HOJA PARROQUIAL
28 DE DICIEMBRE DE 2025 - LA SAGRADA FAMILIA
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. José se levantó, tomo al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: “Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto”. Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y vuelve a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño”. Se levantó, tomo al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero al enterarse que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría nazareno.
Palabra del Señor
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Comentario de Benjamín
Los componentes que fraguaron la familia de José y María, los padres de Jesús fueron la suma de una serie penurias económicas, dudas, angustias, oscuridades y obediencias, más entregas y vaciamientos personales, “obediencias”. Todo ello soportado por unas lealtades y fiabilidades a lo que ellos barruntaron que les venía de Dios.
Al fin y al cabo, a la luz de lo que nos dicen los Evangelios de la Infancia, fue una familia que tuvo como norma y citerior de gobierno el amor a Dios, que fue lo que marcó caminar por este mundo.
Digo “amor a Dios”, porque el amor se expresa en actos de fiabilidad y obediencia. Quien está enamorado, piensa: “no lo veo claro, pero por tu palabra lo acepto, lo hago mío, corro con gastos y riesgos”.
Recordad que Jesús en una ocasión, dijo: “Mi familia, mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra y la cumplen”. Con esta expresión describe a sus padres, a José y a María.
Dios, por ser Amor nunca nos sale barato. El amor, bien sea en mayúscula o en minúscula, siempre es caro. Amar es vaciarse, es dar y darse, es entregarse sin más y porque sí a la persona amada.
Louis Evely, decía que “el amor comienza después de la luna de miel”, cuando empiezan los disgustos, los reveses o las discrepancias. El amor nunca nos libra de angustias ni problemas, pero nos da la fuerza y la esperanza suficiente como para soportarlos e intentar darles solución.
Todos los hijos de una familia están hechos del mismo barro y fueron cocidos en el mismo vientre, pero cada uno salió con un temple.
Los padres tienen por oficio educar, acompañar a sus criaturas a descubrir el gusto de llegar a ser personas…
Hacer una persona a partir de una criatura recién nacida es un trabajo de titanes, nunca se puede bajar la guardia. Ser padre-madre, hacer de una criatura una persona de bien es todo un arte, un duro quehacer, en principio solo apto para personas admirables y de una entrega absoluta.
Los padres sois admirables y, para los cristianos, imitables. Nos marcáis el rumbo, el cómo el por donde ir, nos ponéis delante la tarea, los deberes inherentes al seguimiento de Jesús. Puesto que vuestro empeño príncipe es humanizar a vuestros hijos, antes os habéis tenido que humanizar vosotros. El oficio de ser padres/madres es el oficio de la humanización de tu propia persona y de tu propia historia. Tener un hijo es un don, una gracia, un regalo, pero un regalo envenenado, puesto que es un reto y una tarea de por vida. Acompañarlos hacia su humanización perfecta.
Al concebir un hijo adquirís el compromiso de su humanización, de hacerlo crecer como persona humana. Si los padres son creyentes, esto es como para echarse a temblar, pues cada vez que nace una criatura es una prueba evidente de que Dios todavía cree en la humanidad. Y vosotros sois los protagonistas responsables.
Los valores y contravalores de los padres pasan a los hijos, un niño es una ventana abierta a su hogar, viéndolo a él adivinas cómo viven, piensan o sienten sus padres.
José y María acompañaron en su crecimiento a Jesús. Los especialistas en Sagrada Escritura dicen que las Bienaventuranzas fueron las costumbres que Jesús tuvo de vivir. Las notas que formaron su carácter, los valores que aprendió en el hogar de sus padres.
Hoy celebramos en fiesta litúrgica la memoria de la familia del carpintero de Nazaret que supo educar y acompañar en su crecimiento humano a su hijo Jesús, que fue tan humano, tan humano, que así solo podía serlo Dios.
Esta fiesta que celebramos anima nuestros deseos de crecimiento en humanidad y nuestra responsabilidad en el acompañar en ese mismo crecimiento a los más pequeños y vulnerables, a los niños.
¿Cómo conseguirlo? Como José y María, siendo buscadores de la voluntad de Dios. Y si la encontramos aceptándola, asumiendo que lo que nos pide, por mucho que sea, siempre será lo mejor para nosotros.
CELEBRACIONES

Horarios
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h
Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.
Martes 30 diciembre:
10:00 h. Eucaristía
Miércoles 31 diciembre:
10:00 h. Eucaristía del Pollito
Jueves 1 enero: SANTA MARÍA MADRE DE DIOS
10:00 h. Eucaristía
12:00 h. Eucaristía
Viernes 2 enero:
10:00 h. Eucaristía
Sábado 3 enero:
19:00 h Eucaristía
Domingo 4 enero:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Antonio Olbier y Delfín Labernia Fibla.
12:00 h. Eucaristía por el pueblo
NOTICIAS
Jornada de la Sagrada Familia: Matrimonio, vocación de santidad
Domingo 28 de diciembre
El domingo siguiente del día de Navidad la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Una jornada para rezar por las familias y animar a las familias a ser fieles a la vocación a la que han sido llamadas. Este año lleva como lema ‘Matrimonio, vocación de santidad’.
Con motivo de la Jornada de la Sagrada Familia los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española (CEE) reflexionan en su mensaje sobre el gran don de la vocación matrimonial y familiar, a la luz de lo vivido en el Congreso para las Vocaciones ‘Asamblea de llamados para la misión’, organizado por la Conferencia Episcopal Española en febrero de este año.
Los obispos subrayan que el camino vocacional de cada persona “es un plan único trazado por Dios, que se va revelando en el tejido real de la vida”. “En el caso del matrimonio, la llamada no se percibe habitualmente como una decisión previa y abstracta —como si primero uno descubriera su vocación al matrimonio y solo después encontrara a la persona adecuada—, sino que nace precisamente en el encuentro con alguien concreto”, destacan los obispos.
“Es en el amor hacia una persona determinada, explican en el mensaje, donde el hombre y la mujer descubren que Dios los llama a vivir una comunión estable y fecunda, a hacer de ese vínculo una entrega total y definitiva. De este modo, cada historia de amor auténtico puede convertirse en lugar de llamada y de misión: el espacio donde Dios invita a los esposos a ser signo visible de su propio amor fiel y creador”, añaden.
Asimismo, recuerdan la llamada a la santidad de los matrimonios con las palabras que el papa León XIV dirigió en el Jubileo de las Familias: “En las últimas décadas hemos recibido un signo que llena de gozo y, al mismo tiempo, invita a reflexionar: me refiero al hecho de que fueron proclamados beatos y santos algunos esposos, no por separado, sino juntos, como pareja de esposos. Pienso en Luis y Celia Martin, los padres de santa Teresa del Niño Jesús, y recuerdo también a los beatos Luis y María Beltrame Quattrocchi, cuya vida familiar transcurrió en Roma, el siglo pasado. Y no olvidemos a la familia polaca Ulma, padres e hijos unidos en el amor y en el martirio”.Además, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida ha preparado un folleto para orar en familia esta Navidad y las estampas y carteles en los diferentes idiomas. z
Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2026: «¡Abrámonos a la paz!»
El papa León XIV ha preparado un mensaje para la la 59.ª Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero de 2026. El mensaje lleva por título La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante”. «¡La paz esté contigo!», así comienza el Santo Padre su mensaje en el que destaca la paz como «palabra» de Jesús resucitado: «Es su palabra, que no sólo desea, sino que realiza un cambio definitivo en quien la recibe y, de ese modo, en toda la realidad».
El Papa en el Ángelus: El perdón es una fuerza más auténtica que la de las armas
En su alocución previa a la oración mariana en la fiesta de San Esteban, protomártir, el Pontífice reflexiona sobre el martirio como un "nacer a la luz" y exhorta a los fieles a no pasar indiferentes ante la historia, afrontando las incertidumbres del mundo actual con la tenacidad de la fraternidad y el cuidado del prójimo.
Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano
“El cristiano no tiene enemigos, sino hermanos y hermanas, que siguen siéndolo incluso cuando no se comprenden entre ellos”. Con esta contundencia se expresó el Papa León XIV este viernes 26 de diciembre desde la ventana del Palacio Apostólico. Ante una Plaza de San Pedro colmada de peregrinos, el Pontífice reflexionó sobre la figura de san Esteban, protomártir, cuya fiesta se celebra hoy, día festivo en Italia y en el Vaticano.
El martirio como nacer al cielo
El Papa comenzó explicando que, para los primeros cristianos, el martirio era el verdadero nacimiento. “El martirio es un nacer al cielo: en efecto, una mirada de fe, incluso en la muerte, ya no advierte sólo oscuridad”, afirmó. Al referirse al testimonio de Esteban, León XIV destacó que su rostro "parecía el de un ángel" porque no pasó indiferente por la historia, sino que decidió "afrontarla con amor".
La “belleza rechazada” de la paz
Durante su alocución, el Pontífice se refirió a las dificultades que enfrentan quienes buscan la justicia en la actualidad. Advirtió que la coherencia cristiana es una “belleza rechazada” por quienes temen perder cuotas de poder.
“Quienes hoy creen en la paz y han elegido el camino desarmado de Jesús y de los mártires, son a menudo ridiculizados, excluidos del debate público y, no pocas veces, acusados de favorecer a adversarios y enemigos”, denunció León XIV. Sin embargo, contrapuso a esta exclusión la figura del perdón: “Esteban murió perdonando, como Jesús: por una fuerza más auténtica que la de las armas”.
Una alegría que disipa el temor
El Papa insistió en que la esperanza cristiana no es un sentimiento ingenuo, sino una fuerza que brota cuando se reconoce la dignidad del prójimo. “Es una fuerza gratuita, presente en el corazón de todos, que se reactiva y se comunica de manera irresistible cuando alguien comienza a mirar a su prójimo de otra manera, a ofrecerle atención y reconocimiento”, manifestó.
Al concluir, invocó la protección de la Virgen María para que ella guíe a la Iglesia hacia una alegría que “disipa todo temor y toda amenaza, así como la nieve se derrite al sol”.

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