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Domingo del Corpus Christi - Ciclo B

  HOJA PARROQUIAL

3 de JUNIO de 2024 - DOMINGO del CORPUS CHRISTI



Lectura del Domingo del Corpus Christi según san Marcos (Mc 14, 12-16 . 22-26)

   El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»

   Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?» Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»

   Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

   Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.» Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»

   Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.


Palabra del Señor

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Comentario de Benjamín Oltra


   “Corpus Christi”, fiesta de la presencia real de Cristo bajo las especies del pan y del vino, fiesta de alegría y agradecimiento.

Comulgar con Cristo es comulgar con lo que Él comulgo y con quien Él comulgó, por eso la Eucaristía es fuente y cumbre de la vida cristiana.

Los demás sacramentos caminan hacia ella y de ella emanan. Para la vida del cristiano es el sacramento central. Vivirlo supone la plena incorporación a Cristo y a su la Iglesia.

Nuestro Dios por ser Trinidad la religación con Él es, necesariamente, una experiencia comunitaria.

Para nosotros la Eucaristía es el sacramento de la entrega de Cristo a la humanidad, por lo que reclama, anuncia y denuncia una religión basada en el amor y la solidaridad. Ser cristiano no es un asunto místico, interior, personal y privado, es eminentemente comunitario y fraternal.

En y por la Eucaristía expresamos que el amor y la solidaridad son los genuinos vehículos del encuentro y relación con Dios.

Eucaristía y solidaridad van siempre unidas porque:

1º)  La   comida   es   signo    fuente   del   sustento   de   la   vida; si falta comida todo es necesidad, debilidad, degradación y muerte.

2º) Para los judíos compartir la mesa suponía compartir tu condición personal y social con los comensales, tomas parte con quien comes. Se podría decir “Dime con quién comes y te diré quién eres”.

Jesús es un jefe de grupo que se sienta a la mesa a comer con los suyos. Los que toman y comen su pan se asocian a su vida y a su destino, “toman parte de Él”, se convertirán en “otros como Él”. Comulgar es comprometerte, es definirte.

Si participas de la Eucaristía, si comes su pan tendrás que olvidarte de ti mismo, transformar tu vida, dejar de ser dueño de ti mismo y ser de los demás y para los demás; comulgar no es una broma, es un sacramento, es algo especialmente agradable a Dios.

Al comulgar con Cristo quedarás expropiado y ya no te pertenecerás, dirás adiós al “ego” que fuiste y con alegría saludarás al “yo” que vas a ser.

Al participar de la Eucaristía nos alimentamos y solidarizamos con Cristo, comulgamos con su cuerpo y con su vida, con todo aquello por lo que va a pasar. Esto es hacer memorial de su última cena.

Sin Cristo, sin asumir su suerte, su estilo de vida y destino de nada valemos; si no damos testimonio público de Cristo, viviendo como Él, haciéndonos solidarios de los que sufren y padecen reducimos la Eucaristía a un simple ritual vacío y sin sentido, un triste cumpleaños.

Comulgar sin hacer memorial es desertar de nuestra misión cristiana, es reducir la Eucaristía norma o mandamiento del catecismo. Amigos, no se puede ir a Misa y guardar la ropa...

Peor que no creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía sería creer en una presencia tranquilizadora y adormecedora, fuente de desentendimiento y desencarnación.

Para nosotros, la celebración de la Misa es la expresión de la experiencia de la determinación de vivir siguiendo los pasos de Jesús. Optar por los últimos, defender al débil, al huérfano y a la viuda, enfrentarte a los que pisotean la dignidad del ser humano o lo utilizan o manipulan. No se puede amar a Dios olvidándote del sufrimiento del hermano.

Ir a Misa por cumplir con un mandamiento y olvidar lo que Jesús vivió en su última cena, obviando el amor que le debemos a todo ser humano es un insulto al Dios que es Trinidad.

La Eucaristía nos invita a a interpretar la vida como una pasión por Dios Trinidad y una entrega total a los demás.

Jesús en su última cena, en su Eucaristía, dice:

“Haced esto en memoria mía”.

+ *     Hoy, ¿de qué me he de acordar, de quién me debo acordar?

+ +*   Hoy, ¿qué celebro, qué me supone, a qué me invita y compromete?

 

 

 CELEBRACIONES



 Horarios Invierno

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.


Martes 4 junio:

    10:00 h. Eucaristía.


Miércoles 5 junio:

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Delfín Labernia Fibla.


Jueves 6 junio:

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Trinidad Pascual Soria; Isabel López Puche y difuntos de la familia; Antonio Aguilar y difuntos de la familia.


Viernes 7 junio:

    10:00 h. Eucaristía.


Sábado 8 junio:

   19:00 h. Eucaristía.

Domingo 9 junio: Domingp X del Tiempo Ordinario (B)

 10:00 h. Eucaristía por el pueblo.


 12:00 h. Eucaristía por el pueblo.


NOTICIAS

   SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

   Carta del Arzobispo de Valencia

   Celebramos este domingo la solemnidad del Corpus Christi, en la que agradecemos al Señor el regalo de su presencia entre nosotros en el sacramento de la Eucaristía. Esta fiesta nos recuerda también que no podemos considerarnos buenos amigos de Jesús si no nos alegramos de la invitación que Él nos hace a participar en el banquete de su cuerpo y de su sangre. Participar en la Eucaristía dominical no es únicamente cumplir una ley o una norma impuesta: es signo de que por encima de otras cosas valoramos la amistad con Jesús.

Esa amistad con Cristo es también el fundamento de la unidad entre nosotros. Cuando leemos el Evangelio descubrimos que entre los discípulos no había una unidad fuerte: existían diferencias por las expectativas que cada uno tenía; a menudo discutían quién de ellos sería lo más importante en el reino de Dios; no pensaban todos del mismo modo ni tenían la misma forma de ser… ¿Qué es lo que los mantenía unidos? Quien los unía era Jesús y sin Él no tenía ningún sentido permanecer juntos.


   2 de junio, Día de la Caridad: «Allí donde nos necesitas, abrimos camino a la esperanza»

   Hacerse caridad, pan que se parte.

   El pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6, 51)

   La fiesta del Corpus Christi, Día de la Caridad, nos sitúa en el centro de la vida cristiana y “nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana” (1). No hemos de olvidar que comulgar con Jesús es comulgar con alguien que ha vivido y ha muerto entregado totalmente por los demás. Su cuerpo es un cuerpo entregado y su sangre es una sangre derramada por la salvación de todos.

   Los obispos invitamos a todos los cristianos, y de manera especial a cuantos trabajan en la acción caritativa y social, a actualizar este gesto en la vida diaria, haciéndonos caridad, pan que se parte y reparte entre nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más pobres y vulnerables, hambrientos de pan, justicia y dignidad. “En verdad la vocación de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jesús, pan partido para la vida del mundo” (SCa 88).

   

   El Papa a la Asociación Cristiana de Trabajadores: “servicio hacia los más débiles"

   El Papa, al recibir hoy a la Asociación Cristiana de Trabajadores de Italia (ACLI), les alentó a seguir su servicio por el bien de los trabajadores, de los pensionistas, de los jóvenes, de los extranjeros y de tantos que se encuentran en situaciones de necesidad.


AVISOS

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).


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Queridos hermanos y hermanas:


   Hoy celebramos un misterio de la fe: el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, que sólo se puede comprender cuando conocemos la vida de Jesús.

   Su vida fue una continua entrega de sí llevada hasta el final, hasta el extremo: nadie ama tanto como el que da la vida por los amigos. Toda esa vida y toda esa muerte están condensadas en cada una de nuestras celebraciones eucarísticas.

   La Eucaristía, es nuestra posibilidad de recuperar la alegría y, revitalizados, debe llevarnos a la misión. El Señor nos espera en el compromiso activo y sin límites en pro de un mundo mejor. Debemos compartir con los demás nuestra felicidad, al estilo de Jesús, es decir:

* Reconciliar a los hombres con su pasado, consigo mismo, para que se sientan y vivan como hijos de Dios, pues lo son.

* Ponerse siempre de parte del pobre, del que es marginado por la mayoría, del que no tiene derechos, del que menos pinta.

* Consolar, curar, apoyar, alimentar, dar libertad a los que creen que el sufrimiento tiene la última palabra.

* Buscar la soledad, lo escondido para encontrarse con el Padre y sentirse amado sin condiciones; perdonado porque sí; pacificado y fortalecido porque Dios es así. Porque sabe que somos de barro. Y ante las caídas y desesperanzas, sólo tiene una pregunta que hacernos: ¿Me amas?

* Ser constructores de la gran familia del Padre, hermanos todos en Cristo y hermanos todos en el Espíritu.

   Este es el proyecto del Padre. Comer a Jesús que es pan es hacerse uno con él, dejar que su vida corra por nuestras venas; dejarle que ore en nosotros; amar y consolar con nuestro corazón y nuestras manos; ir por los mismos caminos por donde él gustaba meterse; mirar con sus ojos limpios a los hombres; experimentar con él que las cosas no dan la felicidad y que los pobres y despojados por amor estarán más cerca de Dios y de los hombres.

   Comulgar es ofrecernos a Él, contar con su ayuda (con la promesa del Espíritu), es una garantía de felicidad presente y futura. Acerquémonos, pues, hasta su mesa, ofrezcámosle nuestras personas y recibamos el regalo de felicidad y vida eterna que nos tiene reservado.

    Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier. 

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