Para Jesús, Dios ni premia ni castiga a nadie en esta vida. Si Dios premiara o castigara en esta vida, el que menos estaría cojo.
Rompamos de una vez y por todas con el nefasto concepto del Dios justiciero; Dios no castiga a los malos y a los buenos si se despistan. Creedme.
Para romper de una vez y por todas con el concepto del Dios vengativo y justiciero podríamos preguntarnos qué quiere decir Jesús cuando le llama “Padre”, “Abba”, y Él, a sí mismo, se llama “Hijo”.
Preguntémonos, ¿de qué Dios es Jesús su Hijo? Del que nos reveló al vivir como vivía, al hacer las cosas de hizo y al decir lo que decía. En la vida, obras y dichos de Jesús se nos revela un Dios que es Amor, compasión y misericordia.
En Jesús, “Dios es Amor” y amar es su oficio, no tiene otro. Amar es tener el corazón lleno de personas.
Ahora sí que nos podemos preguntar, ¿qué se puede esperar de un Padre que es Amor? Que ame, que dé y se dé a los que tiene en su corazón para que crezcan, para acompañarlos y ayudarles a crecer.
“Amor” es el mismo nombre de Dios. No lo olvidemos nunca, todo aquello que tiene que ver con el amor, tiene que ver con Dios. Nada más lejos del ser justiciero y vengador.
También el evangelio de hoy nos habla de una higuera -símbolo del templo de Jerusalén-, árbol que da dos veces fruto, y fruto abundante.
Fruto abundante es lo que se espera del amor, que dé sus frutos; pues sin obras, sin frutos es un amor muerto, un puro egoísmo.
También nos habla de un dueño y un viñador, ¿quién de los dos en esta metáfora es Dios? Los dos a la vez. Dios es Padre que nos crea, nos planta y es viñador que nos trabaja y cuida. Dios es nuestro dueño y nuestro viñador. No olvidemos nunca que la gloria de un padre es ver a sus hijos crecer y dar frutos.
Podríamos preguntarnos, ¿qué frutos puede esperar un padre y para qué quiere esos frutos?
Los clásicos decían que la acción sigue a la esencia, que los perales dan peras, luego los frutos que los padres pueden esperar de sus hijos son los que expresan su esencia: los actos amor filial.
Dios, que es “Amor”, quiere vernos vivir y ser a su imagen y semejanza. Los frutos que de nosotros espera son los propios del amor.
Dios, al ser Amor, es también esperanza; nunca desespera de nadie, siempre da una oportunidad más. En esto es como las “madres”, paciencia infinita, sus “ultimátums” son “penúltimatums”. Las madres siempre esperan que sea la última vez que te comportes como lo acabas de hacer.
Dios, en su lado femenino, como todas las madres, no se cansa de esperar, es incansable; cuidados y paciencia no le faltarán, que no se diga.
Dios nos vive con pasión, es con nosotros compasivo, somos su pasión. Dios, también soporta y carga en su corazón con nuestras miserias, es misericordioso. “El Señor es compasivo y misericordioso”, (Sal102).
Sólo tenemos que ver cómo vivía Jesús para saber en que Dios creía, su vida y sus obras fueron una parábola del amor que Dios nos tiene. Viéndole vivir podemos saber en qué Dios podemos creer y esperar.
Quien quiera saber de Dios, que acuda a la vida de Jesús, que es la forma visible de un Dios invisible. No solo sus palabras fueron divinas, sino que su propia vida también lo fue, es Palabra de Dios.
Jesús, en su vida, en sus hechos y dichos, en lo que hizo y dijo es el mejor retrato de Dios.
Dios es Jesús. Dios se nos dio a conocer en la persona de Jesús. Tal y como vemos a Jesús, así es Dios.

Horarios
Sábados a las 19:00 h
Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h
Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.
Martes 25 marzo:
10:00 h. Eucaristía
Miércoles 26 marzo:
10:00 h. Eucaristía
Jueves 27 marzo: jueves de Formación
10:00 h. Eucaristía en sufragio de la familia Sanchis Segovia, Salvador Rodrigo y Amparo Tamarit, Roberto Riera Gabriel y Consuelo Balbastre Soria.
19:00 h. Formación mensual
Viernes 28 marzo:
10:00 h. Eucaristía
19:00 h. Vía Crucis - Prepara Cáritas
Sábado 29 marzo:
19:00 h. Eucaristía
Domingo 30 marzo:
10:00 h. Eucaristía por el pueblo
12:00 h. Eucaristía por el pueblo
LOS PAPAS Y LA PESADILLA DE
LAS ARMAS,
UN MONSTRUO DEVORADOR DE LA
HUMANIDAD
En este momento en que en Europa se siguen elaborando cada vez con mayor detalle planes de rearme que prevén, entre otras cosas, la reconversión de las fábricas para producir armas y aviones teledirigidos, a continuación algunas reflexiones de los Papas sobre estos instrumentos de muerte que no pueden traer ni garantizar la paz.
Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano
«Es por la fuerza de la razón, no por la fuerza de las armas, que la Justicia se abre camino» (Pío XII, radiomensaje dirigido a los gobernantes y a los pueblos, 24 de agosto de 1939). «Los caminos de la paz son los caminos de Dios» (Juan XXIII, radiomensaje dirigido al mundo entero para la concordia de los pueblos, 10 de septiembre de 1961). «La respuesta a la guerra no es otra guerra, la respuesta a las armas no son otras armas». (Francisco, audiencia general del 10 de marzo de 2021). En el magisterio pontificio, las palabras de los Papas trascienden en muchos casos el contexto histórico en el que fueron concebidas y pronunciadas. Acotando el foco a las reflexiones sobre la guerra, se ve un horizonte amplio y abierto: no están ancladas sólo a fechas que destacan en los libros de historia o a un acontecimiento bélico concreto. Los llamamientos de los Papas para evitar el uso de las armas trascienden el tiempo: pueden referirse al pasado, al futuro y, sobre todo, al presente. De hecho, es en la coyuntura del presente, incluso en esta época sacudida por guerras lacerantes no sólo en Ucrania y Oriente Medio, donde las palabras de los Pontífices sobre el uso y la posesión de armamento deben ser acogidas y escuchadas: son voces, siempre actuales, que exhortan a la humanidad a desmontar la lógica fratricida y a vivir las de la fraternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.