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Domingo de Pentecostés - Ciclo B

HOJA PARROQUIAL

19 de MAYO de 2024 - Pentecostés





Lectura del Domingo de Pentecostés según san Juan (Jn 20, 19-23)

   AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
   «Paz a vosotros».

   Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
   «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

   Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
   «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor

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Comentario de Benjamín Oltra


     El Dios que está dentro y no fuera, que nos abraza y penetra desde dentro y no desde fuera le llamamos Espíritu Santo.

 

     Los cristianos celebramos en Pentecostés el nacimiento de la Iglesia, la nueva comunidad de seguidores de Cristo.


     Nos fijamos en el modo como Juan describe Pentecostés. Sitúa la entrega del Espíritu en medio del reconocimiento de las heridas de Jesús, para mostrarnos que el crucificado es el resucitado. Esto sucede en la única aparición que se da a todos los discípulos, ellos y ellas que a todos hay que tener en cuenta, pues “estaban con las puertas cerradas por miedo…”.


     Cuando la situación ya no puede ser peor, ocurre lo mejor. Experimentan vivo al ejecutado, presente entre ellos y a esto lo llaman “aparición”. Jesús, sorprendentemente llega de improviso, de forma inexplicable pero real. En medio de todos algo nuevo sucede, lo que nunca había ocurrido. El Señor sigue vivo de un modo especial y lo sienten en sus propias carnes. No está vivo fuera de ellos sino vivo en su interior, en lo profundo de sus vidas.

 

     Se les aparece y  lo  experimentan  como  alguien  que  no  lleva cuentas, que no les echa nada en cara. Se les presenta y les dice: “Paz a vosotros” y lo repite, parece que no se lo crean, “Paz a vosotros”, Shalom, y “les muestra las manos y el costado” reforzando la idea de que es Él en persona, que el resucitado es el crucificado, el que murió Jesús se va a ir, pero antes derrama-entrega su Espíritu para que su comunidad, la Iglesia naciente continúe con su proyecto de instaurar el Reinado de Dios en este mundo. Reinado que solo por el perdón, que es la manifestación del amor mutuo, podrá lograrse.


     Les confiere su Espíritu, “recibid el Espíritu Santo” y les da una misión, un proyecto de vida, una tarea inacabable que les dará sentido en sus vidas, ya saben para qué han nacido: “A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados...”.

 

     Les dice que no dejen de perdonar nunca a nadie, que el perdón sea su santo y seña. Este texto está inspirado en uno en el que el rey David dio plena potestad sobre sus bienes al mayordomo de su palacio. Ahora, con la misma fórmula, Jesús da a sus discípulos plena potestad para perdonar.

 

     En la fiesta de hoy el Señor de la Cruz y de la Resurrección, el Señor de la Vida es quien nos convoca y nos entrega su Espíritu. Para Juan, Jesús es el enviado del Padre. En hebreo, enviado es “Sheliah”, que tiene la misma autoridad-potestad que el que le envía. Lo que dice, decide o deja de decir y decidir el enviado es lo mismo que dice, decide o deja de decir y decidir el que le envía. Por tanto, en Juan solo hay un apóstol, Jesús. Pero una vez muerto y resucitado, Jesús es el que envía “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Esto, si te lo tomas enserio, transforma tu vida y te hace temblar. A continuación, les da la capacidad de hacer llegar a todos el perdón de Dios.

 

     Hoy, día de Pentecostés, la Liturgia nos invitan a recibir al Espíritu Santo, el Dios que está dentro y no fuera, que nos abraza y nos penetra, que es nuestra fuerza y nuestra paz para que nuestro destino de creyentes y el de nuestra comunidad no sea otro más que el del perdón y la reconciliación. La presencia del Espíritu en cada uno de nosotros nos empuja y exige perdonar a todos siempre. Esta es la nueva forma de presencia del Señor entre  nosotros.  Forma  de  presencia  que  nos  permite  sentirlo  vivo  en nuestras vidas.

 

     De este modo la auténtica experiencia espiritual, la provista de Espíritu Santo se convierte en una experiencia que provoca al perdón, que da la paz y que hace brotar la alegría. Paz, alegría y perdón son y serán siempre nuestro talante.

      La comunidad de discípulos ha de continuar con la misión que el mismo Jesús les confía y encarga. Jesús se va, pero no se desentiende de nuestra suerte. Él nos envía, nos confiere su Espíritu para que podamos cargar con el testamento que nos dejó, el testamento de vivir el amor traduciéndolo en perdón los unos con los otros como Él nos amaron y nos perdonó primero.

      En el amor traducido en perdón, en el saber-salir-perdiendo es donde Dios se nos hace presente hasta identificarnos con Cristo y con los cristos de hoy.

      Pido al Señor crucificado y resucitado que, en este nuevo Pentecostés, el Espíritu nos lance a perdonar pecados, a lavar culpas, a devolver la inocencia a los caídos, a dar la alegría a los tristes, a expulsar el odio, a promover la concordia y a construir la paz (Cf. Pregón Pascual).



 

 CELEBRACIONES



 Horarios Invierno

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.


Martes 21 mayo:

    10:00 h. Eucaristía.


Miércoles 22 mayo:

    10:00 h. Eucaristía.


Jueves 23 mayo:

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Ramón y María Amparo.


Viernes 24 mayo:

    10:00 h. Eucaristía.


Sábado 25 mayo:

   19:00 h. Eucaristía .

Domingo 26 mayo: Santísima Trinidad (B)

 10:00 h. Eucaristía en sufragio de Familia Sanchis Segovia; Familia Sousa Rodrigo; Roberto Riera Gabriel y Consuelo Balbastre Soria; Ignacio y Carmen.


 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.


NOTICIAS

   PENTECOSTÉS: EL FRUTO DEL ESPÍRITU

   Carta del Arzobispo de Valencia

   La celebración de la solemnidad de Pentecostés, que es el culmen del tiempo de Pascua, es una buena ocasión para que reflexionemos sobre la importancia del Espíritu Santo para nuestra vida cristiana. Él ha sido enviado a nuestros corazones y viene en ayuda de nuestra debilidad para que podamos llamarnos y ser en verdad cristianos: “nadie puede decir <<Jesús es Señor>> si no es bajo la acción del Espíritu Santo” (1Co 12, 3).

     A pesar de esto, para muchos cristianos es el gran olvidado. A diferencia de Cristo, que se hizo hombre y entró en la historia, su acción más difícil de discernir. Para superar esta “marginación” del Espíritu, en ciertos movimientos y grupos se quiere experimentar su presencia de una manera sensible, por medio de ciertos dones y carismas especiales concedidos a algunos cristianos. Ahora bien, las gracias extraordinarias no constituyen su acción fundamental. Quienes las reciben deben acogerlas con humildad y no creerse superiores a los demás, deben vivirlas en comunión con la Iglesia y para su edificación, y deben someterse al discernimiento de los pastores del Pueblo de Dios.


   LA IGLESIA CELEBRA EL DÍA DE PENTECOSTÉS, 19 DE MAYO

Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar: «Laicos por vocación, llamados a la misión»

   La Jornada de este año, explican los obispos de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, invita a todos los bautizados a proclamar el Evangelio, a la misión que Jesús encomendó, «que se lleva a cabo con la fuerza del Espíritu Santo”.

     Los prelados subrayan en su mensaje que «el envío a la misión procede del Padre, que tanto nos ha amado que ha enviado a su único Hijo para que alcancemos la salvación, por su muerte y resurrección. Y es Jesús resucitado el que ha entregado a su Iglesia, a cada uno de nosotros, el Espíritu Santo, que es el alma de la evangelización. Por tanto, es fundamental que descubramos, como miembros del Pueblo de Dios, que tenemos una misión que no es iniciativa nuestra, sino de Dios, que la sostiene y permitirá que perdure por los siglos de los siglos».
   

   El Papa en la misa en Verona: "El Espíritu Santo cambia nuestras vidas"

   El Papa Francisco preside la Misa de Vigilia de Pentecostés en Verona y evidenciando el poder transformador del Espíritu Santo, alienta a los cristianos a estar abiertos a dejar que el Espíritu cambie sus corazones.


AVISOS

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).


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Queridos hermanos y hermanas:


   El soplo del Espíritu que inspiró a la Iglesia primitiva, que es el mismo que se derramó sobre cada uno de nosotros el día de nuestro Bautismo.

   Sin el Espíritu de Dios no podemos conocer a Dios. 

   Sin el Espíritu de Dios no podemos amar a Dios. 

   Sin el Espíritu de Dios no podemos tomar parte en las cosas de Dios, participar en los misterios o sacramentos.

   Sin el Espíritu de Dios no podemos orar a Dios. 

   Sin el Espíritu de Dios no podemos desear a Dios.

   Sin el Espíritu de Dios no podemos dar testimonio de Dios. Es el Espíritu el que nos ayuda a cumplir con la misión que Dios nos ha encomendado. Gracias a Él, podemos ser referencia para los demás, para que, al vernos, sepan que somos creyentes. En lo que decimos y en lo que hacemos.

   El Maestro se presenta en medio de sus discípulos, deseándoles la paz. La paz de Cristo lleva la alegría, e invita a salir, a unirse a la misión, para compartirla. En la comunidad se siente la paz de Dios, y se puede sentir el perdón. Hay que crear las condiciones, primero en el corazón de cada uno, y luego en nuestros grupos, para que ese regalo que es el perdón de Dios no sea algo sólo nuestro, sino que llegue a todo el mundo. Esa paz, esa alegría, debe ser universal. Como nuestra Iglesia.

    Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier. 

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