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DOMINGO 2º DE PASCUA Ciclo A

 HOJA PARROQUIAL

12 DE ABRIL DE 2026 -  DOMINGO  2º DE PASCUA



Lectura del santo evangelio según San Juan (20,19-130)

 

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y dijo: “Paz a vosotros”. Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”. A los ocho días, estaban otra vez dentro y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a vosotros”. Luego dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienen mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”. Contestó Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “¿Por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto”. Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre.


Palabra del Señor
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Comentario de Benjamín

Después de todo lo que pasó, dijo: “Paz a vosotros”. Ni un solo reproche por parte de Jesús que es la víctima, aprendamos a perdonar, a acompañar a la conversión, a empezar de nuevo.

El Jesús post-pascual no hace distinción entre discípulos y apóstoles, a todos los hace testigos suyos y les da una misión, los hace apóstoles al decirles: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.

También les dice: “A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados…”. O lo que es lo mismo: sois insustituibles en el perdón, tanto como lo sois en el amor. Lo que vosotros no perdonéis se quedará sin perdonar, nadie lo hará en vuestro lugar, como lo que dejéis de amar nadie lo amará tampoco.

Quien esté dispuesto a ser testigo de Cristo, ha de asumir su propia pascua y resurrección, por tanto, su necesidad de conversión.

Desear la resurrección no es prepararse a “bien morir”, sino a “bien vivir” a vivir en plenitud, a vivir como viviría Cristo en su lugar, sin miedo a salir perdiendo.

Prepararse a morir es perder el tiempo, creedme, todo el mundo lo consigue; lo que importa es prepararse a vivir y si para eso hace falta cambiar, pues se cambia, se acepta experimentar una pascua, un cambio.

Aceptar la pascua, el cambio, es querer vivir en plenitud, en coherencia con la fe, es cargar con todas las consecuencias sin miedo ni temores.

Cuando vivimos en pascua la paz nos inunda y lo malo se olvida. No es fácil vivir en pascua pues nos cuesta perdonar y olvidar; nos aferramos a lo nuestro y dilapidamos la posible paz. La pascua trae la paz fruto del perdón concedido, del saber-salir-perdiendo.

La paz pascual no es la del “si vis pacem para belum”, sino la del “si vis pacem para besos”, la del amor.

Os recuerdo que amar es saber-salir-perdiendo, esto es resucitar, es vivir como Dios vive contigo. Aceptar sus reglas de juego.

Allí donde hay utilización o represión del más débil que tú, como si hay afán de poder o dominio, desaparece la experiencia pascual.

Quien dijo alguna vez: “Con látigo les enseñaré a obedecer”, no sabía lo que es la pascua, ni conocía el evangelio ni era cristiano, no tenía ni idea de lo que es una vida en el amor, en el perdón y en la paz. Nunca soñó en la resurrección, sino en el poder despótico.

La pascua te invita, en primer lugar, a sentar en al banquete de tu vida a tus enemigos, para hacer de ellos amigos; y en segundo lugar a los que te necesitan, para que nunca los olvides. En el primer caso es perdonar y en el segundo, es entregarte y darte.

El oficio de cristiano es para los que creen que la paz es posible; toda paz es posible al precio de saber-salir-perdiendo. Es lo de Jesús en la cruz: “perdónales, no saben lo que hacen”.

Cuando la paz no es posible como fruto de la justicia, es el momento de que la paz sea posible como fruto del perdón.

Lo que tú no perdones nadie lo perdonará en tu lugar, se quedará por perdonar por toda la eternidad. Somos insustituibles en nuestro perdón. El perdón es tarea del creyente. En esto, ni Dios nos puede sustituir.

El perdón es patrimonio de las victimas, nunca lo es de los verdugos. No perdonar es pasarte al bando de los malos, de los verdugos. Nunca será así entre los cristianos. Tuvimos buen Maestro.

¿Entiendes ya lo que significa que alguien “te haga la pascua”? Que le tengas que perdonar por encima de todo, porque es, sea quien sea, sujeto de tu amor. La Pascua, el cambio, es amor, es vida que conduce a la resurrección.

CELEBRACIONES

Horarios

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h



Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.


Martes 14 abril

    10:00 h. Eucaristía

Miércoles  15 abril

    10:00 h.  Eucaristía en sufragio de Familia Pallardó Casamayor y José Benavent

Jueves  16 abril

    10:00 h. Eucaristía 

Viernes  17 abril  

    10:00 h. Eucaristía

Sábado 18 abril 

    19:00 h Eucaristía 

Domingo 19  abril 

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Carlos Alapón Tomás y difuntos de a familia.

    12:00 h. Eucaristía por el pueblo


NOTICIAS

SAN VICENTE FERRER EN EL MUNDO: SEIS SIGLOS DESPUÉS, SU HUELLA SIGUE VIVA EN LOS CINCO CONTINENTES

En Nueva York, la iglesia dedicada al santo será reconocida oficialmente como Santuario Nacional de San Vicente Ferrer en mayo

Seis siglos después de su muerte, san Vicente Ferrer sigue caminando. No ya por los caminos polvorientos de la Europa medieval que recorrió sin descanso, sino a través de una presencia inesperada y profundamente arraigada en lugares que jamás conoció. Su nombre resuena hoy en parroquias levantadas entre rascacielos, en pequeñas iglesias perdidas frente al océano, en barrios populares de América Latina o en ciudades asiáticas donde, junto a su nombre, todavía se puede leer, con orgullo, el de Valencia.

Aquel predicador dominico que dedicó los últimos años de su vida a recorrer pueblos y ciudades anunciando el Evangelio no podía imaginar que, más de 600 años después, su huella se extendería desde Europa hasta América, desde Filipinas hasta la India, e incluso hasta las remotas islas del Pacífico. Sin embargo, así ha sido. Y en gran medida, gracias a una doble corriente que ha sostenido su memoria a lo largo del tiempo: la predicación incansable de la Orden de Predicadores y la devoción sencilla y persistente del pueblo.

Porque si algo caracteriza la expansión de san Vicente Ferrer es que no responde únicamente a la historia, sino también al afecto. Su figura no se ha conservado solo en archivos o tratados, sino en imágenes sacadas en procesión, en parroquias que llevan su nombre, en tradiciones que han sobrevivido generación tras generación.

Europa: memoria, arte e identidad
En Europa, su presencia combina memoria, arte y arraigo. España conserva innumerables huellas de su paso: templos, colegios, obras sociales, calles y asociaciones que mantienen vivo su recuerdo, especialmente en la diócesis de Valencia, donde su figura forma parte de la identidad colectiva. Pero su eco no se detiene ahí. Francia guarda el lugar de su muerte, en Vannes, donde reposan sus restos y donde su memoria sigue vinculada al corazón de la ciudad. De igual forme en el extremo más nororiental, cerca de Brest, hay una iglesia dedicada a él, en Ploudalmézeau (Finistère).

América latina: una devoción que sigue latiendo
En América Latina, la devoción adquiere un carácter aún más cercano y popular. En Colombia, por ejemplo, miles de fieles celebran cada año su fiesta en barrios que llevan su nombre, sacando en procesión imágenes que forman parte de la vida cotidiana. En Brasil o Perú, su figura ha quedado vinculada a parroquias, colegios y comunidades que lo reconocen como referente espiritual. No es una devoción distante, sino encarnada en la vida de la gente.

América del Norte: presencia extendida
En América del Norte, la presencia de san Vicente Ferrer se articula principalmente a través de parroquias, colegios y comunidades vinculadas a la tradición dominicana. En Estados Unidos, su nombre se encuentra en distintas diócesis —desde California hasta Illinois o Florida—, reflejo de una implantación diversa y extendida.
Nueva York: un santuario vivo al otro lado del Atlántico

A miles de kilómetros de Valencia, en pleno corazón de Manhattan, la figura de san Vicente Ferrer encuentra un lugar donde permanecer viva. La parroquia de St. Vincent Ferrer Church, encomendada a los dominicos desde el siglo XIX, se consolida como uno de los principales focos de devoción al santo fuera de Europa.

Asia y Oceanía
Y sin embargo, donde su presencia resulta más sorprendente es en Asia y Oceanía. En Filipinas, fruto de siglos de presencia dominicana, san Vicente Ferrer cuenta con numerosas iglesias, colegios e incluso un seminario en la ciudad de Jaro. La devoción es tan intensa que no resulta extraño que fieles filipinos hayan viajado hasta Valencia para recoger agua del “pouet de Sant Vicent”, estableciendo así un vínculo tangible entre ambos lugares. 


TRANSPARENCIA Y CLARIDAD: LOS PILARES DE LA ORGANIZACIÓN Y LA GESTIÓN ECONÓMICA DEL VIAJE DEL PAPA A ESPAÑA

  • Las primeras proyecciones provisionales establecen una cifra no inferior a 15 millones de euros de gasto total del viaje, que se costearán sin apenas financiación pública y con un gran apoyo social.
  • La web oficial ha habilitado un espacio de transparencia en el que se irá dando cuenta pública de todas las novedades, además de por los canales habituales de prensa y comunicación.
  • También se han presentado el logo y el lema oficial del Viaje Apostólico.
  • Además, se ha abierto ya un primer sistema de inscripción para prensa por ciudades y se ha informado de que el sistema de inscripciones y preinscripciones para los asistentes y peregrinos está listo y se abrirá en el mismo momento que lo autorice la Santa Sede

EL PAPA: LLAMADOS A SER INCANSABLES ARTÍFICES DE LA PAZ EN NOMBRE DE JESÚS

León XIV recibe a los miembros del Sínodo de la Iglesia de Bagdad de los Caldeos, reunidos en Roma para la elección del nuevo patriarca. Con la mirada puesta en Oriente Medio, el Pontífice exhorta a los obispos a ser un signo de esperanza en lugares profanados por «la blasfemia de la guerra»

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

«Dios no bendice ningún conflicto» y quien es «discípulo de Cristo» nunca está del lado de «quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza bombas» . Palabras duras, las del Papa León XIV, tan duras como el panorama actual de un «mundo marcado por violencias absurdas e inhumanas», impulsadas por la «codicia» y el «odio». El Pontífice recibe esta mañana, 10 de abril, en el Vaticano, a los miembros del Sínodo de la Iglesia de Bagdad de los caldeos. Una Iglesia que hunde sus raíces en la primitiva y que es, por tanto, guardiana «de una fe transmitida a lo largo de los siglos con valentía y fidelidad». El motivo es la convocatoria de la asamblea en Roma (del 9 al 15 de abril) para la elección del nuevo patriarca, tras la renuncia del cardenal Louis Raphaël Sako, el pasado 10 de marzo, por haber alcanzado la edad límite. Una fase «delicada y compleja, a veces incluso controvertida», señala León XIV.

Sangre inocente derramada

En el rostro de estos pastores, el Papa ve reflejado el Oriente Medio con sus heridas, sus complejidades y dificultades. Y por eso confía a los «hermanos obispos» un mandato preciso: ser «signos de esperanza» en medio de las brutalidades que «se extienden con ferocidad precisamente en las tierras que vieron surgir la salvación, en los lugares sagrados del Oriente cristiano, profanados por la blasfemia de la guerra y la brutalidad de los negocios, sin consideración por la vida de las personas, considerada como mucho un efecto colateral de sus propios intereses».


“Pero ningún interés puede valer más que la vida de los más débiles, de los niños, de las familias; ninguna causa puede justificar la sangre inocente derramada”

Pleno respeto a los cristianos

Con el mismo vigor, el Papa León pide el pleno respeto a los cristianos en las tierras de Oriente Medio para que «se sientan animados, a pesar de todas las pruebas, a permanecer firmes en la fe recibida de los Padres y a quedarse en sus territorios». «Esto —dice— es importante para toda la Iglesia, porque las regiones en las que surgió la luz de la fe —orientale lumen— no pueden prescindir de los creyentes en Jesús, de los cristianos, que están en Oriente Medio como las estrellas en el cielo».


“Que se disipen las nubes que oscurecen esta luz: ¡que los cristianos de todo Oriente Medio sean respetados, no solo de palabra, sino que disfruten de verdadera libertad religiosa y de plena ciudadanía, sin ser tratados como huéspedes o como ciudadanos de segunda clase!”


Infatigables artífices de la paz

«Estoy con vosotros», afirma de nuevo León XIV: «Que las pruebas que atravesáis os impulsen a ofrecer una respuesta iluminada por la fe y marcada por la comunión, también hacia los cristianos de otras confesiones», hermanos en la fe con los que «conviene establecer relaciones de auténtico intercambio». Así, añade, «seréis un gran ejemplo y un gran estímulo» también para el «querido y admirable pueblo» de Oriente Medio que «llevo en el corazón y por el que rezo».


“Vosotros, llamados a ser incansables artífices de la paz en nombre de Jesús, ayudadnos a proclamar claramente que Dios no bendice ningún conflicto; a gritar al mundo que quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza bombas; a recordar que no serán las acciones militares las que creen espacios de libertad o tiempos de paz, sino solo la paciente promoción de la convivencia y del diálogo entre los pueblos.”


Es, pues, una gran misión la que corresponde a los obispos: «Anunciar a Cristo resucitado incluso en contextos de muerte, ser presencia viva de fe y caridad, mantener viva la esperanza allí donde parece apagarse». No hay que desanimarse: «El Señor camina con vosotros», anima León. Quien asegura el acompañamiento del Dicasterio para las Iglesias Orientales.


Transparencia, atención, responsabilidad, prudencia

El Pontífice dirige también palabras de gratitud al cardenal Sako por las «significativas aportaciones» y los «notables esfuerzos» que ha realizado. «Siento —añade— que este es el momento de la renovación espiritual, de una renovación fiel a vuestras preciosas y peculiares tradiciones, que deben ser custodias». La referencia es a la «riqueza» del patrimonio litúrgico y espiritual, de «suma importancia» —como ya afirmaba el Concilio— para la custodia de la «tradición cristiana íntegra».

Junto a esto, el Papa León dirige una exhortación «fraterna y paterna» a los miembros del Sínodo caldeo. En primer lugar, el de ser «atentos y transparentes en la administración de los bienes, sobrios, mesurados», así como «responsables en el uso de los medios de comunicación, prudentes en las declaraciones públicas, para que cada palabra y cada comportamiento contribuya a edificar —y no a herir— la comunión eclesial y el testimonio de la Iglesia».

“Tomen en serio la formación de los presbíteros, sus primeros colaboradores en el ministerio: apóyenlos con su cercanía, edificando con ellos y para ellos una fraternidad concreta y tangible”


El nuevo patriarca

Por último, el Papa traza el perfil del futuro nuevo patriarca que será elegido en los próximos días, con el fin de facilitar el discernimiento para la elección. En primer lugar, dice, el nuevo patriarca debe ser «un padre en la fe y un signo de comunión con todos y entre todos». «Que Su Beatitud sea un hombre de las Bienaventuranzas: no llamado a gestos extraordinarios ni a suscitar revuelo, sino a una santidad cotidiana, hecha de honestidad, misericordia y pureza de corazón», afirma León XIV.


“Que sea un Pastor capaz de escuchar y acompañar, porque la autoridad en la Iglesia es siempre servicio y nunca hegemonía”

Una «guía auténtica y cercana al pueblo», no una «figura llamativa y distante», es, por tanto, quien deberá guiar a la Iglesia de Bagdad de los caldeos; un hombre «arraigado en la oración», «capaz de llevar el peso de las dificultades con realismo y esperanza», «maestro de pastoral que identifique caminos concretos para el bien del pueblo de Dios junto con los hermanos obispos», en un «espíritu de concordia» promoviendo la «unidad en la caridad».



                                                         AVISOS


Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

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