. Y sólo podemos
aprender el amor verdadero a través de las pruebas. Habiendo pasado por nuestro
propio sufrimiento, como sufrió Jesús, aprendemos a ser misericordiosos y
compasivos con nuestro prójimo.
En ocasiones,
tendremos que pasar por la sequedad de la oración, el estado de “desierto” y
abandono de Dios. Es la manera de aprender el amor verdadero, desinteresado,
sin condiciones, como el que Dios nos tiene. Querer a Dios sólo por Dios mismo.
Confiar y orar. Y así crecemos en fe, esperanza y amor.
Somos criaturas débiles, por eso el Señor nos acompaña hasta el final. Habiendo ascendido al cielo, el Señor nos envía el Espíritu Santo, que está presente en nuestra vida como un “soplo apacible” (1 Re 19,12). No vemos al Espíritu Santo, pero Él permanece con nosotros, nos fortalece y nos guía. Siempre. Basta que creamos en ello y vivamos de tal manera que ese Espíritu Santo pueda habitar en nosotros.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.

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