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DOMINGO 6º DE PASCUA Ciclo A

HOJA PARROQUIAL

10 DE MAYO DE 2026 -  DOMINGO  6º DE PASCUA



Lectura del santo evangelio según San Juan (Jn 14, 15-21)

Dijo Jesús a sus discípulos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os envíe otro defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; en cambio, vosotros, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros. No es dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama: al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él”.

Palabra del Señor
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Comentario de Benjamín

El amor es un sentimiento, una emoción o una actitud -llamadle como queráis-, que conduce a la unicidad: dos que se aman quieren ser uno sin dejar de ser dos.

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”, porque quien ama quiere identificarse con la persona amada, quiere ser uno con ella, sueña con la mutua-mínima-distancia; quien ama no imita, sino que sigue los pasos de la persona amada de forma que, al ver a uno, ves al otro.

“Guardaréis mis mandamientos”, haréis mis mismas obras, os identificaréis conmigo, acogeréis y respetaréis a los demás, sentaréis en vuestras vidas a los que os deben algo para perdonarles; a los que algo debéis, para hacer la paz; y a los que tienen menos, poco o nada para que no pasen necesidad. Jesús primero hace y luego manda hacer lo que Él hace.

“Si me amáis…” os humanizaréis, seréis tan humanos que acabaréis divinos. Viviréis la Encarnación en vuestra propia vida, seréis mis testigos y daréis gloria con vuestras vidas a Dios.

“Al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelare a él”. Al unirte e identificarte conmigo, el Padre y yo seremos uno contigo, vivirás a nuestra imagen y semejanza.

Al vivir así tu vida -quieras que no-, serás un pregonero mío, un anunciador, un testigo o apóstol del Evangelio ante el mundo, vivirás y serás tan humano que acabarás divino. Al verte alabarán y darán gloria a Dios, serás presencia viva del Padre ante mundo.

Jesús, también nos promete “el Espíritu de la verdad” que nos ayudará a vivir en la Presencia a pesar de su aparente ausencia. Nunca estaremos solos.

Viviremos unificados con Jesús, o lo que es lo mismos, identificados con la humanidad de Dios.

El cristianismo no es un sistema de pensamiento, ni una ideología, ni una religión, es una forma de vivir a la manera de Jesús de Nazaret. Ser cristiano es vivir como Él viviría en nuestro lugar.

Para nosotros no hay mejor forma de vivir. No promete, sino que da el cielo en la tierra.

CELEBRACIONES

Horarios

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h



Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.


Martes 12 mayo: 

    10:00 h. Eucaristía

Miércoles  13 mayo:  

    10:00 h.  Eucaristía 

Jueves  14 mayo: 

    10:00 h. Eucaristía 

Viernes  15 mayo:   

    10:00 h. Eucaristía en sufragio de Familia Pallardó Casamayor y José Benavent

Sábado 16 mayo

    19:00 h Eucaristía 

Domingo 17 mayo 

    10:00 h. Eucaristía  por el pueblo 

    12:00 h. Eucaristía por el pueblo


NOTICIAS

ACERCAOS A LA MESA DEL SEÑOR

Carta del Arzobispo de Valencia

Estimados amigos, niños y niñas que durante los próximos domingos os acercaréis por primera vez a la Mesa del Señor para recibir el sacramento de la Eucaristía: esta semana me dirijo a vosotros para compartir la alegría que estáis viviendo en estos momentos y para felicitaros por el gran regalo que vais a recibir.

Nunca he olvidado el día de mi primera comunión: fue el 14 de mayo de 1967, solemnidad de Pentecostés. Aquel día, acompañado por mis padres, después de un tiempo de preparación en la catequesis de mi parroquia natal, recibí por primera vez al Señor. Recuerdo perfectamente la ilusión con la que me preparé para ese momento, acompañado por el sacerdote de la parroquia, por mis padres y por los catequistas. Quise recibir al Señor viviendo en amistad con Él y le pedí que me ayudara a mantener esa amistad en todos los momentos de mi vida. Desde ese día, Él ha sido el alimento que ha mantenido viva mi fe, el amigo que siempre ha estado cerca de mí en todas las etapas de mi vida: en el tiempo de preparación para el sacerdocio, en mis años de sacerdote y en mi ministerio episcopal. Hoy no puedo entender mi vida sin el alimento de la Eucaristía que me da fuerzas para seguir adelante en el camino de la vida cristiana y en el servicio a la Iglesia.

Uno de los trabajos del obispo es rezar por todos los cristianos de su diócesis y pedirle al Señor que los guarde en la fe. Quiero que sepáis que estos días os recuerdo en la presencia del Señor con gran alegría y que le pido a Dios que el día de vuestra primera comunión sintáis la alegría de saber que el Señor os ha elegido para que seáis sus amigos, y que despierte en vosotros el propósito de vivir siempre como verdaderos discípulos de Cristo. Pido también por vuestros padres: ellos os llevaron a la Iglesia para que recibierais el sacramento del bautismo, han cuidado de vosotros y os seguirán acompañando en vuestra formación humana y cristiana. Que sean para vosotros auténticos modelos en vuestra fe. Recuerdo también a los y a las catequistas de nuestra diócesis. Para ellas y para ellos es también un día de alegría, porque ven cómo el Señor hace fructificar el esfuerzo que hacen para ayudaros en el camino de vuestra fe, y que la semilla del Evangelio que han sembrado en vuestro corazón va creciendo y desarrollándose. Oro por los párrocos de vuestras parroquias, para que sientan el gozo de ver cómo aumenta la familia de la Iglesia que domingo tras domingo se reúne para celebrar la Eucaristía.

Vais a recibir la primera comunión. No olvidéis que el domingo es el Día del Señor, el día en que los cristianos nos reunimos para escuchar su Palabra y para alimentarnos de la Eucaristía. A partir de hoy estáis invitados a participar en la celebración de la Iglesia. Si lo hacéis, experimentaréis que vuestra amistad con el Señor se hace cada día más fuerte. Si abandonáis la celebración de la Eucaristía, sin daros cuenta os separaréis cada vez más de la Iglesia, os alejaréis del Señor y vuestra amistad con Él se irá debilitando. Recibid al Señor con el deseo de ser verdaderos amigos suyos.

Que el Señor os bendiga con su amor a vosotros y a vuestras familias.


MÁS DE 20 ACTOS COMPLETAN LA AGENDA OFICIAL DEL PAPA EN SU VIAJE A ESPAÑA

  • Entre las cinco diócesis que conforman el itinerario, León XIV recorrerá cerca de 2.500 kilómetros durante los seis días que dura el Viaje, desde Madrid a Barcelona y desde Barcelona, a Gran Canaria y Tenerife.
  • Todas las etapas comparten tres ejes: la caridad, expresada en encuentros con entidades de asistencia social y acogida; la Eucaristía, que centrará cada etapa del itinerario, y el encuentro, tanto con jóvenes, como con la sociedad civil y las Iglesias locales.

La Santa Sede ha confirmado hoy el programa oficial de Su Santidad, el Papa León XIV para su Viaje Apostólico a España entre los días 6 y 12 de junio, con paradas y actos en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.

La agenda, que llevará al Santo Padre a recorrer cerca de 2.500 kilómetros en seis días, es un itinerario pastoral con el que el Papa quiere poder encontrarse con todos, escuchar a todos y hablar a todos y con todos. De hecho, en total, el Papa intervendrá, con discursos y homilías, hasta en 17 ocasiones en los 21 actos que conforman el programa.

Toda el programa comparte tres ejes: la caridad, expresada en encuentros con entidades de asistencia social y acogida; la Eucaristía, que centrará cada etapa del itinerario, y el encuentro, tanto con jóvenes, como con la sociedad civil y las Iglesias locales. 


UN AÑO DE LEÓN: VIAJES, LLAMADOS A LA PAZ Y LA MISIÓN DE PASTOR POR EL MUNDO

El Papa celebra este viernes 8 de mayo de 2026 el primer aniversario de su elección a la sede de Pedro. Doce meses marcados por audiencias, encuentros, mensajes, dos grandes viajes a Oriente Medio y África, el Consistorio con el Colegio de Cardenales, ajustes y renovaciones en la Curia romana, y un compromiso por la paz expresado en vigorosos llamamientos y en un trabajo diplomático “entre bastidores”.

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

El primer Habemus Papam, el 8 de mayo de 2025, lo anunció la multitud con un estruendoso clamor que se elevó desde la plaza al primer hilo de humo blanco salido de la chimenea de la Capilla Sixtina. Luego llegó el anuncio del cardenal protodiácono, a las 19:12: “Robertum Franciscum…”.

Finalmente, la aparición tras las pesadas cortinas de terciopelo de la Logia de las Bendiciones a las 19:23: muceta roja, manos juntas, una sonrisa apenas insinuada, los ojos húmedos por la emoción. Robert Francis Prevost es el 267º Sucesor de Pedro: León XIV.

“¡La paz esté con todos ustedes!”

Al caer la tarde de ese mismo día, hace doce meses, la historia bimilenaria de la Iglesia inició un nuevo capítulo con la elección de un nuevo Pontífice, elegido en un rápido Cónclave por 133 cardenales. El primer Pontífice de los Estados Unidos, nacido hace 70 años en Chicago, con alma peruana tras más de veintidós años vividos en el país latinoamericano; un «hijo de san Agustín», proveniente de la Orden agustiniana, de la que fue prior general durante dos mandatos.

Un Papa de raíces mixtas, experto tanto en matemáticas como en lenguas y Derecho canónico, párroco y obispo entre las calles polvorientas de Chulucanas, Trujillo y Chiclayo, y cardenal prefecto del Dicasterio para los Obispos. Un Pontífice de trayectoria diversa, que habló al mundo en su primera aparición en italiano, español y latín, leyendo un texto escrito de su puño y letra, en el que la palabra «paz» aparecía diez veces.

Esfuerzos por la paz
Por esta paz —«desarmada y desarmante», como la definió aquel 8 de mayo con una expresión que se convirtió en sello del pontificado— el Santo Padre ha pronunciado durante este año llamamientos vigorosos: desde el «¡Nunca más la guerra!» del primer Regina Caeli desde el balcón central de la Basílica vaticana, hasta el dedo acusador contra los señores de la guerra cuyas manos “están llenas de sangre”, como dijo durante la misa del Domingo de Ramos (29 de marzo), pasando por la denuncia de quienes están «esclavizados» por la muerte «para hacer de sí mismos y de su propio poder "el ídolo mudo, ciego y sordo al cual sacrificar todo valor y pretender que el mundo entero se doblegue ante él», expresada en la Vigilia de oración por la paz en San Pedro el 11 de abril.

Por la paz, León se reunió con representantes de Hezbollah en el Líbano, recibió a los presidentes de Palestina e Israel, Abbas y Herzog, para reiterar a ambos la urgencia de un alto el fuego en Gaza y de la solución de los dos Estados; mantuvo conversaciones telefónicas con varios líderes de naciones en guerra, incluido el presidente ruso Vladímir Putin, quien durante el pontificado anterior de Francisco no había mostrado ninguna apertura al diálogo.

Llamamientos públicos y trabajo “tras bambalinas”
Sobre todo, León XIV impulsó por la paz un trabajo diplomático quizá poco visible para el gran público y los focos mediáticos, pero funcional a la noble causa del bien de los pueblos, objetivo primario de la Iglesia. Un trabajo “tras bambalinas”, como él mismo confió a los periodistas en el vuelo de regreso desde el Líbano, destino junto con Türkiye del primer viaje apostólico:
“Nuestro trabajo principal no trata de una cosa pública que declaramos por las calles, es más bien un poco “tras bambalinas”. Es, de hecho, una cosa que ya hemos hecho y continuaremos haciendo para buscar, por así decirlo, convencer a las partes para abandonar las armas, la violencia, y que vengan juntas a la mesa del diálogo. Buscar respuestas y soluciones que no sean violentas, sino que puedan ser más eficaces, y mejores para el pueblo.”

En estas declaraciones del Pontífice se encuentra la clave de muchas iniciativas emprendidas en este primer año de pontificado, comenzando por la primera oferta, pocos días después de la elección, de abrir los “Sagrados Palacios” para convertirlos en sede de negociaciones entre Rusia y Ucrania. Propuesta que encontró el escepticismo ruso y el entusiasmo ucraniano, expresado por el presidente Volodímir Zelenski, recibido tres veces por el Obispo de Roma. Dos de ellas en Castel Gandolfo, donde —después de doce años— León restableció el regreso a la residencia estival, dejando el Palacio Pontificio como polo museístico abierto al público y residiendo en Villa Barberini.

Una residencia que se volvió familiar para muchos periodistas que, cada martes por la noche, a la salida, se encontraban con el Pontífice para recoger sus declaraciones y observaciones sobre temas de actualidad. O incluso llamamientos, breves pero siempre dirigidos a interpelar a los “grandes del mundo” para que «pongan fin a la guerra» y trabajen por la paz «no con las armas» sino «con el diálogo», o para estimular una acción popular, como cuando, tras el ataque estadounidense a Irán, exhortó a sus compatriotas estadounidenses «a buscar cómo comunicarse con los “congresistas”, con las autoridades, para decir que no queremos guerra, ¡queremos paz!».

Una acción sin precedentes que provocó la reacción de la administración de Estados Unidos, con el presidente Donald Trump llegando a criticar duramente al Pontífice precisamente el día en que este embarcaba rumbo a Argelia, destino junto con Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial del viaje apostólico más largo hasta ahora (13-23 de abril). A esas críticas el Papa, interrogado por los periodistas en el avión, no respondió directamente, sino recordando su papel y misión: la de «pastor» y no la de «político». Por tanto, «ningún debate» con Trump, ni «miedo» a eventuales ataques de esa administración, sino únicamente la misión de anunciar el «mensaje del Evangelio», del cual lamentablemente algunos hoy abusan. Palabras reiteradas recientemente de nuevo en Castel Gandolfo: «La Iglesia anuncia el Evangelio, predica la paz. Si alguien quiere criticarme, que lo haga con la verdad».

La peregrinación africana
Y el anuncio del Evangelio, como misión primordial del Sucesor de Pedro, Prevost lo llevó desde las refinadas plazas del Principado de Mónaco, en el viaje relámpago del 28 de marzo, hasta las calles, estadios e iglesias de los cuatro países africanos visitados, entre filas y multitudes de cientos de miles de fieles en fiesta a pesar del calor abrasador o de los aguaceros tropicales.

Invitaciones del Pontífice a una paz que «no hay que inventar sino solamente acoger» en un territorio como Bamenda, en el noroeste de Camerún, herido por la guerra de los separatistas; exhortaciones a la fraternidad en una Argelia 90% musulmana; llamamientos por la justicia —la «verdadera», la que corrige y sana— pronunciados en la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial, ante 630 detenidos bajo la lluvia.

Y también súplicas e invocaciones por una distribución equitativa de los recursos y el desarrollo integral en la Angola irrigada de petróleo y repleta de yacimientos de diamantes donde, sin embargo, el 50 % de la población vive en pobreza absoluta. Por parte del Papa, también estímulos al protagonismo de los jóvenes, al respeto de los derechos humanos, a la defensa de la dignidad de los pobres y de las mujeres, y exhortaciones a custodiar la fe, verdadero recurso que nadie puede arrebatar. Reflexiones e impulsos para que el continente pueda caminar con la cabeza alta hacia ese futuro del que sus pueblos tienen «hambre».

El viaje a Türkiye y Líbano
Un viaje, el africano, rico en imágenes y palabras; un viaje que León deseaba realizar, como reveló durante el vuelo hacia Argel, desde el inicio del pontificado, pero que aplazó para dar prioridad a la promesa y deseo de su predecesor Francisco. Es decir, viajar a Türkiye para vivir en İznik, la actual Nicea, las celebraciones del 1700 aniversario del Concilio y luego volar al Líbano para ofrecer una caricia a un pueblo agotado por la guerra, la crisis, la pobreza, las emigraciones y las inmigraciones.

También aquella fue una peregrinación —del 27 de noviembre al 2 de diciembre— que revitalizó el camino ecuménico, con los múltiples encuentros con el patriarca Bartolomé, ofreció ocasiones de diálogo con líderes de otras religiones y regaló imágenes preciosas. Entre ellas, el Santo Padre en oración silenciosa frente a la devastación del puerto de Beirut, escenario de la explosión de 2020, o el Pontífice inmerso en el abrazo colectivo de 15 mil jóvenes libaneses y no solo ellos, en Bkerké.

Entre los jóvenes
A muchos jóvenes ha visto el Papa en estos meses gracias a las numerosas celebraciones del Jubileo de la Esperanza, abierto por Francisco y concluido por él el 6 de enero, solemnidad de la Epifanía, con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. El momento culminante del Año Santo fue ciertamente el Jubileo dedicado a los jóvenes, del 28 de julio al 3 de agosto. Protagonistas fueron más de un millón de muchachos y muchachas de distintas edades y procedencias que llenaron las calles de Roma durante días y luego se dirigieron a Tor Vergata para la vigilia y la misa con el Sucesor de Pedro.

Un espectáculo de rostros, luces, colores, banderas y teléfonos móviles listos para grabar las palabras del Pontífice, que animó a las nuevas generaciones a no conformarse con la superficialidad, sino a construir vínculos auténticos, superando la hiperconectividad y la incomunicación, aspirando a la santidad.

De aquellos días queda también grabada la sorpresa de León XIV apareciendo en jeep por la Via della Conciliazione y la Plaza de San Pedro para saludar a la multitud reunida para la celebración de apertura del Jubileo. «¡Vosotros sois la luz del mundo!», gritó a la plaza el Obispo de Roma.

Y en materia de sorpresas, no debe olvidarse la llegada del Papa, el 17 de octubre, a Ostia, al barco Med25 Bel Espoir, la embarcación que recorre los puertos del Mediterráneo con 25 jóvenes de distintas nacionalidades y religiones a bordo. Él, León, al timón junto a ellos, marineros de la paz, «signos de esperanza» en medio del odio y la violencia.
Rearme, violencia y dominio de la fuerza

Esa misma violencia que el Papa definió en ocasiones como "diabólica", como afirmó en el monumental discurso ante la plenaria de la ROACO, denunciando la "lógica de la división y la represalia", el comercio de armas que sofoca el desarrollo de escuelas y hospitales y las "falsas propagandas del rearme". Un llamamiento retomado con fuerza en el mensaje para la 59ª Jornada Mundial de la Paz, en el que el Pontífice alzó la voz contra la "irracionalidad de una relación entre pueblos basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y en el dominio de la fuerza".

Y diálogo es quizá la palabra que más se ha repetido en discursos, homilías, saludos y reflexiones de León XIV durante este primer año de pontificado. Diálogo como llave para abrir toda puerta cerrada, puente para superar todo muro. El Santo Padre invocó el diálogo también dentro de la Iglesia para salir de aquellas «polarizaciones» que crean heridas en el cuerpo eclesial.

Es el caso de las fracturas sobre el Vetus Ordo, respecto al cual el Pontífice, como escribió en un mensaje a los obispos franceses, expresó preocupación, exhortando sin embargo a «soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente» ligadas al rito antiguo, «según las directrices establecidas por el Concilio Vaticano II en materia litúrgica».

Las divisiones por la liturgia
El tema de la liturgia fue también incluido entre los cuatro temas que León presentó a los más de 170 cardenales reunidos en el Vaticano el 7 y 8 de enero para el primer —aunque no último; el próximo será en junio— Consistorio con los miembros del Colegio Cardenalicio. Un evento con el que el Papa quiso iniciar un método basado en la escucha, el trabajo «juntos» y la colegialidad. Así, dijo en el discurso de apertura, «puede comenzar algo nuevo, que pone en juego el presente y el futuro».

De los cuatro temas propuestos, los purpurados reunidos durante dos días en el Vaticano votaron por amplia mayoría como temas sobre los cuales reflexionar: el Sínodo y la sinodalidad, y la evangelización y el espíritu misionero en la Iglesia a la luz de Evangelii gaudium.

La atención a los migrantes
Dos temas que representan sólidos puntos de unión con el pontificado del Papa Francisco, citado innumerables veces por León XIV en intervenciones públicas. Del predecesor, el actual Pontífice —aunque revisando algunas decisiones de gobierno, como el restablecimiento del Sector Centro de la Diócesis de Roma, la supresión de la Comisión para las donaciones a la Santa Sede y del Comité para la Jornada Mundial de los Niños— heredó y relanzó también la atención al tema migratorio, utilizando palabras de fuerte denuncia sobre el trato reservado a miles de migrantes: como si fueran «basura», dijo en el discurso a los Movimientos Populares, o «animales», afirmó en el vuelo de regreso desde Guinea Ecuatorial.

El Papa tocará con mano la tragedia migratoria y sus consecuencias con la visita a Lampedusa el 4 de julio, tierra que aún recuerda la histórica visita de Francisco en 2013, y con la etapa en el archipiélago de Canarias dentro del viaje apostólico a España del 6 al 12 de junio próximos, que además de Madrid y Barcelona llevará al Pontífice a Gran Canaria y Tenerife, en medio del flujo de hombres y mujeres que desde hace años desembarca en aquellas costas.

La Dilexi te y la mirada hacia los últimos
Una misión libre de toda intención política pero plenamente pastoral, esta del Pontífice hacia los migrantes, fruto de la mirada hacia los últimos que está en el centro del Evangelio y de la misión de la Iglesia. El Obispo de Roma lo recordó en Dilexi te, la primera exhortación apostólica firmada el 4 de octubre. Un proyecto iniciado por Francisco y retomado por León sobre el tema del servicio a los pobres, en cuyo rostro —se lee— encontramos «el sufrimiento de los inocentes».

En el texto magisterial el Sucesor de Pedro denuncia la economía que mata, la falta de equidad, las violencias contra las mujeres, la malnutrición, la emergencia educativa y «las estructuras de injusticia» que «deben ser destruidas con la fuerza del bien».

Ecumenismo y Creación
Otros caminos abiertos por Bergoglio y por los que Prevost está avanzando son los del diálogo, el ecumenismo y también el respeto de la Creación. Compromiso reiterado durante el momento histórico con los reyes ingleses Carlos III y Camila, vivido la mañana del 23 de octubre en la Capilla Sixtina, donde tuvo lugar la celebración para alabar a Dios creador.

Un evento que reforzó el camino hacia la unidad, tratando de superar divisiones que hoy resultan aún más «escandalosas», como León reiteró durante la audiencia con la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, primera mujer en ocupar el cargo de primada de la Iglesia anglicana, recibida el 27 de abril, a sesenta años de aquel «memorable encuentro» entre el arzobispo Michael Ramsey y san Pablo VI, quienes anunciaron el primer diálogo teológico entre anglicanos y católicos.
“Tour” por Italia

En este primer año en el Solio de Pedro —marcado por unas 50 audiencias generales, un centenar de audiencias públicas y privadas y más de 60 misas— también debe recordarse la primera visita del Pontífice a Italia, en Asís, el 20 de noviembre, para la clausura de la Asamblea general de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y la oración ante la tumba de san Francisco en el octavo centenario de su muerte.

A la ciudad umbra el Pontífice regresará el 4 de agosto, en medio de la larga gira por las diócesis italianas de 2026 que se inaugura mañana, 8 de mayo, día del aniversario, con la visita a Pompeya y Nápoles. Después Acerra, en la Tierra de los Fuegos, las ya citadas Lampedusa y Asís, y la participación en el Meeting de Rímini (primer Papa después de unos 30 años) y la misa con la diócesis de Rímini.

Reformas en la Curia
En el 2026 del Papa también llegaron los primeros nombramientos internos importantes: dos jefes de dicasterio, monseñor Filippo Iannone como prefecto para los Obispos y monseñor Anthony Randazzo, prefecto para los Textos Legislativos; el nuevo sustituto para la Secretaría de Estado, el arzobispo Paolo Rudelli, en lugar de monseñor Edgar Peña Parra, nombrado nuncio en Italia; el prefecto de la Casa Pontificia, Petar Rajič.

Luego, el agustino padre Edward Daniang Daleng, vicerregente de la Prefectura de la Casa Pontificia; monseñor Anthony Onyemuche Ekpo, asesor de la Secretaría de Estado; y los nombramientos de los arzobispos de Nueva York, Ronald Hicks, y de Westminster, Charles Phillip Richard Moth.

Entre Motu proprio, rescriptos y quirógrafos, León XIV ya ha iniciado el proceso de reforma financiera vaticana, quitando al IOR la exclusividad sobre las inversiones e introduciendo una «responsabilidad compartida» con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA); publicó el nuevo Reglamento de la Curia romana; y promovió la acogida de personas con discapacidad en la comunidad laboral de la Santa Sede.

Hacia el nuevo año
Doce meses, por tanto, de signos y orientaciones, con algunas directrices ya evidentes, como la centralidad de la misión, la atención a las periferias y la diplomacia activa en los conflictos. Los próximos meses harán aún más visible la impronta del pontificado, junto con la publicación de la primera encíclica y otros viajes internacionales. Entre ellos, el deseado por el propio León: a América Latina.


AVISOS

Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

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