HOJA PARROQUIAL
11 DE OCTUBRE DE 2026 - DOMINGO 28º DEL TIEMPO ORDINARIO
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra de Dios
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Comentario de José María Castillo
No es posible entender esta parábola, si no tenemos en cuenta lo que representaba, en las culturas antiguas el "simposio", el banquete festivo que se celebraba, desde el mundo judío al mundo romano, pasando por la cultura de los griegos. Los biblistas "de oficio" se suelen resistir a la influencia que el "simposio" antiguo tuvo en los orígenes de la eucaristía. Pero los datos históricos ahí están. Y negarse a aceptar tales datos produce la impresión de un cierto "fundamentalismo bíblico", que se resiste a los hechos que vivieron los primeros cristianos.
Esto supuesto, es cierto que Jesús ofrecía el Reino, ante todo, a los marginados a través de su mesa de fraternidad. Se trata de esto: para muchos estudiosos, la comensalía con los excluidos sociales es algo esencial en toda reconstrucción social del Jesús histórico que pretenda ser válida. Por ejemplo, J. D. Crossan afirma con rotundidad: "Mi teoría es que la magia y la comida o el milagro y la mesa... proporcionan el meollo del programa de Jesús. De no ser cierta esta teoría, tendría que volver a escribir todo el libro (The Historical Jesus). Es decir, si arrancamos de los evangelios las comidas de Jesús, todo lo que en ellos se dice pierde sentido y su significado para nosotros. Los cristianos tenemos que ser tales precisamente compartiendo el banquete de la comida compartida con los que aceptan participar en semejante mesa, que, según la parábola, no son los ricos, sino los excluidos sociales.
En los tiempos difíciles que estamos viviendo, cuando tantos millones de seres humanos no tienen acceso a lo más elemental que nos pide la vida, la salud y la alimentación, y esto superando cualquier forma de exclusión en la sociedad, Jesús nos dice a los cristianos -y le dice a la Iglesia- que lo central del Reino de Dios es la comensalía. Es decir, la mesa compartida con quienes no pueden compartir nada más que sus carencias, sus exclusiones, sus inseguridades y sus miedos. Así, solo así, podremos hacer algo para que este mundo resulte más habitable. Esto es lo que el Cristianismo tiene que aportar en este momento a la humanidad.

Horarios
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h
Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.
Martes 13 Octubre
10:00 h Eucaristía
Miércoles 14 Octubre
10:00 h Eucaristía
Jueves 15 Octubre
10:00 h Eucaristía en sufragio de la familia Pallardó Casamayor y José Benavent
Viernes 16 Octubre
10:00 h Eucaristía
Sábado 17 Octubre
19:00 h Eucaristía
Domingo 18 Octubre
10:00 h Eucaristía en sufragio de Carlos Alapón Tomás y difuntos de la familia.
12:00 h. Eucaristía por el pueblo.
NOTICIAS
EL MES DEL ROSARIO
Carta del Arzobispo de Valencia
Al comienzo del mes de octubre, que en nuestra tradición espiritual está dedicado a la devoción del santo rosario, y que en muchos pueblos ha cristalizado en tradiciones llenas de belleza que todavía se conservan con una gran fuerza, a través de las que el pueblo cristiano expresa su devoción a la Virgen María, os quiero proponer una breve reflexión sobre la importancia de esta forma de oración para la vida de la Iglesia.
Sabemos que estamos viviendo un momento de dificultades en la transmisión de la fe. Estas dificultades se experimentan tanto en el seno de las familias como de las comunidades cristianas. Es importante que tengamos presente que, a diferencia de otras épocas, el hecho de haber nacido en una familia cristiana no asegura una continuidad en la vivencia de la fe. Hoy la fe ya no se transmite por herencia, por lo que las familias cristianas han de pensar que la primera vivencia de la fe, que pide a los padres un testimonio vivo para iniciar a los hijos en la vida cristiana y, por tanto, a la oración, se debe dar dentro de casa. Tal vez una de las causas del poco éxito en la transmisión de la fe a los hijos es que, aunque ciertamente, los padres se preocupan de que vivan la fe en la parroquia, en el colegio o en los grupos juveniles, en muchos casos se han abandonado los momentos de oración dentro de la casa. La oración del rosario en familia ha sido un instrumento que ha ayudado a vivir la fe en el seno de las familias, que las ha mantenido unidas y que ha ayudado a que esta se transmita de generación en generación. Esta comunión de fe ha mantenido también a las familias más unidas. En este momento de dispersión por la presencia de las nuevas tecnologías, que invaden la vida familiar y potencian la incomunicación entre los miembros de una misma familia, la plegaria familiar ayuda a una mayor cohesión entre ellos.
En la historia de la espiritualidad cristiana han existido muchos maestros de oración que han recomendado la repetición de una breve jaculatoria como método para interiorizar unos sentimientos o para vivir en unión con Dios. La oración no es más auténtica cuando más palabras se utilizan, sino cuando con más autenticidad se vive desde el corazón. Esta característica está también presente en el rezo del Rosario. La repetición del saludo del ángel y de las palabras que le dirigió Isabel a María en el momento de la visitación, cuando se hace desde el corazón, provoca en nosotros un afecto a la Madre del Señor, porque nos introduce en la grandeza del misterio de su persona. Cuando alguien ama a otra persona no se conforma con decírselo una vez, sino que encuentra su alegría en expresarle ese amor. La repetición ayuda a la interiorización y a crecer en el afecto.
La meditación de los misterios del santo Rosario, que son fundamentalmente acontecimientos de la vida del Señor, nos introduce en el misterio de Cristo despertando en nosotros el deseo de seguirle como auténticos discípulos suyos. Sabemos que la mejor discípula del Señor ha sido su Madre. Rezar el rosario significa dejarse acompañar por María en el seguimiento del Señor. Quien se deja guiar por ella no se pierde en el camino.
Que, por María, alcance a todas las familias la bendición de Dios.
LA CEE PARTICIPA EN EL ENCUENTRO DEL PAPA SOBRE LA FAMILIA Y SUS RETOS
El Papa León XIV ha convocado un encuentro sobre la familia y sus actuales retos en el que participan los Jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los Presidentes de las Conferencias Episcopales. De esta forma, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. Luis Argüello, participa en este Encuentro que se celebra en Roma del 7 al 14 de octubre con motivo del décimo aniversario de Amoris laetitia, la Exhortación apostólica del Papa Francisco sobre el amor en la familia. El arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE, Card. José Cobo, también participa en el Encuentro. El sábado 10 de octubre, interviene en la sesión plenaria sobre la vida matrimonial y los primeros años de matrimonio.
La Conferencia Episcopal Española se une a esta cita con Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias de hoy, un especial que presenta todos los detalles del Encuentro con el Papa, redescubre el mensaje de alegría y amor de la Exhortación Apostólica y recupera diversos materiales sobre la familia y el matrimonio.
Anunciar el Evangelio a las familias y a las generaciones jóvenes
Tras el rezo del Ángelus el 4 de octubre, León XIV ha expresado que el Encuentro es «un momento de discernimiento sinodal, para identificar los pasos que hay que dar al anunciar el Evangelio hoy en día a las familias y a las generaciones jóvenes«. Como conclusión, el Santo Padre también ha mostrado su confianza en la oración de toda la Iglesia por los frutos del Encuentro: «Encomiendo esta tarea a la oración de ustedes, principalmente por las familias que, con la ayuda de Dios, son signo de esperanza y riqueza inestimable para la Iglesia y la sociedad».
Los núcleos temáticos del Encuentro pasan por la realidad y desafíos de las familias, la juventud, la vocación matrimonial o la misión de la Iglesia, así lo muestra el Itinerario temático publicado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y la Secretaría General del Sínodo. El itinerario pone en el centro a las familias no solo como destinatarias de la acción de la Iglesia, sino como sujetos de su misión, a través de los cuales el Evangelio toma forma en las relaciones cotidianas, en las decisiones, en la fragilidad y en la esperanza.
EL PAPA: LA IGLESIA EN MEDIO ORIENTE, TESTIGO DE RECONCILIACIÓN Y PAZ
En la audiencia a los miembros del Sínodo de los Obispos de la Iglesia Greco-Melquita de Antioquía, León XIV manifestó su cercanía a quienes sufren la guerra: "Son las semillas de la comunión en tierras desfiguradas por la violencia".
Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano
El Papa recibió en audiencia, la mañana del 10 de octubre, a los miembros del Sínodo de los Obispos de la Iglesia Greco-Melquita de Antioquía. En su discurso, les expresó que el Sínodo "no es solo un acto de gobierno, sino también un momento de comunión y de servicio como obispos".
"Como bien saben —recordó el Pontífice—, fue en Antioquía donde los seguidores de Cristo fueron llamados por primera vez 'cristianos'. Ahora, como entonces, los cristianos están llamados a vivir su vida de tal manera que den testimonio de la presencia viva de Dios que habita entre nosotros".
Asimismo, destacó la caridad como una característica distintiva que se experimenta hoy en sus parroquias: "No solo llevan la fe en sus mentes, sino que permiten que penetre en sus corazones, impulsados por el Espíritu a compartir el alimento con los hambrientos, a proporcionar educación y atención sanitaria, y a acompañar y animar a quienes sufren, para que la Iglesia sea un faro —la luz de Cristo—, especialmente en este período tan convulso".
Cercanía del Papa
El Papa manifestó su solidaridad con quienes sufren los males de la guerra: "Estoy con ustedes. Toda la Iglesia católica está con ustedes. Porque cuando un miembro sufre, todo el cuerpo sufre con él (cf. 1 Cor 12, 26). Y precisamente porque están sufriendo y tratando de imitar a Jesús en la mansedumbre con la que redimió al mundo, ustedes están en el corazón de la Iglesia".
"Pienso, en particular, en las heridas y en las dificultades a las que se enfrentan, las cuales empujan a muchos de sus fieles a emigrar a países lejanos en busca de trabajo, para escapar de los peligros y, a veces, incluso de la persecución, con el fin de que sus familias puedan crecer en seguridad", afirmó el Pontífice.
La vocación de la Iglesia
Reconociendo el testimonio de reconciliación que dan en sus territorios, añadió: "¡Qué gran vocación tiene su Iglesia: ser testigo de la reconciliación y de la paz en tierras devastadas por el conflicto! Ustedes son las semillas de la comunión en tierras desfiguradas por la violencia. Este testimonio los convierte verdaderamente en iconos de siglos de fe en los lugares más sagrados de nuestra salvación".
Ante las tentaciones que pueden afectar también a la Iglesia en contextos de conflicto, los animó a que, como Sínodo de Obispos, actúen "como guardianes de la comunión".
"Tienen una gran responsabilidad que debe salvaguardarse y alimentarse en el seno de la colegialidad episcopal, tal y como he querido subrayar en la Carta Apostólica Mutua concordia", dijo
"Debemos estar siempre atentos —expresó León XIV— para no caer en la tentación de elevarnos por encima de los demás buscando el poder en lugar del servicio, el beneficio en lugar de la transparencia y la honestidad, y el éxito personal en lugar del cuidado pastoral. El Espíritu Santo nos impulsa a buscar y a orar por esa unidad que ayudará a todas las personas a reconocer que Cristo está entre nosotros".
Fe y comunión
"La expresión más elocuente de nuestra fe y la comunicación más clara de la Buena Nueva a quienes no conocen a Cristo tiene lugar cuando tomamos nuestra cruz y decidimos manifestar amor en los momentos en que sentimos miedo, ira o sufrimiento", reiteró el Papa a los Obispos de la Iglesia Greco-Melquita de Antioquía.
Les pidió que la historia y las pruebas que han vivido sean una oportunidad para "mostrar nuestra fe de una manera que resuene en los corazones de quienes buscan la verdadera paz".
El Papa confirmó el apoyo de la Sede Apostólica, "gracias a la generosidad de tantas personas", para que los fieles de Siria, Líbano e Irak reciban una educación católica. "Nuestro objetivo es apoyar a los jóvenes, de modo que las familias cristianas cuenten con la ayuda necesaria para permanecer en Oriente Medio y mantener la presencia cristiana".
"Al encomendar este Sínodo a la intercesión de la Theotokos —la Madre de Dios—, rezo para que el Espíritu Santo los ilumine y los guíe en sus decisiones", concluyó León XIV.
➤ Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

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