HOJA PARROQUIAL
10 de JUNIO de 2024 - DOMINGO 10º del Tiempo Ordinario

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Comentario de Benjamín Oltra
Jesús vino a este mundo con la misión de anunciar,
predicar y realizar el reinado de Dios aquí y ahora. Misión a la que se entregó y sirvió hasta morir por ella.
Al llevarla a cabo escandalizó a sus familiares, “madre y hermanos piensan que está fuera de sí”, que está loco.
También a los representantes de la institución religiosa, los letrados que dicen que “está endemoniado, que tiene dentro a Belcebú”. De ser cierto
sería reo de muerte, se habría pasado al enemigo,
se le puede matar.
Dos instituciones, familia y religión, aparecen
en contra de Jesús.
Realmente, con su proceder
pone en peligro su vida, en mucho peligro.
Las instituciones nacen para estar al servicio del individuo y no al revés. O sirven
a las personas o no sirven de nada, no tienen razón
de existir. Nadie nació para morir por una institución. Pero este fue el pecado de los representantes de la institución religiosa del momento,
que afirmaron: “Conviene que uno muera por el pueblo” y lo consiguieron. Maldita la gracia tiene el condenar a alguien y menos para dar gloria a Dios.
Las instituciones nacen para servir, pero con el paso del tiempo, pueden perder contacto
con los valores
que las motivaron al nacer y acaban convirtiéndose en un fin para sí mismas. Esto es lo que pasaba y en cierto modo pasa a la familia y a la religión en los países
del arco mediterráneo.
En vez de servir
y potenciar a las personas,
las controlan y fiscalizan, las limitan
y les quita libertad, no potencian a todos sus miembros, sino que son, más bien, una competencia para alguno de ellos. Llegado a este momento hay que dejarlas
de respetar porque
ya no sirven.
La palabra “familia”, viene de “famulus”, conjunto de servidores. Era un reducto patriarcal donde no se respetaba la libertad de nadie; solo se cumplía la voluntad del parter-familia dueño de vidas y hacienda. En los países de la cuenca del Mediterráneo. La familia era, y en ciertos países sigue siendo, asunto del pater-familia que ha de procurar guardar el honor y procurar que las mujeres no pierdan la vergüenza pues acarrearía el desprestigio, descredito y deshonor.
Por otra parte, la religión acabó siendo un montaje de mediaciones y controles de lo divino y de lo humano; los que en ella ostentaban
el poder no dudaron en condenar y excomulgar a Jesús y lo hicieron
con buena conciencia, pensando
que hacían un favor al mismísimo Dios. Causaban dolor y muerte, pero ellos mantenían su estatus y vivían en paz.
Las instituciones son respetables mientras sirven a las personas, de lo contrario no. Esto se contempla en una renuncia bautismal que invita a no quedarse
en los medios, las cosas, las instituciones y no ir a Dios.
Nada más lejos del evangelio que mantener unas relaciones de fuerza y poder, de autoridad entendida como dominio
sobre las personas.
Jesús arremete contra los que pretenden
ser la clave de la salvación de los demás. Los que piensan:
“o yo o el caos”; amigos,
para Jesús no hay tropa y caudillos..., todos somos igual de responsables.
El Reino que predica
Jesús no es una teoría,
sino una praxis,
un modo de ser y actuar que contempla la acción salvadora
de Dios en ti. Un modo de ser que genera un nuevo modo de relaciones
interpersonales más fraternas, justas y liberadoras que son la base de la vida religiosa: “¿Quién
es mi madre y mis hermanos?
El que cumple la voluntad de
Dios ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”.
Jesús inaugura un nuevo modelo de familia,
el que nace de la vivencia de los valores evangélicos.
La salvación ya no necesita mediadores, necesita medios, nunca mediadores.
La religión es un asunto entre Dios y el creyente.
Dios inicia el trato y lo cierra el creyente. Dios espera, acompaña
y nunca se impone, es como un pobre,
un captaire que espera
tu limosna.
CELEBRACIONES

Horarios Invierno
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
Martes 11 junio:
10:00 h. Eucaristía por los enfermos (Virgen de Lourdes).
Miércoles 12 junio:
10:00 h. Eucaristía.
Jueves 13 junio:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Familia Saíz Lucas.
Viernes 14 junio:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Amparo Gimeno Roca y Vicente March Lluna.
Sábado 15 junio:
Domingo 16 junio: Domingo XI del Tiempo Ordinario (B)
➤ 10:00 h. Eucaristía por el pueblo.
➤ 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
Luis Miguel Castillo, «padre sinodal» valenciano: “En la Iglesia cabemos todos, mientras no rompamos la unidad de la fe, ahora bien no cabe todo, ni el Papa propone tal cosa”
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La Iglesia en 12 Semanas: Jóvenes
La juventud es el
presente y el futuro de la Iglesia. Los jóvenes aportan su energía, pasión y
esperanza a cada comunidad eclesial. Sin embargo, como recuerda el papa Francisco, «también necesitan
signos de esperanza aquellos que en sí mismos la representan: los jóvenes. Ellos,
lamentablemente, con frecuencia ven que sus sueños se derrumban. No
podemos decepcionarlos; en su entusiasmo se fundamenta el porvenir».
Para ese
porvenir, la Iglesia dedica 381 centros para atender a menores y jóvenes. En
2022, pudieron beneficiar 55.451 jóvenes. Estos centros han
sido los más numerosos, por detrás de los centros para mitigar la
pobreza y para promover el trabajo. Su principal objetivo son los colectivos de
infancia y juventud en riesgo, para contener el peligro de que caigan en la
exclusión.
Pero la Iglesia también está con los jóvenes mientras crecen en la fe, ofreciendo programas de formación, acompañamiento espiritual y potenciando la dimensión de caridad, que les permiten dar y recibir.
Francisco: La diplomacia es un signo de esperanza y paz
El Papa Francisco recibió, este pasado sábado 8 de junio por la mañana, a los nuevos embajadores ante la Santa Sede de Etiopía, Zambia, Tanzania, Burundi, Qatar y Mauritania con motivo de la entrega de las cartas credenciales.
Centrándose en primer lugar en el concepto «familia», el Santo Padre explicó que aplicar esta imagen a la comunidad internacional era apropiado porque, recordando un pasaje de la encíclica Fratelli tutti, las familias «son el primer lugar donde se viven y transmiten los valores del amor y la fraternidad, de la convivencia y el compartir, del cuidado y la preocupación por los demás» (Fratelli Tutti, 114). «La noble labor de la diplomacia, tanto a nivel bilateral como multilateral, tiene como objetivo promover y reforzar estos valores, porque son indispensables para el desarrollo humano auténtico e integral de cada persona, así como para el progreso de todos los pueblos», continuó. El Pontífice animó a los diplomáticos, así como a sus respectivos gobiernos, «a promover el bien común, a proteger los derechos fundamentales y la dignidad de todos, y a esforzarse por construir una cultura de solidaridad fraterna y de cooperación».
Queridos hermanos y hermanas:
Los líderes religiosos del tiempo de Jesús estaban abrumados por todo lo que Jesús hacía. Como no podían negar los hechos, le dan la vuelta a lo que hacía Jesús, “satanizan” a Jesús, llamando malo a lo bueno y bueno a lo malo. Algo que hoy sigue siendo actual.
Los intereses desviados, personales y también institucionales pueden pervertir la conciencia. Y cuando eso sucede, el poder del mal se multiplica, pudiendo parecer hasta imparable.
Desacreditando las obras de Cristo, desacreditaban su doctrina, e incluso tenían un motivo para condenarlo a muerte. Un callejón sin salida, que coartaba la libertad de elección de la gente, y les ataba a unos ritos agobiantes.
Jesús, en presencia de su familia, reacciona enseñando lo que es lo correcto, colocando la dignidad y la libertad de la persona por encima de todo, y recordando que cumplir la voluntad del Padre es el motor de su vida.
Por eso, debe ser el motor de la vida de los creyentes. De esa manera, todos los que nos esforzamos por cumplir la voluntad del Padre nos convertimos en familia de Jesús.
El Reino de Dios, el ideal de la vida de Cristo, se convierte en una meta que reúne a muchos hermanos y compañeros, formando una nueva familia, distinta de la de la carne y la sangre, la familia de Jesús.
Puedo sentir a todos los que también creen en ella como “mi madre y mis hermanos”. Empieza una nueva forma de entender la vida, la familia y la misma fe. No es fácil, pero es posible. Lo hicieron María y los Apóstoles. Lo han hecho muchas personas sencillas a lo largo de la historia. Tú, ¿vas a intentarlo? Con la ayuda de Dios, sí se puede.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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