HOJA PARROQUIAL
19 DE OCTUBRE DE 2025 - 29º TIEMPO ORDINARIO
“Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: “Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara”. Y el Señor respondió: “Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”
Palabra del Señor
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Comentario de Benjamín
Dios, como el amor y la oración nos resultan inefables, Cuando hablamos de ellos lo hacemos de forma analógica, Nos es más fácil vivirlos que explicarlos, que hablar de ellos.
Para aclarar lo que entendemos por oración vamos a recordar que hay miradas de recriminación, las del juicio, y de recreación, las del amor. Orar es dejarse mirar y recrear por Dios, dejarse contemplar desde su amor.
Orar no es irrumpir en Dios, no hay dualidad entre Él y nosotros, es estar abiertos y receptivos para que Dios nos diga por dónde y cómo. Pues cristiano es quien vive en unicidad con Dios, sabe que él y Dios no son uno, pero tampoco son dos, ya que como dice San Pablo: “En Dios somos nos movemos y existimos”.
El creyente expresa su confianza en Dios por la oración. Sin confianza no puede darse la oración, sería superstición, se desvirtuaría hasta el punto de ser un intento de manipulación.
Oramos porque necesitamos confidenciar y desahogarnos con Dios. Si en la oración le pedimos algo es porque nos sentimos en sus manos, y si intercedemos por alguien no es para ponerle al corriente de lo que pasa. Orar es desear que Dios actúe en nosotros para la solución de los problemas.
Si rezas por los otros has de aceptar lo que Dios quiere que hagas por ellos. No puedes poner en manos de Dios a los que Él ha puesto en las tuyas.
Al orar te comprometes a acoger y a cumplir lo que Dios te pide.
Esto lo expresamos diciendo que pase el cáliz pero que se haga su voluntad. Tu oración es tu retrato, dime qué y cómo oras y te diré en que Dios crees.
Los hijos estamos hechos para la petición, la alabanza y la ofrenda.
“Pedid y se os dará, llamad y se os abrirá, buscad y hallaréis”, es lo mismo que decir mantente firme en tus propósitos, sé constante. Esto armoniza perfectamente con la parábola de hoy, la del “Juez injusto”.
La oración de petición se ha de vivir con la audacia propia de un hijo: con todo el respeto y obediencia a lo que el Padre te pueda pedir.
El creyente en oración se sabe hijo, y todo hijo, sea como sea, tiene derecho a dirigirse a su padre pidiendo. Ser hijo da derecho a pedir.
De una vez y por todas:
¡Dejemos de orar para mejorar a Dios y ponerlo a nuestro favor! Oremos y escuchémosle para mejorar nosotros y mejorar al mundo, que Dios solo cuenta con nosotros para mejorarnos y cambiar este mundo. Tengamos claro que la oración no va a cambiar a Dios sino a nosotros; si entre Dios y yo alguien tiene que cambiar, ese soy yo.
La oración nace al saber que Dios nos ama más y mejor que nosotros a Él, por eso arranca siempre de la confianza propia del que se sabe amado.
La oración cristiana comienza al sabernos propiedad de Dios, y lo expresamos proclamando: “Hágase tu voluntad, no la mía..”
En mis encuentros con Dios en la oración de petición, deseo y aspiro a todo para luego conformarme con lo que encuentro, con su voluntad. La desgracia, la desventura me incitan y enseñan a rezar, a ir a Dios.
La oración de petición no pasa de ser una impaciencia razonable, una cierta forma de ir por delante del amor y cuidados de Dios.
Es un intento de casar la voluntad de Dios con nuestros deseos, es querer meterlo en nuestros planes, que entre y los consienta.
Sta. Teresa recomendaba no insistir en la oración de petición, advertía que:
“Hay más lagrimas derramadas por oraciones atendidas que desatendidas”.
Un creyente en oración es un pedigüeño, un “captaire” a las puertas de Dios. El creyente cuando ora suma su miseria personal con la misericordia divina. Al orar, la misericordia divina abraza y asume toda la miseria humana.
Conviene al orar pedir coraje para vivir, generosidad para convivir, amor para sobrevivir y prudencia para desvivirnos.
En la oración de petición reconocemos la superioridad y el cuidado de Dios, nos zambullimos en el regazo de Dios y gozamos de su misericordia.
En ella somos como las parturientas, gritamos mientras empujamos.
Sobre la oración de petición diré teniendo mucho respeto, que:
de Dios pueden sacar fuerzas para vivir los que poco o nada tienen;
y si ellos, los pobres, piden milagros en esto no veo ninguna alienación; cosa distinta será que uno con “talentos” pida a Dios que le sustituya en sus trabajos y compromisos, ahí sí que hay alienación.
La oración no es una técnica; es una actitud del corazón, una cualidad del alma, una dimensión de la vida.
Una irrupción de lo humano en lo divino y de lo divino en lo humano, es un vínculo entre lo cotidiano y la eternidad, entre yo y Dios mi Padre.
En la oración de petición, al verbalizar, nos preparamos para aceptar. Hay un proverbio ruso, que dice:
Reza a Dios rogando, pero tú sigue remando hasta que llegues a la orilla.
La oración de petición no es un atajo para ahorrarnos ningún esfuerzo, sino un caminar creyente por el que nos vivimos y desvivimos.
La oración cristiana es la aceptación serena de la impotencia humana frente al silencio de Dios.
Dios no necesita de nuestra oración, nos quiere igual que si no rezáramos, el favor de Dios está garantizado. Él nos espera con sus brazos abiertos.
Cuando quiero a alguien y se lo cuento a Dios, no consigo que Dios lo cuide y lo quiera más, sino que crezca en mi ese amor que tengo.
Cuando pedimos en la oración, no es para convencer a Dios de nada, sino para convencernos a nosotros mismos de lo que Dios quiere.
“Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”
La oración de petición no me logra milagros, sólo me cambiar el corazón. Dios, en toda circunstancia, es el interlocutor de mis monólogos íntimos. En ocasiones soy como la mujer del Zebedeo, y no me avergüenzo, le digo o le grito: “¡Acuérdate, Señor, de los míos!”
El esquema más feliz de oración de petición se da cuando en la oración descubres que eres rico en necesidades ajenas, que tienes lo que les falta y que has recibido lo que necesitan. y de esa oración sales con ganas y necesidad de dar y compartir.
CELEBRACIONES

Horarios
Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h
Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.
Martes 21 octubre:
10:00 h. Eucaristía
Miércoles 22 octubre:
10:00 h. Eucaristía
Jueves 23 octubre:
10:00 h. Eucaristía
Viernes 24 octubre:
10:00 h. Eucaristía
Sábado 25 octubre:
19:00 h Eucaristía
Domingo 26 octubre:
10:00 h. Eucaristía en sufragio de Familia Sanchis Segovia, Salvador Rodrigo, Amparo Tamarit, Roberto Riera Gabriel y Consuelo Balbastre Soria
12:00 h. Eucaristía por el pueblo
NOTICIAS
DILEXI TE (I)
Carta del Arzobispo de Valencia
El papa León XIV nos ha regalado su primer documento magisterial, una exhortación apostólica, que lleva por título Dilexi te (Te amé), y que trata sobre la opción preferencial por los pobres como camino de la Iglesia en el momento presente. Como el mismo Papa reconoce, ha asumido un proyecto que el papa Francisco dejó inacabado. Me gustaría que las reflexiones que compartiré con ustedes durante algunas semanas, les motivaran a adentrarse en la lectura y el estudio de este texto magisterial.
No se trata de un tema en el que la Iglesia ha caído en la cuenta ahora, como consecuencia de algunas ideologías o corrientes teológicas recientes. La opción preferencial por los pobres es una forma actual de referirnos a una cuestión que siempre ha estado presente en la vida de la Iglesia y que está en continuidad con la Tradición de todos los tiempos. A lo largo de sus páginas nos encontramos con testimonios que muestran que, en todos los momentos de su historia, la Iglesia ha enseñado “la caridad no es una vía opcional, sino el criterio del verdadero culto”. Especialmente significativas son las alusiones a algunos Padres de la Iglesia (san Juan Crisóstomo y san Agustín), quienes nos enseñaron que “el Evangelio solo se anuncia bien cuando llega a tocar la carne de los últimos” (DT 48).
JORNADAS NACIONALES DE APOSTOLADO SEGLAR, 25 Y 26 DE
OCTUBRE
Los días 25 y 26 de octubre tendrá lugar en Madrid la XLVI edición de las Jornadas Nacionales de Delegados de Apostolado Seglar y Responsables de Movimientos y Asociaciones, organizadas por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida.
Con el lema «Pueblo de Dios que sale al encuentro», estas Jornadas quieren ofrecer un espacio de oración, reflexión y diálogo para redescubrir la vocación laical desde el bautismo y animar el compromiso de los laicos en la vida pública y eclesial.
León XIV pide erradicar el hambre y denuncia las desigualdades en su visita a la FAO
Con motivo del Día Mundial de la Alimentación y del 80º aniversario de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Papa León XIV visitó este jueves la sede central del organismo en Roma, donde pronunció un discurso en el que exhortó a la comunidad internacional a “movilizar toda energía disponible para que en el mundo no haya nadie que carezca del alimento necesario”.
Patricia Ynestroza - desde la sede de la FAO
En su visita a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), León XIV recordó que la lucha contra el hambre es “una responsabilidad compartida” que interpela a gobiernos, instituciones, empresas y ciudadanos. “Quien padece hambre no es un extraño. Es mi hermano y he de ayudarlo sin dilación alguna”, afirmó ante representantes diplomáticos y autoridades internacionales.
“El corazón del Papa, que no se pertenece a sí mismo sino a la Iglesia y, en cierto modo, a toda la humanidad, mantiene viva la confianza de que, si se derrota el hambre, la paz será el terreno fértil del que nazca el bien común de todas las naciones.”
Una llamada global a la acción y a la solidaridad
En su mensaje, León XIV subrayó que, a pesar de los avances tecnológicos y científicos, 673 millones de personas aún se acuestan sin comer cada noche, y 2.300 millones no pueden acceder a una alimentación adecuada. “No son cifras, son vidas truncadas”, dijo, calificando la situación de “fracaso colectivo, extravío ético y culpa histórica”.
“Quizá el dato más conmovedor sea el de los niños que sufren la malnutrición, con las consecuentes enfermedades y el retraso en el crecimiento motor y cognitivo. Esto no es casualidad, sino la señal evidente de una insensibilidad imperante, de una economía sin alma, de un cuestionable modelo de desarrollo y de un sistema de distribución de recursos injusto e insostenible.”
El hambre como arma de guerra
Uno de los pasajes más contundentes del discurso del Santo Padre fue su denuncia del uso del hambre como herramienta de conflicto, práctica que calificó como “un crimen de guerra”. “El silencio de quienes mueren de hambre grita en la conciencia de todos”, advirtió, recordando que el derecho internacional humanitario prohíbe atacar bienes esenciales para la supervivencia de la población.
“con dolor, somos testigos del uso continuo de esa estrategia cruel, que condena a hombres, mujeres y niños al hambre, negándoles el derecho más elemental: el derecho a la vida. Sin embargo, el silencio de quienes mueren de hambre grita en la conciencia de todos, aunque a menudo sea ignorado, acallado o tergiversado.”
Desperdicio, desigualdad y responsabilidad política
León XIV también cuestionó las paradojas del sistema económico global, en el que millones de toneladas de alimentos son desperdiciadas mientras millones de personas buscan comida entre los desechos. “¿Cómo explicar las desigualdades que permiten a unos pocos tenerlo todo y a muchos no tener nada?”, preguntó con tono crítico.
El Pontífice pidió a los líderes políticos superar “un paradigma enconado” y actuar con una visión ética que ponga a la persona por encima del beneficio económico. “Los eslóganes no sacan de la miseria. Urge garantizar la seguridad alimentaria, el acceso a los recursos y el desarrollo rural sostenible”, afirmó.
“¿se merecen las generaciones venideras un mundo que no es capaz de erradicar de una vez por todas el hambre y la miseria? ¿Es posible que no se pueda acabar con tantas y tan lacerantes arbitrariedades como signan negativamente a la familia humana? ¿Pueden los responsables políticos y sociales seguir polarizados, gastando tiempo y recursos en discusiones inútiles y virulentas, mientras aquellos a quienes deberían de servir continúan olvidados y utilizados en aras de intereses partidistas?”
“Mano a mano por unos alimentos y un futuro mejores”
El Papa elogió el lema del Día Mundial de la Alimentación de este año —“Mano a mano por unos alimentos y un futuro mejores”— como una oportunidad para promover la cooperación y la acción conjunta. Subrayó el papel esencial de la mujer en la lucha contra el hambre, a quien describió como “arquitecta silenciosa de la supervivencia y custodia metódica de la creación”.
Asimismo, León XIV defendió el multilateralismo como vía para enfrentar los desafíos globales, alertando contra las “tentaciones autocráticas” y las decisiones impuestas desde centros de poder ajenos a la realidad de los países más pobres. “Lo que los más necesitados esperan es que se les escuche sin filtros y se les dé una oportunidad real”, sostuvo.
“Ha llegado el tiempo de asumir un renovado compromiso, que incida positivamente en la vida de aquellos que tienen el estómago vacío y esperan de nosotros gestos concretos que los arranquen de su postración. Tal objetivo sólo puede alcanzarse mediante la convergencia de políticas eficaces y una implementación coordinada y sinérgica de las intervenciones.”
Un llamado universal a la empatía y la esperanza
En la parte final de su discurso, León XIV amplió su mirada hacia las crisis humanitarias en Ucrania, Gaza, Haití, Afganistán, Mali, la República Centroafricana, Yemen y Sudán del Sur, recordando que “la comunidad internacional no puede mirar hacia otro lado”. “Por nuestra omisión, nos volvemos cómplices de la injusticia”, advirtió el Pontífice, quien exhortó a replantear los estilos de vida y prioridades globales para construir una sociedad más justa y solidaria.
“No podemos aspirar a una vida social más justa si no estamos dispuestos a deshacernos de la apatía que justifica el hambre como si fuera música de fondo a la que nos hemos acostumbrado, un problema sin solución o, simplemente, responsabilidad de otros. No podemos exigir a los demás que actúen si nosotros mismos no cumplimos nuestros propios compromisos. Con nuestra omisión, nos convertimos en cómplices de la promoción de la injusticia. No podemos esperar un mundo mejor, un futuro brillante y pacífico, si no estamos dispuestos a compartir lo que nosotros mismos hemos recibido. Solo entonces podremos afirmar, con verdad y valentía, que nadie se ha quedado atrás.”
AVISOS
➤ Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).

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