BUSQUEDA DE IDIOMA

BÚSQUEDA POR FECHAS

DOMINGO 24º DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo C

 HOJA PARROQUIAL


14 DE SEPTIEMBRE DE 2025 -  24º TIEMPO ORDINARIO



Lectura del santo evangelio según San Juan (Jn 3, 14-21):

“Dijo Jesús a Nicodemo: “Lo mismo que elevó Moisés a la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por las obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”.

Palabra del Señor
________________________________________________

Comentario de Benjamín

Luces y sombras, cirios y cruces. Así podríamos titular este fragmento. Comenzaremos por los cirios, las luces que nos aporta Jesús que en una larga confidencia a Nicodemo le dice: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno…, sino para que tengan vida eterna (…) Para que el mundo se salve por él”.

Tener vida eterna es vivir en la temporalidad, en el hoy, en el ahora y en el aquí como lo viviría el mismo Dios en tu lugar, como viviría hoy el mismo Jesús de Nazaret.

Jesús lo realizó a la perfección, todos los momentos de su vida merecieron ser eternizados. Y lo consiguió buscando siempre la voluntad de Dios para cumplirla. Fue absolutamente fiel a lo que de Dios le venía.

Por tanto, ya no nos basta con conocer la voluntad de Dios, necesitamos además “luz”, clarividencia para saber en cada momento la forma concreta de cumplir su voluntad, eso es “realizar la verdad”, que es la “Luz”.

Amigos, no sólo nos falta amor para ser buenos, nos falta la “luz” para saberlo realizar. Nos falta oración, tiempo de discernimiento para ver con claridad y “realizar la Verdad”.

Y, ¿qué es la “Verdad”? Nada. No es objeto de discusión, ni de elucubración; la “alétheia” de los griegos la están buscando los filósofos desde los presocráticos hasta nuestros días y no la encuentran.

La “Verdad” en sí misma no existe; existe encarnada. Los humanos no vivimos los hechos, lo que ocurre, sino que vivimos las interpretaciones que hacemos de lo que ocurre. Un mismo hecho está sujeto a tantas lecturas o interpretaciones como personas lo viven.

Por eso afirmo que la verdad se da siempre encarnada, encarnada en ti, en mí, en el otro…

Si esto es así, y lo es, caeríamos en un relativismo moral si no tuviéramos a Jesús de Nazaret como referente personal necesario, como espejo en quien mirarnos, como clave de lectura e interpretación de todo lo que nos ocurre. También es nuestra clave de respuesta ante las distintas situaciones en que nos vamos encontrando.

Cristiano es quien se pregunta cómo actuaría Jesús en su lugar y circunstancias y toma su misma opción. Ese “se acerca a la luz”. El discernimiento cristiano nos hace “hijos de la Luz”. Por el contrario, afirma Jesús: “El que obra perversamente detesta la luz”.

Ahora viene lo de la “santa Cruz” y su exaltación. Somos animales espaciotemporales, vivimos en el espacio y en el tiempo. Y los creyentes confesamos que Dios habita en nosotros, que somos su templo, que somos espacio sagrado. Tal es así que puedo afirmar que, tanto yo como el que tengo a mi lado, somos el paraíso donde Dios vive.

Por tanto, todo hándicap, toda dificultad o inconveniente que vaya encontrando en mi trato conmigo mismo o con los demás, que denigren, estropeen o nieguen el que somos espacio sagrado son las “cruces santas” con las que tengo que cargar. Las demás, no. Esas que son instrumentos de “mortificación”, son cruces sádicas que tengo de desterrar, sacudírmelas de encima cuanto antes, de lo contrario ellas podrán conmigo, no conducen a nada bueno. Mi Dios, a quien Jesús llamaba Padre, quiere la vivificación de sus criaturas y no su mortificación, lo único que quiere es que tengamos vida y vida en plenitud.

Mortificar significa dar muerte y eso nunca. Al Padre de Jesús solo podemos darle gloria viviendo nuestra temporalidad con los criterios propios de la eternidad.

¡Que todo cuanto hagamos o dejemos de hacer merezca ser eternizado!

Posdata. –

Les aseguro y garantizo que es más cómodo y sencillo padecer un cilicio los viernes, sufrir el flagelo los jueves o soportar de vez en cuando un garbanzo en el zapato.


CELEBRACIONES

 


Horarios

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h


Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.

Martes  16 septiembre

     10:00 h. Eucaristía

Miércoles  17 septiembre

    10:00 h. Eucaristía

Jueves 18 septiembre

    10:00 h. Eucaristía

Viernes  19 septiembre:  

    10:00 h. Eucaristía

 Sábado 20 septiembre

    19:00 h Eucaristía  

Domingo 21 septiembre: 25º Domingo del Tiempo Ordinario

   10:00 h. Eucaristía  por el pueblo

   12:00 h. Eucaristía  por el pueblo


NOTICIAS

INICIAMOS UN NUEVO CURSO

Carta del Arzobispo de Valencia

Con la llegada del mes se septiembre, el final del periodo de descanso para muchos y el comienzo del nuevo curso escolar, la vida va recuperando el ritmo ordinario. En la diócesis, en muchas parroquias, movimientos y asociaciones eclesiales el verano no ha supuesto una interrupción de las actividades pastorales, sino una ocasión para vivir experiencias que para muchos habrán sido importantes para la propia vivencia de la fe como campamentos, convivencias o peregrinaciones. Quisiera mencionar de manera especial un acontecimiento que, quienes hemos participado en él nunca olvidaremos: me refiero a la celebración del jubileo de los jóvenes. Estoy convencido de este momento de vivencia de la fe, de experiencia de fraternidad y de eclesialidad que hemos compartido nos ha ayudado a todos a sentirnos más miembros de la gran familia de la fe que es la Iglesia. Gracias a todos los que, con vuestro compromiso, os habéis implicado en la organización de todas las actividades eclesiales del verano.

El curso que ahora comenzamos está marcado por tres acontecimientos importantes para nuestra diócesis. Me gustaría que los tuviéramos en cuenta en la vida de todas las parroquias. En primer lugar, no olvidemos que estamos todavía en el año jubilar. Es una ocasión a crecer en la esperanza y nos debe llevar a un compromiso para ser sembradores de esperanza en nuestro mundo, de modo especial en los corazones de aquellos que están angustiados por algún sufrimiento. Hemos vivido momentos bonitos a lo largo de todo el año desde el día de la apertura en la Catedral. Os invito a que durante estos meses finales del año profundicemos en el mensaje espiritual de este jubileo para vivir nuestra propia vocación confiando en el Señor, y con la esperanza de que Él hace fructificar todo trabajo bien hecho al servicio de su Reino.

JORNADAS DE RESPONSABLES DE LOS SERVICIOS DIOCESANOS DE PASTORAL VOCACIONAL, 26 Y 27 DE SEPTIEMBRE

Estas Jornadas comenzarán el 26 de septiembre, viernes, por la tarde, con la presentación y saludo a los participantes de Luis Manuel Romero, Secretario del Servicio de pastoral de la vocación de la Conferencia Episcopal Española.

La primera ponencia, a las 19.30 horas, será ofrecida por Mons. Luis Argüello, obispo responsable del servicio de pastoral vocacional de la Conferencia Episcopal Española, quien disertará sobre el Congreso de vocaciones, celebrado el pasado mes de febrero en Madrid.

El sábado, 27 de septiembre, estará dedicado a experiencias, testimonios vocacionales y trabajos en grupo de los responsables de los Servicios diocesanos de pastoral de la vocación.

Además, presentarán las propuestas del servicio de pastoral de la vocación de la Conferencia Episcopal Española, con un posterior diálogo con los participantes. Finalizará este encuentro con la presentación de la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones y vocaciones nativas.

EL PAPA: EL OBISPO, UN SIERVO QUE ANUNCIA EL EVANGELIO CON VALENTÍA

Al recibir en Roma a los Obispos ordenados en el último año que participan en los dos cursos de formación en el Vaticano, León XIV recuerda los numerosos desafíos culturales y sociales que enfrentan los nuevos Obispos: la guerra y la violencia, el sufrimiento de los pobres, la aspiración a un mundo más fraterno y solidario, el valor de la vida. El Pontífice enfatiza la necesidad de traducir el servicio en un estilo de apostolado diverso y creativo, según la situación.


Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

Un clima de diálogo caracteriza la audiencia del Papa hoy, 11 de septiembre, en el Aula del Sínodo, con los Obispos ordenados en el último año y aquellos que sirven en países de misión. El Papa León XIV habla en inglés e italiano, bromea sobre su voz antes de cantar el "Veni Creator" y también reflexiona sobre la sensación de asombro que aún siente cuatro meses después de su elección. "Pensaba – enfatiza – que yo también llegaría a este curso vestido de negro".

Siervos de Dios y del pueblo

“Ante todo, quisiera recordarles algo tan simple como imperceptible: el don que han recibido no es para ustedes mismos, sino para servir a la causa del Evangelio. El Obispo es un siervo; el Obispo está llamado a servir a la fe del pueblo”.

Un estilo hecho de cuidado y atención a la realidad

Un servicio humilde, por lo tanto, de proximidad, porque, citando de nuevo al Papa Francisco, la cercanía al pueblo se logra «a través de nuestras manos abiertas que acarician y consuelan; a través de nuestras palabras, dirigidas para ungir al mundo con el Evangelio y no a través de nosotros mismos; a través de nuestros corazones, cuando están cargados con las angustias y las alegrías de nuestros hermanos». El Pontífice los invitó hoy a cuestionarse sobre qué significa «ser servidores de la fe del pueblo».

Los desafíos que enfrentan

La mirada del Papa se dirige entonces al presente, que nos invita a observar; un presente marcado por la crisis de fe, por las dificultades para transmitirla; realidades que «nos invitan», afirma, «a redescubrir la pasión y la valentía para un nuevo anuncio del Evangelio». No debemos olvidar a quienes están alejados de la fe, pero tienen sed de espiritualidad, a quienes llaman a las puertas de la Iglesia y, sin embargo, «a veces no encuentran el lenguaje ni la forma adecuados en las propuestas pastorales habituales».

Pastores entre la gente

Para el Papa León, la misión de la Iglesia es clara: una Iglesia atenta, cercana, dispuesta a acoger el dolor y las alegrías de tantos.

“La Iglesia os envía como pastores atentos y solícitos, que saben compartir el camino, las preguntas, las angustias y las esperanzas del pueblo; pastores que desean ser guías, padres y hermanos de los sacerdotes y de nuestros hermanos en la fe”.


AVISOS

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.