HOJA PARROQUIAL
10 DE NOVIEMBRE DE 2024 - DOMINGO 32º DEL TIEMPO ORDINARIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos (Mc 12, 38-44)
Enseñaba Jesús a la multitud y les decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencia en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con largos rezos. Ésos recibirán una sentencia más rigurosa”. Estando Jesús sentado frente al cepillo del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una pobre viuda y echó dos reales. Llamando a sus discípulos les dijo: “Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”.
Para vivir en coherencia con lo que pensamos y sentimos, “la vida nos exige una contribución, y depende de cada cual descubrir en qué consiste esa contribución” (Viktor Frankl)
El cristiano, frente a los escribas, se ha de preguntar honradamente: A quién beneficia mi profesión y si desde ella me aprovecho de alguien. La santificación por el trabajo se dará si el trabajo está santificado. Qué sentido tiene mi trabajo, qué es lo que me retiene en él, qué perdería si lo dejara y qué haría de no tenerlo. Nuestro oficio debe justificar nuestra existencia.
Tener un piano no es lo mismo que ser pianista; tampoco es lo mismo saber de Dios que ser creyente, que vivir la fe. Ser experto en el saber sobre Dios, ser teólogo, no es sinónimo de honradez ni de fe. En estos asuntos si pretendes engañar a alguien, antes que nada, te engañas a ti mismo.
Veamos a la viuda, una mujer que con su acción (una pequeña limosna) recuerda que el evangelio exige dar y darse, y que, desde la fe, hay que dar hasta que duela, hasta ponerte a ti mismo en manos de Dios.
Ella irá por la vida sin seguridades, en plena oscuridad por su estado y condición, pero está dispuesta a echar a andar sólo cogida de la mano de su Dios. Esta es su gran lección: somos ciudadanos del cielo que vamos por la tierra acompañados por Dios. Somos seres eternos en la temporalidad.
Ofrecer al Señor cuanto tenemos es darle nuestro centro, es darle la primacía en nosotros, el puesto que le corresponde.
Para vivir en plenitud la vida cristiana hay que abandonarse a la voluntad divina. Ponerse en sus manos, salir de uno mismo y descansar en Él.
Lo mejor del dinero, (tal vez, lo peor), es que define a las personas, anuncia y denuncia dónde tenemos puesto nuestro corazón e intereses, dónde están puestas nuestras seguridades y esperanzas.
El que cree en el dinero, lo busca; el que cree en Dios, también. Cuando uno encuentra a Dios debe mostrarse satisfecho y confiar en Él. Encontrar y tener a Dios sin confiar en Él es locura, es una insensatez.
Si guardas tus espaldas con el dinero, si en él pones tus seguridades, Dios te desamparar; me imagino que deberá pensar: “no le hago falta, él sólo se basta”
Desde el Evangelio, el problema no está en “dar o no dar”, la cuestión está en “no dar del todo”, o “dar casi todo”.
Desde el Evangelio, quien al dar no se da a sí mismo es un negociante, ese va buscando ganancia.
Desde el Evangelio, dar no es invertir para sacar beneficios; con Dios, que es Amor, no se negocia.
Os recuerdo que Dios es Amor y que solo amando nos podemos relacionar con Él. Y que nunca se ama sin renunciar a algo o a alguien, esa renuncia la manifiestas dándote sin condiciones a la persona amada, es una forma de decirle: soy tuyo, haz de mí lo que quieras, se lo que sea te doy las gracias…
Para un creyente, Dios es todo lo que se puede tener, su mayor tesoro, alguien a quien no se quiere perder.
Para un falso creyente, o creyente equivocado, Dios es todo lo que no se puede hacer. De estos últimos hay muchos, especialmente letrados, escribas, canonistas y moralistas.
Dios, al final de nuestros días, no nos preguntará por nuestro patrimonio, sino por lo que hemos hecho con nuestro patrimonio, cómo lo hemos utilizado.
CELEBRACIONES.

Horarios
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h
Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.
Martes 12 noviembre:
10:00 h. Eucaristía
Miércoles 13 noviembre:
10:00 h. Eucaristía
Jueves 14 noviembre:
10:00 h. Eucaristía
Viernes 15 noviembre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de la familia Pallardó Casamayor y José Benavent
12:00 h. Eucaristía
Sábado 16 noviembre:
17:00 a 19:00 h. Juniors, Catequesis Confirmación y 1ª Comunión
19:00 h. Eucaristía
Domingo 17 noviembre:
10:00 h. Eucaristía por el pueblo
12:00 h. Eucaristía por el pueblo y Confirmaciones presididas por el obispo Monseñor Don Enrique Benavent.
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