HOJA PARROQUIA
18 de AGOSTO de 2024 - DOMINGO 20º del Tiempo Ordinario

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
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Comentario de José María Castillo
Estas palabras de Jesús que, según el criterio del evangelio de Juan, explican el significado de la eucaristía, dicen varias cosas: 1) Que en la eucaristía está presente el mismo Jesús, su carne y su sangre. 2) Que esa presencia está vinculada al pan y al vino. 3) Que ese pan y ese vino son verdadera comida y verdadera bebida. 4) Que esa comida y esa bebida dan vida, una vida plena, abundante, sin limitación alguna. Lo cual quiere decir esto: si lo que más apetecemos los mortales es tener vida, una vida que no se vea amenazada, carente de ilusión y de alegría, en la eucaristía nuestra vida se une a la vida de Jesús y adquiere la plenitud de vida que caracterizó la vida de Jesús. Una vida tan plena, que supera hasta el límite de la muerte. Es vida total, que rebasa la historia, es decir, supera las limitaciones propias del tiempo y el espacio.
Nótese que Jesús no pone el acento de su explicación en el hecho de su "presencia" en la eucaristía. Jesús pone todo el peso de sus palabras en la "vida" que tendrá y llevará el que le recibe al comer "el pan de la vida". Nunca se ha puesto en duda el hecho de la presencia de Jesús en la eucaristía. Otra cosa ha sido la explicación de ese hecho. Hasta el s. XI, la explicación común se tomó de la filosofía de Platón. Era la explicación simbólica. Después se impuso la explicación a partir de la filosofía de Aristóteles, la realidad como substancia y accidentes. Esta es la doctrina oficial de la Iglesia. En el s. XX, se empezó a hablar de la explicación fenomenológica, es decir, lo que importa es la "finalidad" y la "significación" del pan y el vino en la eucaristía.
En la eucaristía no recibimos el cuerpo "histórico" de Jesús, porque ese cuerpo ya no existe. Recibimos el cuerpo "resucitado". En la eucaristía no tomamos carne y sangre. Recibimos a una persona, a Jesús mismo. Pero dos personas (el creyente y Jesús) no pueden unirse nada más que mediante expresiones simbólicas, que así es como se expresa la entrega, la donación y la unión de un ser personal con otro. El pan y el vino de la eucaristía, si los analiza un químico, siguen siendo pan y vino. Pero ese pan y ese vino, para el creyente, simbolizan y contienen la presencia de Jesús en nuestras vidas. Comulgar, por tanto, no es recibir una "cosa sagrada", sino unirse a Jesús, de forma que la vida de Jesús sea vida en nuestra vida y forma de vivir. Por eso Jesús insiste más en la "vida" que en la "presencia". Lo que importa no es saber que Jesús está en la eucaristía, sino vivir como vivió Jesús y tener la vida que tiene Jesús, el Señor de la vida.

Horarios Verano - Julio
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h.
En septiembre se reanudarán las misas entre semana y el tiempo de Adoración.
Martes 20 agosto:
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NOTICIAS
La Catedral recupera el “Misterio de la Asunción de la Virgen” después de 400 años
Un total de 14 actores- representando al Ángel, a María y a los 12 apóstoles- ofrecen esta obra en valenciano, a iniciativa del Grup de Mecha
Un total de 14 actores- representando al Ángel, a María y a los 12 apóstoles- han ofrecido esta obra en valenciano, en seis escenas y con acompañamiento musical e indumentaria de Enrique Marzal. En el equipo de trabajo han participado historiadores, músicos, expertos en teatro e indumentaristas.
La representación ha precisado de una dirección escénica experimentada por la complejidad de la puesta en escena, en relación con la conjunción de diálogos, y la dirección artística ha participado en la adaptación de los textos a fin de mejorar la comprensión y fluidez.
Jornadas de delegados de Pastoral de la salud en Madrid, del 23 al 25 de septiembre
El departamento de Pastoral de la Salud convoca a los delegados de esta Pastoral a su encuentro anual, que tendrá lugar en Madrid del 23 al 25 de septiembre.
En vísperas de la celebración del Jubileo 2025, el título que encabeza el programa de este encuentro es «Peregrinos de la esperanza». De hecho, la primera tarde de estas jornadas, el lunes 23 de septiembre, se ha reservado para que el coordinador del Secretariado para el Jubileo 2025, Francisco Julián Romero Galván, presente los datos generales del Jubileo y también, lo que es específico para los enfermos.
El Papa dará un nuevo impulso a las Iglesias en Asia
Con vistas al viaje del Papa, en septiembre, a Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur, el presidente de la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia ofrece una mirada de la importancia de la próxima visita: "El Santo Padre podrá tocar la diversidad dinámica de las Iglesias asiáticas y la fe firme de sus pueblos". El tema del cuidado de la creación es importante: "Los efectos del cambio climático son devastadores en Asia".
Queridos hermanos y hermanas:
Jesús vuelve a presentarse como el Pan de vida bajado del Cielo. Para entender estas palabras, hay que tener en cuenta toda la vida de Jesús: su camino, su destino, su entrega. Esa entrega fue total, se vació de sí para que nosotros pudiéramos vivir. Comer su carne y beber su sangre es abrirse en la fe a Él, para participar en ese camino, en ese destino, en esa entrega.
La Eucaristía me pone en contacto con la vida eterna, me permite vencer la muerte y la infelicidad. ¿Qué don puede haber más deseable? ¿Puedo pedir algo que sea más que la vida eterna?
En la Eucaristía está presente todo el deseo de comunión de Dios conmigo, su deseo de que yo acepte su don como acto de amor, que comprenda la importancia única que tiene su Hijo para mi vida y para mi realización. La vida llega a mí desde el Padre, a través de la carne del Hijo, gracias a la mediación de la Iglesia apostólica, que celebra la eucaristía para que también yo, con mi carne purificada y entregada, me vuelva puente para hacer llegar al mundo la vida.
Os saluda y bendice, vuestro cura y amigo, Olbier.
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