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IV DOMINGO DE ADVIENTO - Ciclo C

 HOJA PARROQUIAL

22 DE DICIEMBRE DE 2024 - DOMINGO 4º DE ADVIENTO



Lectura del santo evangelio según san Lucas (Lc 3, 39-45)

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a un a ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Palabra del Señor
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Comentario de Benjamín

La Navidad es tiempo de familia, de acercamiento a los hermanos para conocer y compartir situaciones, realidades y necesidades, pues ninguno de ellos nos es indiferente.

Los evangelios presentan dos modelos de familia, el natural- consanguíneo y el que Jesús prioriza formada por “los que oyen la Palabra y la cumplen”. En el 1º, la fraternidad por lazos de sangre; en el 2º, al conocer necesidades y sufrimientos por experiencias de proximidad, prójimidad. La fraternidad aparece al conocernos y vivirnos como cercanos e íntimos.

Mi prójimo-hermano es el que trato de cerca y me hace sentir uno- con-él; al conocer sus carencias nace en mí sentimientos de misericordia, la necesidad de cargar en mi corazón con sus miserias-llagas-sufrimientos.

La vivencia de la fraternidad nos conduce a dar y darnos para curar los sufrimientos, necesidades y carencias.

Lo primero es estar cerca, si es físicamente mejor, para conocer en directo; después vendrá el sentir en propia carne sus sufrimientos al interiorizarlos; por último, surgirá la necesidad el dar y el darse para socorrer y solucionar. Si no conozco, ni gozo ni sufro, impera la indiferencia y la apatía; sin conocimiento no hay con-moción, ni con- pasión, ni con-dolencia.

Amo a quien conozco y al amar fraternizo, hago y vivo en familia.

Nos estamos preparando para vivir la Navidad, la celebración festiva del nacimiento y encarnación de Jesús, al tomar consciencia de que se hace persona humana en el que tenemos a nuestro lado.

Los de cerca que necesitan nuestra ayuda, nos unan o no lazos de sangre, son para nosotros el mejor icono de Jesús, su verdadero rostro.

La Navidad es tiempo de familia y fraternidad, consanguínea o no, es una invitación explicita a vivir en entrega desinteresada y universal. Somos responsables de todos, empezando por los de cerca, por los de casa.

La fraternidad comienza con los tuyos, con los que tú haces tuyos, al ser tú su prójimo-próximo-cercano, el que te interesas por ellos.

La familia es así una adquisición, una apropiación: “yo te hago mi hermano”, mi razón de ser, mi referente, me identificas conmigo mismo.

María, fiel a este principio se fue a servir a Isabel. María es espejo en quien mirarnos.

Casi siempre es más gratificante ser fraternos con los de fuera; nos conocen menos, no nos juzgan y, por tanto, nos ven con buenos ojos. Pero los cristianos no vivimos la fraternidad porque sea o no gratificante sino porque somos prójimos de los que la providencia nos va regalado.

Dios nos da unos padres, una familia, unos amigos, unas personas con las que andar tras los pasos de Jesús; sin los demás, sin los de cerca y los de lejos, no hay seguimiento posible.

María aceptó el reto de traernos al Salvador y actuó en consecuencia: inmediatamente se puso a servir, a ayudar a vivir, a facilitar la vida.

Cuando Dios se te manifiesta nunca te deja indiferente; a su escucha le sigue tu descentramiento, pierdes tu centro y sales de ti mismo para darte apostando a favor de los otros. Dios, como Amor total que es, siempre encandila y desestabiliza.

María, al visitar a Isabel manifiesta que salvación y servicio no son sinónimos, pero servir por amor siempre nos salva.

María, en su historia, nos enseña que vivir la fe es comprometerse que la vida, para el creyente, es una ocasión de servicio, que vivimos para servir o no servimos para vivir.

Servir es la vocación de Dios, porque el amor exige servir.

Servir es amar y Dios es amor. Servir es vivir a semejanza de Dios.

Servir no es hacer lo que los otros quieran, sino lo que necesitan; no hay que confundir el ser servicial con el ser servil, no es lo mismo.

María e Isabel nos manifiestan que tener fe no es tener las cosas claras, sino tener esperanza a pesar de que las cosas estén muy oscuras.

Isabel y María, con la historia de sus embarazos, nos ponen en evidencia que la vida es el triunfo de lo imposible. Nos manifiestan que Dios, que es Amor y dueño de la vida, es el Señor de lo imposible.


 CELEBRACIONES

 


Horarios

Sábados a las 19:00 h Domingos y Festivos a las 10:00 y 12:00 h

Exposición del Santísimo: de martes a viernes después de la eucaristía.


 Martes 24 diciembre

    10:00 h. Eucaristía 

    20:00 h. Misa del Pollito  

Miércoles 25 diciembre: NATIVIDAD DEL SEÑOR

    12:00 h. Eucaristía  (no habrá misa anterior)

Jueves 26 diciembre:

    10:00 h. Eucaristía  

Viernes 27 diciembre:

     10:00 h. Eucaristía en sufragio de la Familia Sanchis Segovia; Salvador Rodrigo y Amparo Tamarit; Roberto Riera Gabriel y Consuelo Balbastre Soria.

Sábado 28 diciembre

     19:00 h. Eucaristía  

Domingo  29  diciembre:  SAGRADA FAMILIA 

    10:00 h. Eucaristía por el pueblo

    12:00 h. Eucaristía por el pueblo.

              NOTICIAS


NADAL: LA HUMILDAD DE DIOS Y LA GRANDEZA DEL HOMBRE
Carta del Arzobispo de Valencia
Un año más celebramos la fiesta de Navidad. Este año el recuerdo del nacimiento de Cristo no se vivirá de la misma manera en todos nuestros pueblos. En algunos el ambiente habitual en estas fechas en las parroquias, en las casas y en las calles será muy diferente al de otros años. A pesar de esto, tenemos que celebrar el nacimiento del Señor. En medio de las dificultades que muchos estáis pasando, no dudamos del amor del Hijo de Dios que, en la manera de entrar en el mundo, se acercó a los más pobres y a todos aquellos que vivían en soledad y pobreza; y no dejamos de trabajar para que la paz y la alegría que los ángeles anunciaron en la Nochebuena se haga realidad en las relaciones entre las personas y los pueblos de todo el mundo, e imitemos la solidaridad de Cristo con toda la humanidad.

Y es que Navidad no es solo la exaltación de unos sentimientos. El nacimiento de Jesús es un hecho que nos habla de Dios y del ser humano. En el Niño de Belén se nos revela el rostro de Dios verdadero. Muchas personas entienden a Dios como un Ser tan grande que está encerrado en sí mismo, que vive alejado de la humanidad y es indiferente a la historia de los hombres. En definitiva, un ser sin sentimientos, incapaz de amar. Esto ocurre a menudo también en las relaciones humanas, en las cuales se da una gran importancia a la posición de superioridad o inferioridad de los unos respecto de los otros; y en las cuales quienes ocupan los lugares superiores se esfuerzan para guardar las distancias respecto de los inferiores. Es, en el fondo, un mecanismo para afianzar la posición de superioridad.


Celebraciones navideñas presididas por el papa Francisco

  • Martes 24 de diciembre
    Santa Misa de Nochebuena y Navidad del Señor, solemnidad – Apertura de la Puerta Santa Basílica de San Pedro, 19.00 h.


  • Miércoles 25 de diciembre
Navidad del Señor, solemnidad
Logia central de la Basílica de San Pedro, 12.00 h.
Bendición «Urbi et Orbi»

El Papa al teléfono con Joe Biden
Conversaciones ayer entre Francisco y el presidente saliente de Estados Unidos sobre diversos temas de actualidad, empezando por los esfuerzos por la paz en vísperas de la Navidad. El mandatario estadounidense agradeció al Pontífice «su trabajo para promover los derechos humanos y proteger la libertad religiosa» y aceptó una invitación para visitar el Vaticano en enero.

Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano

En vísperas de la conclusión de su mandato en enero, anoche tuvo lugar una llamada telefónica entre el Presidente saliente de los Estados Unidos, Joe Biden, y el Papa Francisco. Con el líder demócrata -con quien ha habido muchos contactos y encuentros en los últimos años- el Papa habló de «los esfuerzos para promover la paz en el mundo durante las fiestas navideñas». La noticia de la conversación procede de una nota de la Casa Blanca, en la que se indica que Biden «agradeció al Papa su continuo compromiso para aliviar el sufrimiento global, incluyendo su trabajo para promover los derechos humanos y proteger las libertades religiosas». El presidente. - señala además la nota - «también aceptó amablemente la invitación de Su Santidad el Papa Francisco para visitar el Vaticano el próximo mes». Así, la visita será la última antes de abandonar la Casa Blanca el próximo 20 de enero, cuando su sucesor Donald Trump jurará como nuevo presidente electo de Estados Unidos.
AVISOS
Los días 25 de diciembre y 1 de enero, NO habrá misa por la mañana a las 10 horas.
Los 11 de cada mes celebramos la Eucaristía por los enfermos (Nuestra Señora de Lourdes).


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